Crisanto Blanco, el peluquero de las pasarelas

Crisanto Blanco peinando a la modelo Clara Alonso. / CEDIDA
Crisanto Blanco peinando a la modelo Clara Alonso. / CEDIDA

Este emeritense es subdirector de peluquería en la Fashion Week Madrid , la gran cita de la moda española

Álvaro Rubio
ÁLVARO RUBIOCáceres

El martes, 29 de enero, terminó la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid y en su pasarela se pudo ver lo que se llevará la próxima temporada otoño-invierno. Los diseñadores más relevantes del país mostraron sus creaciones ante la atenta mirada de decenas de rostros conocidos. Las encargadas de enseñarlo al mundo fueron modelos que antes de salir a escena se pusieron en las manos de Crisanto Blanco, un emeritense que actualmente es el subdirector de peluquería de la gran cita de la moda española.

Desde que tiene uso de razón sabía que quería ganarse la vida siendo peluquero. «Lo tenía claro desde pequeño. No he querido ser otra cosa. Siempre me llamó la atención y lo hice realidad con tan solo 16 años», afirma Crisanto. Hoy, a sus 50, puede presumir de ser uno de los extremeños con mayor proyección internacional en este ámbito.

En 1991 montó su primer salón de peluquería en Mérida. Se hizo un nombre en la capital autonómica y en 2002 recibió una llamada que le cambió la vida. «Acababa de inaugurar mi segundo negocio y una tarde sonó el teléfono. Era la directora de peluquería de lo que se conocía como la Pasarela Cibeles, Beatriz Matallana. Me dijo que había oído hablar de mí y que quería que estuviera en su equipo. Pensé que era una broma y le dije muy orgulloso que no porque en la fecha de la siguiente edición estaría de vacaciones. Unos meses después en la Feria de Peluquería de Madrid, me encontré con una amiga en Mérida que trabaja en moda y me dijo que era verdad. Le explique que me interesaba la propuesta y Matallana me volvió a llamar al año siguiente», recuerda Crisanto.

Empezó a peinar a los 16 años y ahora trabaja para grandes marcas y revistas especializadas en moda

Así fue el comienzo de su salto al mundo de la moda. En 2008 se trasladó definitivamente a la capital madrileña y desde entonces no ha parado de trabajar rodeado de modelos y diseñadores internacionales.

«En Fashion Week Madrid se hacen una media de seis desfiles diarios y en cada uno peino a unas cuatro modelos. El trabajo es muy diferente al que se hace en un salón y todo funciona a otro ritmo. Hay más prisas y también más estrés», reconoce Crisanto.

Dice que desde que llegó a Cibeles sus ofertas de proyectos se multiplicaron. Ha trabajado para grandes marcas y sus tijeras han cruzado las fronteras españolas en multitud de ocasiones. De hecho, ha participado en campañas con Zuhair Murad, un diseñador de moda libanés que hace alta costura en París.

El trabajo de Crisanto ha sido mencionado en prestigiosas revistas como Vogue y actualmente también es el director de peluquería de la Bridal Fashion Week que se celebra en Barcelona, un evento que se ha convertido en un referente para el sector nupcial.

Crisanto Blanco es el peluquero de muchos famosos. / HOY

Famosos

Muchos famosos recurren a sus manos. Entre ellos, algunos extremeños como la cantante Bebe. Ella, en más de una ocasión, ha reconocido que Crisanto es su peluquero. Por ese motivo lo cuenta. «Era clienta mía en Mérida y lo sigue siendo», afirma. De todos los demás prefiere no revelar su nombre. «Si ellos no lo dicen yo tampoco debo hacerlo», comenta.

Además, Blanco ha hecho colaboraciones en varios programas de televisión. La última para los anuncios de la promoción de la gala de los Goya de este año.

También maquilla para sesiones de fotografía o a clientas que tienen grandes eventos. Lo que nunca ha hecho ha sido cine, aunque ha tenido varias ofertas de proyectos. Cree que el séptimo arte está reñido con la moda. «Si te contratan para una película estás varios meses desvinculado del mundo de las pasarelas. El cine requiere dedicación absoluta y a mí me gusta mucho la moda. Si te llaman y constantemente dices que no, dejan de hacerlo», apunta este extremeño que se considera una persona con suerte. Eso sí, matiza que sin esfuerzo no se puede conseguir nada. «Para cumplir todos tus objetivos hay que trabajar muchas horas y estar formándose continuamente».

Ha participado en campañas con Zuhair Murad, un diseñador que hace alta costura en París

En su caso lo ha hecho en varias regiones de España y en el extranjero. Ha aprendido y mejorado técnicas con los más grandes de la peluquería como Luis Llongueras y en las academias de Londres. Allí tuvo la oportunidad de formarse con prestigiosos peluqueros británicos como Vidal Sassoon, fallecido en mayo de 2012.

La mayoría de los que ha aprendido son hombres, aunque Crisanto Blanco no es de los que piensan que la suya es una profesión de mujeres en la que triunfan las figuras masculinas. «Hay grandes profesionales de ambos sexos. Esto es simplemente una cuestión de dedicación y de talento. Tienes que estar renovando tus conocimientos constantemente. Hay que buscar información, hacer cursos, viajar y conocer a gente. No creo que se trate de ser hombre o mujer», aclara.

Dice que estar al tanto de las tendencias es fundamental. Él es un ejemplo de ello. Solo hay que echar un vistazo a sus redes sociales para darse cuenta. Están llenas de cuidadas fotografías con los últimos estilos. «Lo que viene apuesta sobre todo por la naturalidad. Se busca el respeto absoluto al cabello y eso se traduce en pocas decoloraciones y tintes. Sí se dan deber ser muy suaves. Es lo que hemos podido ver recientemente en Madrid y se está observando en las pasarelas del extranjero. Sobre todo predominan las chicas que parecen que no están peinadas y las caras en las que no se aprecia casi maquillaje».

Crisanto Blanco espera seguir peinando a cientos de modelos en las pasarelas de diferentes rincones del mundo. Lo de volver a Extremadura para vivir no está entre sus planes, aunque visita su tierra siempre que puede.

Como a todos, también le quedan sueños por cumplir. «Me encantaría trabajar en la Semana de la Alta Costura de París, aunque fuera de asistente», concluye.