El cultivo de marihuana crece bajo techo en Extremadura

Las Fuerzas de Seguridad detectan un aumento de las viviendas y chalés reconvertidos en invernaderos por narcotraficantes conectados con mafias internacionales

Invernadero desarticulado en Casas de Don Gómez./HOYGráfico
Invernadero desarticulado en Casas de Don Gómez. / HOY
Evaristo Fdez. de Vega
EVARISTO FDEZ. DE VEGABadajoz

Vinticinco registros simultáneos desarrollados en Badajoz y Madrid permitieron desarticular en enero a una organización china dedicada al tráfico internacional de marihuana. La red surtía de droga a traficantes de Reino Unido, Francia e Italia. Pero su actividad ilícita no habría sido posible sin la colaboración de un clan familiar extremeño que se había especializado en el cultivo del cannabis.

Los 250 kilos de cogollos intervenidos podrían haber sido vendidos por 1,3 millones de euros. Y esa cantidad no incluye las 10.500 plantas localizadas en los ocho invernaderos 'indoor' que los agentes localizaron en Mérida, Santa Amalia y Conquista de Mérida.

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El capitán de la Policía Judicial de la Guardia Civil en Badajoz, Ramón García, lo tiene claro:en los últimos dos años se ha detectado un sensible aumento de las plantaciones de marihuana en edificaciones cubiertas. Es lo que los especialistas denominan cultivo 'indoor'.

La utilización de este sistema se generalizó cuando la Guardia Civil comenzó a utilizar los medios aéreos para localizar plantaciones de cannabis al aire libre. En Montijo todavía se recuerda que un día, por sorpresa, el helicóptero de la Guardia Civil sobrevoló la población. «Esa noche olía a marihuana en todo el pueblo y muchos contenedores aparecieron repletos de plantas de cannabis», recuerda un vecino.

Después de aquellas inspecciones aéreas, los rollos de lona verde se agotaron en las ferreterías de la región. Pero ese sistema de ocultación no se podía utilizar en grandes extensiones de cultivo y los narcotraficantes encontraron una técnica de cultivo más segura recurriendo a los invernaderos cubiertos o 'indoor'.

En unos casos utilizaron chalés o viviendas aisladas. En otros, convirtieron pisos y casas desocupadas de los cascos urbanos en invernaderos intensivos. Aparentemente son edificios similares al resto, pero sus ventanas siempre están cerradas y dentro viven personas que llevan una vida muy discreta.

El nuevo modo de cultivo no es exclusivo de Extremadura. En la Costa del Sol hace tiempo que las mafias extranjeras alquilan edificios completos con el único fin de cultivar marihuana. Para ello, contactan con intermediarios locales que se encargan de contratar al personal que cuida y vigila la plantación. Ese mismo sistema es el que utilizaba un clan familiar de Extremadura contra el que se desplegó el pasado 23 de enero una de las operaciones más ambiciosas contra el cultivo de marihuana.

Ese día, un dispositivo conjunto de la Policía Nacional y la Guardia Civil realizó once arrestos en la región. A nivel nacional hubo 22 detenciones y en los 25 registros realizados (20 en Extremadura) fueron localizadas ocho plantaciones. Esos viveros 'indoor' estaban en Mérida, Santa Amalia y Conquista del Guadiana. El mayor, en una vivienda de la barriada de San Juan de Mérida en la que fueron encontradas 3.000 plantas.

Los investigadores creen que desde Extremadura salían semanalmente entre 40 y 60 kilos de cogollos de marihuana. Esa droga reportaba a los productores unos 120.000 euros, pero su valor en el mercado negro se puede duplicar o incluso triplicar. «Si en España es un producto caro, en Europa los precios se disparan», confirman los expertos.

En los últimos 15 meses han sido detenidas más de 130 personas por cultivar y traficar con cannabis

Algunos de los arrestados pertenecían a un conocido clan familiar asentado en el entorno de Mérida, pero también fueron detenidos varios ciudadanos africanos que a cambio de un pequeño sueldo (entre 400 y 600 euros) se encargaban del cultivo. «El propietario sólo toca la droga cuando se está procesando y empaquetando, asume menos riesgos que si lo hace directamente», confirma el capitán García.

