Dejen de tomarnos el pelo

El presidente de la Junta y secretario general del PSOE, Guillermo Fernández Vara, ha cambiado en solo cinco meses su postura sobre la ley de mandatos

Los diputados de la Asamblea de Extremadura, que se constituyó el pasado junio tras las últimas elecciones:/HOY
Los diputados de la Asamblea de Extremadura, que se constituyó el pasado junio tras las últimas elecciones: / HOY
Ana B. Hernández
ANA B. HERNÁNDEZ

Los políticos no solo han olvidado que su único trabajo es resolver los problemas de los ciudadanos, sino que han dejado claro que, además, les dan igual. Sin más.

Lo que desvela la repetición de las elecciones es un panorama desolador para todos. Es la constatación clara de un fracaso colectivo en el presente e incierto en un futuro al que amenaza una nueva recesión.

No quiero pensar que tenemos a los políticos que merecemos porque todos ellos, sin excepción, no han estado a la altura de las circunstancias. Ni uno solo. Han dado, y los ciudadanos hemos asistido al mismo sin remediarlo, un espectáculo bochornoso mostrándose incapaces de alcanzar un pacto que ponga en marcha el país, esto es, no dejar a su suerte en el día a día a millones de españoles. Y ha sido así porque han desoído sin pudor nuestro mensaje. El que transmitimos con nuestros votos, es decir, la obligatoriedad de establecer pactos. Porque ningún partido, tampoco el PSOE, logró los votos suficientes para gobernar en solitario.

Pero como tenemos unos señores centrados en el marketing y en la comunicación a golpe de tuit, aunque casi nada serio cabe en 140 caracteres, pasa que los resultados electores no les han gustado. Y entonces tenemos que volver a las urnas con la esperanza de que esta vez les agrade lo que salga de ellas, a cuenta de un sistema electoral que no contempla la segunda vuelta, sobre la que convendría comenzar a pensar dada la poca seriedad de los dirigentes simples y gregarios que nos han tocado en suerte.

Allí y aquí. Porque si los líderes nacionales han sido un fiasco, los que tenemos más cerca han sido otro. No he escuchado ninguna voz en ningún partido de esta región que se haya alzado para exigir públicamente no que los otros acepten a su líder y sus condiciones, sino para pedir al suyo un poquito de generosidad por el bien del país y, en nuestro caso, también de la región.

Las entrevistas

Así que nos quedan, otra vez, unos cuantos días de cruce de acusaciones, más promesas y más declaraciones de posicionamientos que después, si no convienen, se cambian y, ya saben, donde dije digo, digo Diego. Porque aquí no pasa nada, porque el papel lo aguanta todo y la memoria es frágil. Y con eso juegan los políticos de allí y de aquí, haciendo lo que les da la gana, diciendo lo que se les ocurre en cada momento, vendiéndonos sus intereses como si fueran los nuestros y sin ponerse rojos de vergüenza por ello. Tratándonos, directamente, como si fuéramos tontos.

El último ejemplo, esta misma semana en Extremadura. El PSOE modifica la ley que limita los mandatos de ocho años a los presidentes de la Junta. Una medida anunciada, en realidad, por Guillermo Fernández Vara en una entrevista publicada en este periódico el 31 de julio de 2019 tras su mayoría absoluta. Su titular fue: «Si limitar los mandatos deteriora la acción de gobierno, cambio la ley».

Pero pasa que el papel, aunque lo aguanta todo, no se lo lleva el viento. El 24 de febrero de 2019, en otra entrevista publicada en este periódico solo cinco meses antes de su mayoría absoluta dijo lo contrario. En esta ocasión el titular fue: «Si gobierno será mi última legislatura, no cambiaré la ley».

El PSOE continuará adelante con su tramitación. Y lo seguirá haciendo sin sonrojarse. Pero eviten los argumentos peregrinos, por favor. Dejen de tomarnos el pelo.