El contrabando de cigarrillos sigue creciendo y ya alcanza al 7% de las ventas

Miguel Ángel Martín, director de comunicación de Altadis, junto a Rocío Ingelmo, directora de asuntos corporativos y legales./Brígido
Miguel Ángel Martín, director de comunicación de Altadis, junto a Rocío Ingelmo, directora de asuntos corporativos y legales. / Brígido

Las ventas de tabaco legal se han reducido en 10% en los últimos cuatro años, en parte por la compraventa ilícita

Celestino J. Vinagre
CELESTINO J. VINAGRE

El contrabando de cigarrillos se disparó el año pasado en Extremadura. Supuso casi el 7% de las ventas. Es su porcentaje más elevado en los últimos cuatros años. Ese negocio ilegal tiene un reflejo económico directo no solo en las empresas tabaqueras sino en el Gobierno o la Junta, que reciben anualmente una cantidad importante de ingresos gracias a los impuestos vinculados al tabaco. En 2018, ese mercado ilícito de cigarrillos tuvo un impacto de unos 630 millones en las administraciones públicas y las propias sociedades tabaqueras.

Son algunas de las cifras que se extraen del informe que elabora cada año la multinacional Altadis sobre la realidad del contrabando del tabaco. Concluye también que las ventas de tabaco legal se han reducido en 10% en los últimos cuatro años, en parte por la compraventa ilícita, expuso ayer en Mérida Rocío Ingelmo, directora de asuntos corporativos y legales de Altadis.

La llamada Encuesta de Paquetes Vacíos que elabora la consultora Ipsos es la fuente de la que se nutre la compañía para elaborar su estudio. La encuesta mide solamente la venta ilegal de cajetillas de cigarrillos, no el contrabando de hoja de tabaco picado, «una modalidad de comercio ilícito que se viene prodigando en Extremadura los últimos años», apuntan desde Altadis.

Del grupo Imperial Tobbaco, es el principal comprador de tabaco extremeño a través de la empresa pública Cetarsa, de la que forma parte de su accionariado (20,82%). En la campaña pasada, adquirió 9.180 toneladas de tabaco extremeño.

Ingelmo explicó ayer que el contrabando de cigarrillos en Extremadura alcanzó su máximo histórico el año pasado y que el porcentaje de casi el 7% de las ventas de tabaco (6,9% exactamente), supone un incremento de 4,6 puntos respecto a 2017. Extremadura fue la segunda comunidad con más contrabando de cigarrillos, por detrás de Andalucía, con un 31,2% del total ilícito en España.

Normativa extremeña

Aunque la realidad apunta a un récord en la compraventa ilícita en la región, la responsable de Altadis matiza. «Este significativo repunte del contrabando de cigarrillos puede obedecer al efecto de la entrada en vigor en julio pasado del decreto de trazabilidad sobre la hoja de tabaco que habría contribuido a reducir el trasiego ilegal del tabaco de hoja picada en la región, produciéndose ahora un trasvase al de cigarrillos».

Quiere decir que al controlarse más el mercado negro de la hoja de tabaco por la norma sobre trazabilidad, la actividad ilícita se ha centrado más ahora en la venta normal de cigarrillos fuera de sus puntos establecidos, que solo son dos, los estancos y las máquinas expendedoras.

El decreto de la Junta sobre trazabilidad nace para combatir el comercio ilícito a través de un mejor seguimiento del producto desde que sale de la parcela y llega a los secaderos. Recoge la obligatoriedad de una guía en el transporte de la hoja seca para verificar su procedencia y destino. También se deberá realizar a la Administración una comunicación previa de lo que se piensa transportar.

Otro aspecto significativo del estudio de Altadis es que las ventas de tabaco en Extremadura acumulan cuatro años de caídas consecutivas. Si en 2015 alcanzaron los 59,2 millones de cajetillas, en 2018 fueron 53,3. Parte de esa reducción de las ventas se explica por la acción del contrabando. «Que bajen las ventas un 10% en cuatro años no es solo porque haya gente que haya dejado de fumar. No se explica exclusivamente por un menor consumo. Eso es seguro», enfatizó sin definir más.