Decide Madrid

Políticos charlando tras la inauguración del Festival de Teatro Clásico de Cáceres. :: Jorge Rey/
Políticos charlando tras la inauguración del Festival de Teatro Clásico de Cáceres. :: Jorge Rey

Con tanta incertidumbre política, nadie es capaz de dar pistas

J. R. Alonso de la Torre
J. R. ALONSO DE LA TORRE

Tras un fin de semana de dimes, diretes, filtraciones e intoxicaciones, solo tengo una cosa clara: decide Madrid. Pero lo malo no es que decida Madrid, sino que Madrid no sabe qué decidir. Nunca la incertidumbre sacudió de esta manera la vida en provincias. Capitales y villas, pueblos y ciudades viven sin vivir en ellas, negociando por negociar los unos y los otros, los unos con los otros, sin llegar a ninguna conclusión, o mejor, llegando en cada sitio a una conclusión, pero a sabiendas de que lo que se concluye en provincias, se puede desbaratar en Madrid.

Decide Madrid y si las cosas van a ser así, tan centralistas, lo mejor es dedicarse al relax, que es lo que hacía la cúpula cacereña de Ciudadanos el viernes pasado a mediodía, a esa hora confusa en la que uno no sabe si tomarse un café o tomarse una caña, si pactar con el PSOE o pactar con el PP. Los de Ciudadanos, con Cayetano Polo al frente, tomaban lo que a cada uno le apetecía en una terraza de la Gran Vía cacereña y alrededor de aquel velador estaba sentada la realidad política española: reían, parecían satisfechos de este juego de la política en serio al que han llegado tras cuatro añitos haciendo méritos, pero en aquella euforia de disfrutar pactando y sintiéndose queridos por unos y por otros, había algo de ficción porque, al final, va a decidir Madrid y de poco valdrán las preferencias en la Gran Vía de Cáceres, en la Gran Vía de Vigo, en la Gran Vía de Salamanca, que todas las ciudades españolas tienen una Gran Vía, pero la única que cuenta es la original, la de Madrid.

Aseguran que los de Ciudadanos, si les dejara Madrid, apostarían por el PSOE en Cáceres. Hay más complicidad entre ellos y, siendo listos, más fácil será conseguir inversiones para Cáceres y para Badajoz con un gobierno afín a Mérida y a Madrid que con gobiernos a dos velas. Es por eso que el PSOE de la vieja guardia, el de los pueblos, el que controla las ejecutivas y los comités, proclama con la boca chica que Ciudadanos debería optar por un pacto de progreso con los socialistas en vez de inclinarse hacia el tripartito de las derechas. Pero lo dicen con la boca chica porque saben que como haya alcaldías socialistas en Cáceres y en Badajoz, va a ser más difícil ver un duro en Moraleja, Llerena o Torrejoncillo.

Hay tanto misterio y tanto nadie sabe nada que llamas a los entendidos para que te cuenten algo y al final te acaban preguntando ellos a ti porque nunca se había llegado a tanto nivel de incertidumbre. El viernes por la tarde, se celebraba en Cáceres la inauguración del XXX Festival de Teatro Clásico y se reunían en torno a El Brujo decenas de políticos y algún periodista.

El Brujo riñe a los políticos

El Brujo riñó a los políticos, como hace siempre, pero no practicó brujería especulativa. A los reporteros, sus jefes les habían dicho que fueran a cubrir lo del festival, y de paso, si eso, husmearan un poco y se trajeran alguna noticia sobre pactos que fuera más allá de elucubraciones sobre la última sugerencia de Vox.

Pero no había manera de sacar un miserable titular, fundamentalmente porque reuniones hay muchas y todo es posible, pero Madrid decide y Madrid no sabe qué decidir. Al final, la política en provincias son fotos de las cúpulas del PP y de Ciudadanos tomando café en la misma terraza o las cúpulas del PSOE y Ciudadanos coincidiendo en las calles de tiendas, que no se sabe si van de compras o de negociaciones.

Mientras Madrid no se aclare, en provincias vamos a seguir con el alma en vilo, perdiendo el tiempo en amagos de pacto para la galería y negociando 25 medidas, 50 medidas, 100 medidas... Qué más da, al final, la medida de todas las cosas la dará Madrid.