Una denuncia de Confederación deja sin agua a la piscina de Las Mestas

Antes. El chorro de agua procedente del río Batuecas llenaba el Charco de la Olla durante el verano pasado . :: j. a. maura/
Antes. El chorro de agua procedente del río Batuecas llenaba el Charco de la Olla durante el verano pasado . :: j. a. maura

Los vecinos de esta alquería de Ladrillar, en Las Hurdes, recogen firmas para pedir que el caudal del río Batuecas llene el Charco de la Olla

JOSÉ M. MARTÍNBADAJOZ.

Es uno de los espacios de baño con más usuarios de la comarca de Las Hurdes. No solo los vecinos de Las Mestas o de las localidades próximas acuden al Charco de la Olla para sofocar los calores veraniegos, también es una piscina natural hasta la que se desplazan personas de otros puntos de la región o desde comunidades cercanas y en la que pasan el día o los ratos de ocio de las jornadas de sus vacaciones.

O más bien lo hacían, porque este es el primer verano desde 1981 en el que el nivel del agua dificulta el baño. «La piscina se ve sucia e incluso huele mal, porque el agua no corre», expone José Antonio Maura, un usuario habitual de este recinto natural.

El motivo es que la canalización de agua procedente del río Batuecas que dotaba de agua al Charco de la Olla ha quedado cerrada debido a una denuncia de la Confederación Hidrográfica del Tajo. «Dicen que lo que hacemos es un trasvase entre ambos ríos y que eso no está permitido», explica Santiago Domínguez, alcalde de Ladrillar, municipio al que pertenece la alquería de Las Mestas.

«El nivel ha bajado más de un metro, con lo que no se puede disfrutar del baño», se quejan los usuarios

La situación de la piscina natural es la causa principal que ha llevado a esta situación. La zona de baño está en el cauce del río Ladrillar. Su escaso caudal -menor incluso en los meses de verano- hace que el agua no se pueda renovar debido a la ausencia de corriente.

Por ello, hace ya casi cuatro décadas se decidió hacer una canalización desde el río Batuecas, más caudaloso que su vecino. «Se trata de un desvío de unos 50 metros, que no tiene importancia porque ambos ríos se unen más adelante, con lo que el agua no se pierde», expone Carlos Martín, que fue el agente de Medio Ambiente responsable de esa obra en los años 80 y que actualmente es el propietario del chiringuito que hay en la zona de baño.

Tras los requerimientos recibidos por parte de la Confederación, los responsables municipales decidieron clausurar el canal que une ambos cauces. De esta forma, no entra agua nueva en el charco y el nivel es más bajo que en otros veranos. «Está más de un metro por debajo, con lo que no se puede nadar ni disfrutar del baño», indica Maura, que añade que una de las características más valoradas de la piscina era que disponía de una parte «honda y otra somera, con lo que tanto los niños pequeños como los adultos tenían su espacio».

La elevada afluencia de bañistas hizo que poco a poco la zona fuera dotándose de más recursos. Dispone de escaleras para entrar al agua y de espacios empedrados para tomar el sol y poner la toalla. «Incluso la Diputación de Cáceres nos puso carteles acreditando el lugar como zona de baño y llegamos a recibir la documentación para que tuviera bandera azul», asegura Martín, que fue concejal durante la pasada legislatura. «Es que no consumimos agua, la depuramos», apostilla.

Entre las iniciativas que están realizando los vecinos para revertir la situación está una recogida de firmas -suscrita por cerca de cien personas- que pretenden entregar a la Confederación del Tajo y a la Junta de Extremadura. En el escrito se recuerda que la piscina y el canal se construyeron en 1981. «No se gasta agua, se alimenta más el caudal», reza el texto.

Multas

Las notificaciones llegadas desde la Confederación incluyen sanciones económicas. «Lo primero que hice al llegar a la Alcaldía fue pagar 1.500 euros por este motivo», declara Domínguez, que es alcalde desde la últimas elecciones. «Había otras denuncias previas, que le llegaron a la Corporación anterior», añade.

De cara al futuro, el Ayuntamiento está tratando de buscar soluciones. «Estamos haciendo un proyecto que podamos presentar y con el que se acaben las complicaciones», según el alcalde.

Por el momento, el Charco de la Olla permanece con un bajo nivel de agua. «Es una pena porque es la piscina natural que más turismo tiene de toda la comarca», asegura Domínguez.

«Entienden que es un trasvase y nos impiden pasar agua de un cauce a otro», dice el alcalde local

Con la llegada del verano, los vecinos también solicitan una moratoria y que hasta que se resuelva de forma definitiva el problema se pueda seguir llevando el agua desde el río Batuecas. «Por lo menos en el mes de agosto, que es cuando más gente viene de fuera y más necesaria es la piscina», señala Maura.

Sin embargo, no es muy optimista ante una posible solución rápida. De la misma opinión es Martín, que se pregunta: «¿Cuándo prescriben estas cosas, porque esto lleva igual cerca de 40 años?», cuestiona el propietario del chiringuito, a la vez que reconoce que la ausencia de agua afecta a los negocios y, por añadidura, al empleo de la comarca. «Aquí hay alojamientos rurales y otros comercios que si no tienen clientes contratarán a menos gente; es una pena para el pueblo», remata.