Una de cada cuatro oficinas bancarias ha cerrado en la región desde el inicio de la crisis

Oficina de Caja de Extremadura en Cáceres que desapareció tras pasar a Liberbank en 2011. :: hoy/
Oficina de Caja de Extremadura en Cáceres que desapareció tras pasar a Liberbank en 2011. :: hoy

De las 1.205 que había en 2008 quedan 892, lo que ha supuesto la salida de más de 1.600 trabajadores en la región

Álvaro Rubio
ÁLVARO RUBIOCáceres

La crisis económica, la digitalización, la búsqueda de una mayor rentabilidad o la fusión de cajas que dieron lugar a grandes entidades financieras. Esas son las principales razones que están detrás de una cifra: la de las oficinas bancarias cerradas en Extremadura durante una década. Una de cada cuatro ha bajado la persiana, según el Boletín Estadístico del Banco de España.

En diciembre de 2008 había en la región 1.205 oficinas, 753 en la provincia de Badajoz y 452 en la de Cáceres. En abril de 2019, la cifra se reduce un 25%. Actualmente existen 892 distribuidas en 581 en la zona pacense y 311 en la cacereña.

El cierre de sucursales afecta a todas las regiones de España. En 2008, cuando se inició la crisis, el número de oficinas alcanzó su máximo histórico, con 46.065. Hoy quedan un 43,2% menos, según el Banco de España. Han desaparecido 19.899.

Eso se ha traducido en destrucción de empleo. Cuando estalló la burbuja del ladrillo los trabajadores de las entidades de depósito eran algo más de 270.000. Una década después son 83.000 menos.

«En Extremadura, las dos entidades regionales que había, Caja de Ahorros de Extremadura y Caja de Badajoz, pasaron a formar parte de Liberbank e Ibercaja respectivamente. En esos grandes grupos nacionales primaba más la rentabilidad de las oficinas que dar servicio a los extremeños», explica Antonio Sáez, abogado financiero con gran experiencia en el sector que pone cifras a esos movimientos.

En Caja de Extremadura han pasado de 250 oficinas a 150, lo que ha supuesto una reducción de plantilla de unos 550 empleados, es decir, ha quedado reducida a la mitad. En Caja de Badajoz hace una década había unos 900 y hoy el número no supera los 200. Las sucursales se han reducido de 180 a las 80 actuales.

«Eso es fruto de la mala gestión de los gobiernos de Extremadura de los dos signos políticos. Si se hubiera fusionado a las dos cajas extremeñas se habría destruido menos empleo», añade Sáez, quien destaca que en la pérdida de puestos también influyen otros aspectos como la digitalización de los sistemas.

Pero la reducción de oficinas es extensible al resto del sector. Por ejemplo, Caja Duero tuvo bastante presencia en Cáceres y ha visto rebajado su número de empleados y oficinas tras la fusión con Caja España y la posterior absorción por parte de Unicaja.

«Si se hubieran fusionado las dos grandes cajas extremeñas se habría destruido menos empleo»

«Si se hubieran fusionado las dos grandes cajas extremeñas se habría destruido menos empleo» Antonio Sáez, Abogado financiero

«En 2017 salí en el último ERE de Liberbank, que afectó a 525 empleados. Los más jóvenes tenían 52 años»

«En 2017 salí en el último ERE de Liberbank, que afectó a 525 empleados. Los más jóvenes tenían 52 años» Miguel Ángel Rodríguez, Sindicato Sibank

Aunque en las cajas es donde más empleo se ha destruido en los últimos años, en el resto de entidades bancarias también están padeciendo la pérdida de puestos de trabajo. El Banco de España no desglosa esas cifras por provincias. Sin embargo, el informe de la Asociación Española de Banca, que no incluye a las cajas de ahorro, detalla que en 2008 había 1.689 empleados de bancos en la región y en 2018 un total de 1.320.

Se trata de una reducción del 21,8%. Son 369 menos, con lo que si se suman a los despedidos en Caja de Extremadura y de Badajoz, el número asciende a más de 1.600.

Previsión a corto plazo

Miguel Ángel Rodríguez Castellano conoce muy bien los movimientos del sector bancario de los últimos años. De hecho ha estado presente en las negociaciones de varios expedientes de regulación de empleo (ERE) de Liberbank y es secretario general del sindicato Sibank-Fine. «Era empleado de Liberbank y a los 61 años salí tras el ERE extintivo de junio de 2017. En esa ocasión afectó a 525 empleados y los más jóvenes tenían 52 años», recuerda antes de referirse al futuro al que se enfrentan los trabajadores de banca en la región extremeña.

«Las recomendaciones que da el Banco Central Europeo y el de España es que hay un exceso de capacidad instalada, como llaman a los espacios físicos en términos bancarios. Además, está muy próxima la fusión de Liberbank y Unicaja. Cuando ese tipo de acciones se dan se suele reducir el número de oficinas y de trabajadores», lamenta.

Sáez coincide con él y va más allá. «Los bancos medianos terminarán siendo absorbidos y la banca se convertirá en un monopolio de cuatro o cinco grupos» augura.

A corto plazo, especialistas financieros, sindicatos, directivos y empleados tienen la vista puesta en varios movimientos. A la fusión de Unicaja y Liberbank, se suman los planes de Caixabank para adelgazar en 2.023 puestos de trabajo la plantilla en toda España. En Extremadura el ajuste afecta en un principio a 43 trabajadores y al cierre de cinco oficinas.

El tercer aspecto es el caso del Santander, que se encuentra en proceso de negociación de un ERE y la cifra de despidos podría ascender a 3.000 empleados. Por el momento, no ha trascendido cuántos de la región extremeña se verán afectados.