Ir de copas o ir de fisios

Una fisioterapeuta da un masaje a un paciente. :: HOY/
Una fisioterapeuta da un masaje a un paciente. :: HOY

A cierta edad, el dinero para salir de noche lo gastas en masajes

J. R. Alonso de la Torre
J. R. ALONSO DE LA TORRE

Antes, te mirabas al espejo y sabías que estabas mayor por las canas, por la barriga, por las arrugas... Hoy, te miras al espejo y te devuelve una imagen engañosa. Las canas no están donde debieran porque bien te afeitas la cabeza, bien te las tiñes con unos combinados naturales de minerales y plantas que no dejan huella alguna de cabellos blancos. Es más, muchas señoras se han acostumbrado a dejarse la melena blanca y la llevan con tanta naturalidad y convencimiento que en ningún momento sabes si esas canas han salido por la edad o están ahí por gusto, por estética, por reafirmación o porque sí y punto.

En cuanto a la barriga y los michelines, solo los tiene quien quiere. Nunca se vio a tanta persona mayor andando, corriendo, saltando, levantando pesas, pedaleando, haciendo abdominales, maratones, triatlones...

Te presentan a tu consuegro septuagenario y en vez de un ancianito decrépito, aparece un tío cachas presumiendo de tabletas de chocolate que te aprieta la mano con decisión y potencia y te habla de vela, de running, de cycling, de spinning... Y no sabes si estás ante el novio o ante el suegro de tu hija. En cuanto a las arrugas, resulta que los estiramientos, los spas, las cremas y las operaciones consiguen mantener la tersura de la piel más allá de la edad provecta.

¿Qué sucede entonces? ¿Ya no existe la vejez, no hay manera de saber cuándo llega, no hay diferencia entre tener 30 y tener 60, la edad perdona? Pues lo siento, pero no, la edad no perdona, simplemente, se disimula, se esconde, se aparenta...

Al llegar a los 50, nadie se libra de la presbicia y o te pones gafas para ver de cerca o no eres capaz de leer un miserable wasap. Y al llegar a los 60, has de hacer una reestructuración de tus gastos fijos bastante sustancial: en vez de destinar dinero a cervezas y copas, has de destinar una considerable partida mensual al fisioterapeuta.

Llega un momento en el que te das cuenta de que, en lugar de hablar de los bares donde tiran las mejores cañas, combinan mejor los gintonics y pinchan la mejor música, resulta que te pasas la hora del café intercambiando información sobre los mejores fisioterapeutas, las mejores osteópatas o los más eficaces especialistas en diafreo, disciplinas todas ellas que ayudan a combatir dolencias musculares, pinzamientos, cargas, contracturas y molestias en las cervicales, en las piernas, en la muñeca y las manos porque el túnel metacarpiano, las lumbares o la espalda se rebelan y protestan.

Hace nada, aún debatías sobre los mejores pubs y ahora discutes sobre si es mejor la acupuntura, la moxibustión, las descargas eléctricas o el yoga para estar tan sano por dentro como por fuera. Has de destinar una parte del sueldo a combatir los achaques y entiendes por qué tenía tanto éxito Chiquito de la Calzada cada vez que se tocaba la cintura y gritaba: «Los doloreeees».

Las ciudades y los pueblos se llenan de clínicas de físicos y osteos. Imparten yoga en la aldea más remota de Extremadura y en cada comarca extremeña suele haber un chino famoso por sus masajes curalotodo. A lo mejor es coreano o japonés, pero su origen da lo mismo, es el chino de los masajes y en él ponen las esperanzas de mejoría milagrosa los lugareños.

Servidor está en la edad de presupuestar más para la ciática que para los cubatas. Intercambio 'cromos' de fisioterapeutas y osteópatas con media provincia y sé dónde ofertan bonos y tarifas planas de masajes. Me puedo tratar la ciática, que apareció en marzo, se fue en mayo y, la muy traidora, regresó el uno de agosto, justo cuando comenzaba las vacaciones... Y ahí sigue. Me la puedo tratar, digo, en sesiones de 20 euros, de 28 o de 30. A veces me quedo en Cáceres, a veces me acerco a un pueblo de la periferia. Evidentemente, la muy puñetera va a desaparecer cuando le dé la gana. Pero yo me lo paso tan bien yendo de fisios como cuando iba de copas.