Una cuenta pendiente con la montaña

Una cuenta pendiente con la montaña

La cacereña Reyes de Miguel narra para HOY su peripecia en el Himalaya hasta localizar la tumba de sus hermanos fallecidos

J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

Reyes de Miguel vivía en Cáceres cuando sus hermanos mayores, José María y Pablo, se integraron en una expedición extremeña al Himalaya. Eran los albores del alpinismo en una comunidad con poca tradición montañera, si bien estos extremeños ya habían pisado varias cimas relevantes en distintos continentes. Con dos personas más, Francisco Salgado, bombero de Cáceres, y Antonio Galea, guarda forestal en Santa Ana, los cuatro se propusieron viajar a Nepal para hacer cima en el Pumori (7.161 metros), pero la fatalidad hizo que un alud barriera a la cordada y fallecieran sepultados en la montaña. La tragedia ocurrió en octubre de 1989 y el diario HOY dio cuenta de aquella noticia con detalle.

De lo que poco o nada se ha sabido es de la aventura que emprendió después la hermana de José María y Pablo, también escaladora y alpinista que en aquella época vivía en Cáceres y ahora reside en Tenerife, donde el pasado mes de febrero dio a conocer su libro 'Allé', donde narra la primera de las cuatro expediciones al Himalaya en busca de los cuerpos de sus dos hermanos. Solo sabía que dos alemanes que presenciaron el alud enterraron los cuerpos a 5.300 metros.

Reyes de Miguel en Katmandú, la capital de Nepal, donde ayudó a paliar los efectos del terremoto de 2015
Reyes de Miguel en Katmandú, la capital de Nepal, donde ayudó a paliar los efectos del terremoto de 2015 / HOY

La familia de Reyes, que vivió en Cáceres hasta los 14 años, es de diez hermanos (ocho hombres y dos mujeres), los cuatro últimos nacidos en Cáceres, donde su padre fue jefe provincial de Tráfico. Actualmente siguen en esta ciudad su hermano Santiago con su familia y la viuda de su hermano Pablo con sus hijos. Reyes reside ahora en Tenerife. No tiene hijos y es bombera en esta isla desde hace casi 16 años. También es directora de la Escuela de Escalada y Montaña Realroc en Los Realejos.

Cuando ocurrió el accidente de 1989 los padres de Reyes vivían en Burgos y desde entonces esta extremeña ha realizado cuatro expediciones al Himalaya en un periodo de 27 años. Su libro 'Allé' versa sobre la primera, en 1995. Cuando decidíó viajar a Nepal su padre había fallecido. «Mi madre vivió mi aventura con gran preocupación y miedo pues sabía que no tendría noticias mías hasta su término», explica Reyes sobre un viaje, del que regresó convencida de haber encontrado el lugar exacto de la tumba de los cuatro alpinistas.

Después decidió volver con su marido en 2013, un viaje al que se sumaron sus hermanos Santiago y Gonzalo, a los que prepararon física y técnicamente para ir con experiencia a la montaña.

«En la preparación de este viaje y con los adelantos informáticos tan tremendos, estudiamos a fondo los dibujos y notas que los alemanes Sigi Hupfauer y su esposa enviaron a mis padres detallando al modo de aquella época cómo encontrar la tumba que ellos mismos habían hecho para dar sepultura a los cuatro amigos. Estos alemanes no es que sobrevivieran al alud, sino que este se produjo en la zona donde estaban escalando mis hermanos y sus dos compañeros (Paco y Antonio). Los alemanes oyeron el estruendo del alud y se imaginaron el fatal desenlace, y a la mañana siguiente se acercaron junto a los sherpas a la zona en la que preveían que podrían estar para buscarlos. Los hallaron, los recogieron y los trasladaron a una zona que consideraron segura para enterrarlos».

Con su marido y dos de sus hermanos con la imponente silueta del Ama Dablan de fondo
Con su marido y dos de sus hermanos con la imponente silueta del Ama Dablan de fondo / HOY

En 2013 la expedición de la extremeña no consiguió llegar al lugar pues les sorprendió una gran nevada estando en el último pequeño pueblo Gorakshep (a 5. 200 metros aproximadamente) que los tuvo aislados cinco días.

En 2015 regresaron de nuevo los cuatro: sus hermanos Santiago y Gonzalo, su marido Víctor y Reyes. «En esta ocasión -relata- nos sorprendió el terremoto que azotó Nepal. Estábamos en Dingboché a unos 4.800 metros. Nos acercamos al pueblo de Pheriche y estuvimos ayudando a hacer el triaje y traslado de las víctimas (la mayoría alpinistas que estaban en el Everest), Víctor y yo somos bomberos profesionales y además hemos participado en operaciones internacionales de salvamento en catástrofes como en el terremoto de Haití».

El viaje definitivo

Por tanto el viaje definitivo fue en 2016. Regresaron a la Cordillera del Himalaya, esta vez con dos objetivos: por un lado llevar un proyecto de cooperación con material sanitario tanto para Pheriche como otros pueblos del Valle del Khumbu y, por otro, localizar la tumba de sus hermanos y sus amigos.

«Conseguimos ambos objetivos. Llegar hasta casi 5.600 metros, donde realmente están enterrados, costó más de lo previsto debido a que el terremoto destrozó muchísimo la zona y el acceso era muy complicado y peligroso (...) Sus cuerpos siguen allí pues el objetivo nunca fue el repatriarlos, ya que, en su momento, mis padres decidieron que debían quedarse allí, en las montañas que tanto amaban».

Aunque el libro 'Allé' escrito por la extremeña narra el primer viaje, el resto de expediciones ya son material para libros posteriores en los que ya trabaja. «Tengo que aclarar que no soy escritora, simplemente una persona que rinde homenaje a su familia a través de un diario escrito con la luz de una vela mientras vive la mayor experiencia de su vida».

Y añade, «lo que me movió en ese primer viaje fue por un lado la necesidad de buscar información acerca de lo ocurrido, poner imagen a esa montaña, a ese país, a esa cordillera; y por otro lado, el amor fraternal tan grande hacia mis hermanos. Ni fui una heroína en aquel viaje en solitario, ni en años posteriores», concluye esta alpinista vinculada fuertemente a Cáceres que prefiere no desvelar el significado de la palabra 'Allé', un misterio que deja para los que decidan adentrarse en las 116 páginas de su libro.