Acebo: El corazón del incendio en Gata luce verde

En el lugar hay césped y sombrillas, aunque estas no tardan en ocuparse, sobre todo los sábados y domingos./
En el lugar hay césped y sombrillas, aunque estas no tardan en ocuparse, sobre todo los sábados y domingos.
ANTONIO ARMERO

Tal día como hoy pero de hace cuatro veranos, en estas piscinas naturales no se veía un alma. Y había casi más tráfico en el cielo, convertido en una pasarela de helicópteros e hidroaviones, que en las carreteras, por las que entonces solo pasaban camiones de bomberos y coches de la Guardia Civil. Estamos en el corazón de la Sierra de Gata, en el lugar que abrió telediarios y llenó portadas de periódicos durante varios días en agosto de 2015. Felizmente, hoy apenas hay rastro de aquel incendio, el peor que ha sufrido Extremadura en los últimos años.

Dos bañistas toman el sol y pasan el rato en la piscina natural del Jevero.
Dos bañistas toman el sol y pasan el rato en la piscina natural del Jevero. / D: PALMA

Ardieron más de 8.000 hectáreas, pero quien no lo sepa no notará nada extraño en el paisaje que rodea a La Carreciá y El Jevero, las dos piscinas situadas en el kilómetro cero de aquel suceso que generó en la comarca una onda de cambio que aún no se ha detenido. Quien conozca la zona y sepa cómo eran los montes que se ven desde cualquiera de estas dos zonas de baño, sí echará en falta aquellos bosques tupidos por los que corrió el fuego. Pero quien no lo sepa, encontrará en el sitio lo que había antes del suceso y sigue habiendo después: agua fría, un paisaje verde, muchos árboles y un ambiente que sirve en bandeja el disfrute de la vida tranquila.

Un hombre juega con dos niños en una colchoneta, en la piscina natural de La Carreciá.
Un hombre juega con dos niños en una colchoneta, en la piscina natural de La Carreciá.

Dos baños en 400 metros

El Jevero es la piscina natural más popular. La que se llena casi cada día por estas fechas. La que tiene una buena explanada con césped y sombrillas. La de las varias pozas, algunas de ellas para niños. Y llegadas estas fechas, allí hay incluso puestos de artesanía. También un restaurante, el Buenos Aires, con una terraza amplia en la que en estas fechas se trabaja a destajo. Al pie del negocio hay unas pocas plazas de aparcamiento -una veintena, quizás-, que a la una de la tarde de un viernes ya están todas ocupadas. No es mayor problema, porque cuesta arriba -o sea, desandando la pendiente que se ha bajado para aproximarse al agua- hay un aparcamiento en el que suele haber sitio. Hay que tener en cuenta, no obstante, que la Sierra de Gata en verano es un destino turístico de primer orden. Junto a La Vera, quizás el más popular de la región.

A 400 metros del Jevero está La Carreciá, una piscina natural más pequeña, ubicada bajo el puente que salva la rivera de Acebo en este punto de la carretera CC-32.3. Tiene un charco grande y dos más pequeños. Junto a estos últimos hay sombrillas, ancladas al suelo empedrado. También tiene La Carreciá su chiringuito. Y su merendero, junto al viaducto en el que un gato ha encontrado una sombra tan buena que no se mueve un milímetro aunque vea humanos cerca. Disfruta el animal de 'Il doce far niente', mimetizado en un paisaje que hace cuatro años olía a quemado y por el que volaban cenizas. Hoy es un sitio estupendo para pasar el día. Si se puede, mejor de lunes a viernes.

El agua cae compuerta abajo en el Jevero, y general un chorro que muchos usan a modo de spa.
El agua cae compuerta abajo en el Jevero, y general un chorro que muchos usan a modo de spa.

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