Crisis de la izquierda alternativa

Crisis de la izquierda alternativa
ANTONIO PAPELL

El origen de Podemos se encuentra en el manifiesto 'Mover ficha: convertir la indignación en cambio político', concebido por Izquierda Anticapitalista y presentado a mediados de enero de 2014 y publicado por el periódico digital Público, que firmaban una treintena de intelectuales, personalidades de la cultura, el periodismo y el activismo social y político, entre los que se encontraban Juan Carlos Monedero, profesor de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) como primer firmante; el actor Alberto San Juan; Jaime Pastor, profesor de Ciencias Políticas en la UNED; el escritor y filósofo Santiago Alba Rico; el sindicalista de la Corriente Sindical de Izquierda Cándido González Carnero; o Bibiana Medialdea, profesora de Economía Aplicada en la UCM. Aunque no era uno de los firmantes del manifiesto, el 14 de enero se anunció que el profesor de Ciencia Política de la UCM y analista político televisivo Pablo Iglesias encabezaría el movimiento.

Entre los puntos programáticos del Podemos original se encontraban la derogación del artículo 135 de la Constitución (que había sido reformado en septiembre 2011 por iniciativa del presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero y con el apoyo de PSOE y PP); aplicación plena del artículo 128 de la Constitución («Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general»), ya que según Iglesias no se estaba cumpliendo; mantener el carácter público de la educación y la sanidad; creación de un parque de vivienda pública y aplicación retroactiva de la dación en pago; y oposición a una reforma restrictiva de la ley del aborto. También reclamaban la derogación de las leyes de extranjería, la salida de España de la OTAN y se pronunciaban a favor de que Cataluña decidiese libremente sobre su independencia mediante un referéndum.

En realidad, Podemos nacía como un partido radical transversal, con la intención de profundizar en los conceptos del demoliberalismo que se habían desgastado con el uso y la manipulación a manos de ideologías y partidos desacreditados. El magnífico prólogo de Luis Alegre a 'En defensa de populismo', el clásico manual del profesor Carlos Fernández Liria aparecido en 2016, explica lo que quiere decirse. Sin embargo, Iglesias cometió un error histórico, que fue el de aliarse con Izquierda Unida, que no representaba históricamente renovación alguna, que todavía englobaba (y sigue englobando) al anacrónico Partido Comunista (con el portugués, uno de los pocos supervivientes en occidente), y que en sus mejores tiempos -los de la célebre pinza, con Julio Anguita al frente- apenas consiguió reunir a 21 diputados (elecciones generales de 1996). Aquella convergencia, que redujo a Podemos al nicho de la extrema izquierda y que se formalizó entre las elecciones generales de diciembre de 2015 y de junio de 2018, provoco la pérdida de más de un millón de votos en Unidos Podemos y abrió paso a un declive perfectamente previsible porque en la sociedad española el electorado está concentrado en la parte central de una muy pronunciada campana de Gauss. Quien se escora demasiado, aunque sea sólo declarativamente, se queda solo.

El resto del declive de Podemos se ha debido a las incongruencias del líder. El asamblearismo, que había de perfeccionar la democracia parlamentaria de segundo grado, ha acabado siendo arbitrariedad y designación a dedo. Las fallidas políticas de ejemplaridad y austeridad que han desembocado en la compra de una vivienda inapropiada, legalizada mediante un ridículo referéndum ente las bases, han hecho el resto. Y el afán de notoriedad de los líderes territoriales y centrales ha fracturado la organización irrevocablemente. Ahora, la defenestración de Echenique y su inefable sustitución por Alberto Rodríguez 'El Rastas' ponen un colofón tragicómico a un proceso de descomposición que deja en posición delicada a toda la izquierda, que ve cómo se desmorona uno de sus pilares, que todavía conserva una fuerza residual relevante, necesaria para estabilizar el modelo. El Consejo Ciudadano Estatal de hoy tendrá grandes dificultades para levantar la imagen de un proyecto que, pese a conservar todavía cierta envergadura, parece haber fracasado.

Se da sin embargo el caso de que la socialdemocracia, que ha recuperado confianza y estatura, necesita a la izquierda alternativa para materializar una etapa de estabilidad progresista. Habrá que ver si estos personajes de UP estarán a la altura de los requerimientos.