Esa operación tuvo un amplio eco en Extremadura, pero la investigación también se desarrolló en Madrid, donde fue desmantelada una organización formada por ciudadanos chinos que, según se cree, llegaban a adquirir cada mes marihuana valorada en unos 300.000 euros.

La red asiática compraba la droga en los invernaderos de Extremadura, región a la que se desplazaba una furgoneta para cargar los cogollos envasados al vacío. Esos vehículos emprendían viaje a Madrid, donde fueron localizados varios almacenes y pisos francos.

Agentes de la Policía Nacional durante una operación en la barriada de La Picuriña de Badajoz.
Agentes de la Policía Nacional durante una operación en la barriada de La Picuriña de Badajoz. / Pakopí

Allí se realizaba un nuevo empaquetado completamente hermético y la droga era entregada a empresas de paquetería para que la trasladara a Reino Unido, Francia e Italia. Se camuflaba junto a artículos legales para burlar los controles.

Esa operación, en la que participó la Policía Nacional, sólo es una de las siete que ha desarrollado la Guardia Civil de Extremadura entre los meses de enero y febrero de este año. A ellas hay que sumar las 47 investigaciones que impulsó el Instituto Armado en 2018 para combatir el cultivo y el tráfico de la marihuana. En total, han detenido en los últimos dos años a 133 personas. A esa cifra hay que sumar los arrestos realizados por la Policía Nacional.

«Es fundamental el trabajo conjunto con la Policía Nacional», defiende Ramón García, que desde que dirige la Policía Judicial de la Guardia Civil de Badajoz ha potenciado el trabajo conjunto con el resto de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Coordinación policial

Entre las operaciones más relevantes de la Guardia Civil se encuentra una que se desarrolló en la urbanización Campofrío de Badajoz, donde fueron localizadas 400 plantas de marihuana. También impulsaron otra intervención junto a la Policía Local de Badajoz que permitió localizar cuatro invernaderos 'indoor' en Badajoz y en la pedanía de Novelda del Guadiana.

En Guareña (Badajoz) fueron halladas 700 plantas en dos viviendas, y más recientemente hubo otro operativo conjunto con la Policía Nacional en la barriada de La Picuriña y en la urbanización Río Caya de Badajoz, donde fueron localizados un invernadero y un secadero con 437 plantas. También había 4,7 kilos de marihuana preparados.

Nogales (Badajoz) y Solana de los Barros (Badajoz) han sido escenario de otras dos operaciones menores que sacaron del mercado ilegal 217 plantas de cannabis y 35 kilos de marihuana preparados para su distribución y venta.

En la provincia de Cáceres fue localizada otra plantación 'indoor' en Casas de Don Gómez con 810 plantas. Y en la operación Mallada, que se desarrolló en las provincias de Madrid, Cáceres y Toledo, fueron incautados 43 kilos de droga (24 de ellos marihuana) y una docena de armas en una operación que concluyó con la detención de 21 personas. Al clan familiar que controlaba esa organización le fueron bloqueados más de 1 millón de euros.

La Policía Nacional de Extremadura también ha desarrollado importantes operaciones. Curiosas son las dos actuaciones que en el plazo de pocos meses realizaron en una misma parcela de la urbanización de Tres Arroyos, a pocos kilómetros de Badajoz. Allí existe un chalé que en julio del año pasado ocultaba 500 plantas de marihuana y que sólo cuatro meses después había sido convertido de nuevo en un invernadero en el que crecían otras 1.060.

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José Duarte, abogado penalista en Badajoz, confirma que las leyes en vigor son muy benevolentes con los cultivadores y traficantes de marihuana. Las penas contra este delito van de los doce meses a los tres años de prisión, mientras que el narcotráfico con cocaína o heroína se castiga con hasta seis años de cárcel. «Esa diferenciación fue una gran irresponsabilidad del legislador», reflexiona.

En su opinión, la Guardia Civil, la Policía Nacional y los jueces cumplen con su función de perseguir el narcotráfico, pero en su opinión las condenas por el cultivo y el tráfico de marihuana no son disuasorias «porque en la mayoría de los casos no alcanzan los dos años de cárcel y no se produce el ingreso en prisión si el procesado no tiene antecedentes».

«También se observa que sólo atrapan al pequeño narcotraficante que no tiene medios para defenderse, mientras que los grandes traficantes casi nunca responden ante la justicia», concluye este abogado.