El crimen que sorprendió a Guijo

La Ertzaintza conduce hasta sus dependencias al presunto autor del asesinato. :: luis calabor

Salvador y Begoña debían estar ahora en su chalé extremeño, pero Mikel, el hijo de ella, lo mató ayer a él y la acuchilló a ella en su casa cerca de Bilbao

REDACCIÓN/A. HERASCÁCERES/BILBAO.

En Guijo de Granadilla (536 habitantes) hay una urbanización llamada Los Granados, pero que muchos en la zona rebautizaron hace ya tiempo y se refieren a ella como 'La zona de los de Bilbao'. Allí tienen casa Salvador C. G. (51 años) y Begoña C., Salva y Bego para la mayoría. La pareja debía estar ahora allí, en su retiro extremeño, pero ella está en el hospital de Galdácano (Galdakao) y él está muerto. Todo apunta a que lo mató Mikel G. C., el hijo de Bego, un joven de 33 años que al ser interrogado por la Ertzaintza en el lugar del crimen declaró que no recordaba haber hecho nada malo.

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El suceso ocurrió durante la madrugada del viernes, unas horas después de que Salvador sacara a pasear al perro. «Nos vamos para abajo», le dijo a un vecino la noche del jueves. Se refería a que al día siguiente harían el viaje hasta la localidad cacereña, donde el matrimonio acostumbraba a pasar no solo las vacaciones de verano, sino también los puentes festivos. La última vez que se les vio allí fue la pasada Semana Santa. Begoña compró la casa hace aproximadamente una década, a un particular que la tenía puesta a la venta. En la urbanización son mayoría quienes tienen su primera residencia en Galdácano (a un cuarto de hora en coche de Bilbao), y en concreto en el barrio de Aperribai, que de hecho es donde ocurrió el episodio trágico que ayer por la tarde corrió de boca en boca por Guijo de Granadilla.

'La zona de los de Bilbao' no está en el conocido poblado que la Confederación Hidrográfica del Tajo construyó para los trabajadores del embalse de Gabriel y Galán, sino más alejado del municipio. «Está aguas abajo del pantano, en la margen derecha», detalla un paisano que conocía bien a Salvador y Begoña. «Él era un chaval muy majo, muy normal, simpático, y ella una mujer también muy amable, muy sociable», añade este vecino, que asegura que ninguno de los dos nació en Extremadura. «Cuando se construyeron esos doce bungalós -continúa-, el primero que compró uno fue un hombre de Galdácano, del barrio de Aperribai, y se conoce que corrió la voz por allí y aunque en la urbanización vive también gente de Guijo, la mayoría son vascos».

Fue la propia mujer agredida la que llamó al 112 de madrugada para avisar de que su hijo les había atacado

Herida en una pierna

Allí, en Galdácano (29.288 habitantes), el suceso fue la noticia del día. Sobre las cuatro de la madrugada, Begoña telefoneó al 112 para pedir una ambulancia urgente: su hijo les había acuchillado a ella y a su pareja, y se estaban desangrando. También explicó que el presunto autor de los hechos se había marchado de la vivienda. Cuando llegó al lugar la primera patrulla de la Ertzaintza, encontró a la mujer con una herida en una pierna, por lo que le practicaron un torniquete. Su compañero yacía en el sofá, con varias cuchilladas en el pecho y el abdomen. Los agentes no le encontraban el pulso. Los sanitarios que llegaron poco después al lugar confirmaron que el hombre había fallecido y la trasladaron a ella al hospital, donde fue sometida a una intervención quirúrgica para salvarle la vida. La paciente se encuentra estable, según fuentes sanitarias.

Mikel, el presunto homicida, regresó al domicilio familiar cuando ya estaban allí los policías. Su madre le había señalado como la persona que les había agredido, por lo que fue detenido. Cuando los ertzainas le preguntaron si era consciente de lo que había hecho, contestó que no. Al constatar los agentes que el presunto agresor era el hijo de la mujer herida, se procedió a su detención en el lugar de los hechos.

El arrestado fue trasladado después a dependencias policiales con el fin de realizar los pertinentes trámites antes de ser puesto a disposición judicial. La investigación sigue abierta para aclarar la circunstancias del delito.

Otros años, el presunto agresor había acompañado a la pareja en sus vacaciones extremeñas, pero según los vecinos del barrio de Aperribai, esta vez la madre tenía previsto dejarle en la localidad vasca por su comportamiento. El joven había sido incapacitado judicialmente en 2008 y su tutora legal era su progenitora.