Damián Seco, víctima del terrorismo

MARCELO CRUZ (INSPECTOR JEFE POLICÍA NACIONAL)

Bien es cierto que han sido muchos los policías nacionales que, durante los que han venido llamándose años de plomo, cayeron bajo las balas del odio y la sinrazón; pero Damián Seco Fernández tiene en su triste currículum el haber sido el único miembro del entonces Cuerpo Superior de Policía que, nacido en Badajoz, cayera abatido en un acto terrorista.

El asesinato tuvo lugar en Sevilla, en la avenida de Pedro Romero, del polígono de San Pablo. Fue el 25 de mayo de 1979. El amigo y paisano, adscrito a la Brigada de Información de la Jefatura Superior de Policía hispalense, patrullaba por la zona junto a otro compañero. Observaron la presencia de un vehículo sospechoso -un Seat 131-, que podría haber sido el utilizado en las últimas fechas por miembros del Grapo en recientes atentados terroristas cometidos en aquella capital. Montado el oportuno servicio de vigilancia y espera, al poco tiempo observaron cómo un individuo se dirigía al coche e intentaba ponerlo en marcha. En ese momento, los policías se aproximaron al individuo con el fin de identificarlo e inmediatamente comenzaron a ser tiroteados desde un portal próximo. Damián, herido cobardemente por la espalda, cayó desangrándose al suelo, y uno de los terroristas se aproximó a él rematándolo con varias ráfagas de metralleta. En el tiroteo fue alcanzado un joven de 18 años que pasaba casualmente por el lugar, y que resultó también cadáver: Antonio Cívico Mendoza.

Merced a esta intervención fue descubierto un piso franco de la organización en Sevilla, en el que se incautaron varios kilos de explosivos y diversas escopetas de cañones recortados, con lo que se evitaron futuros atentados. La muerte de Damián sirvió así para que muchos compañeros y ciudadanos siguieran viviendo.

Desgraciadamente en su ciudad natal, ni en su momento ni después, se le tributó el homenaje y reconocimiento que su valiente actuación supuso; no queremos pensar que haya sido porque el atentado no fuera perpetrado por otra organización terrorista, de cuyas muertes sí hubo justos y fieles reflejos en los estamentos oficiales. Entendemos que todas aquellas muertes fueron iguales y que todas deberían haber tenido el mismo tratamiento oficial y mediático. Tan terrorista fue el Grapo como, desgraciadamente, lo fue ETA.

Por ello, no podemos más que congratularnos porque en estas fechas en que se celebran las fiestas del Santo Patrón del Cuerpo Nacional de Policía, que engloba al anterior Cuerpo Superior de Policía (al que pertenecía Damián) y al Cuerpo de Policía Nacional, la Jefatura Superior de Policía de Extremadura, al cumplirse los 40 años de aquel asesinato, haya tenido a bien organizar un sentido acto en su recuerdo.

Su viuda Arantza, hija de Policía y que trabajó hasta su jubilación como un miembro más del Cuerpo en la comisaría de Irún; sus hijos, uno de los cuales es también miembro del Cuerpo Policial, con destino actual en Madrid, así como su hermana Andrea, que trabajó como administrativa en la Comisaría pacense, seguro que estarán contentos y orgullosos de poder asistir a los actos de reconocimiento que ahora le tributa la Jefatura Superior extremeña. Tan contento y orgulloso como lo está el autor de estas líneas, de haber sido amigo y compañero de Damián Seco Fernández.