Comunicación y reflexión

Estudiantes suecos participantes en el intercambio con el IES Norba Caesarina de Cáceres. /JORGE REY
Estudiantes suecos participantes en el intercambio con el IES Norba Caesarina de Cáceres. / JORGE REY
IRENE SÁNCHEZ CARRÓN

En estos tiempos de 'Brexit' y 'Procés', en muchos centros educativos se sigue apostando por trabajar en favor de lo que une a distintas comunidades frente a actitudes que buscan ahondar en las grietas que separan. Como escribió Mario Benedetti, «la verdad es que / grietas / no faltan» y vivimos una época en la que nos toca decidir si optamos por hacer esas grietas más profundas o si nos decidimos a construir puentes que nos permitan seguir entendiéndonos. Si no, como termina Benedetti, no quedará más remedio que elegir de qué lado ponemos el pie.

Para aquellos que sientan que quieren seguir poniendo los pies en todas partes, los programas europeos dirigidos a los centros escolares y a los universitarios son, sin duda, la mejor herramienta de la que dispone Europa para fomentar la cohesión entre los distintos territorios. Un escolar o un universitario que haya tenido la oportunidad de participar en alguno de estos programas casi con toda seguridad habrá sido ganado para la causa europea y será menos propenso a caer en actitudes xenófobas o chovinistas. La convivencia, uno de los elementos fundamentales de estas experiencias, resulta absolutamente necesaria para que nuestros jóvenes aprendan que forman parte de una comunidad histórica que comparte algunos de los mejores valores que la humanidad ha sido capaz de destilar a lo largo de los siglos. A la vez, es importante aprender que todas las regiones tienen sus peculiaridades y que debemos conocer, respetar y apreciar aquello que nos diferencia y nos hace únicos. La tarea parece sencilla, pero los tiempos que vivimos nos lanzan la advertencia de que es imprescindible no dar nada por hecho y seguir trabajando.

Durante esta semana que termina el IES Norba Caesarina de Cáceres ha acogido a los alumnos del Södra Latins Gymnasium de Estocolmo. Un proyecto, que lleva el ambicioso título de 'Human History Communication and Reflection', trata de fortalecer los vínculos entre dos centros que llevan realizando un intercambio de forma ininterrumpida desde hace ya nueve años. A lo largo de este tiempo somos muchos los profesores y alumnos que hemos participado en las distintas actividades y en el propio intercambio, y somos también muchos los que valoramos el hecho de que dos centros aparentemente tan distintos, situados en dos regiones de Europa tan diferentes, hayan sabido atraerse con la fuerza suficiente como para cumplir el próximo año una década de relaciones. La razón del éxito hay que buscarla, sin duda, en el trabajo en equipo y en la convicción de que el intercambio es una actividad enormemente valiosa para ambas comunidades educativas.

Este año al intercambio de siempre hay que añadir la elaboración de un proyecto consensuado por ambos centros que abarca algunas de las líneas prioritarias que marcan los programas Erasmus +. En dicho proyecto se proponen actividades y materiales elaborados por los propios alumnos. Entre los temas que se están tratando hay que destacar el aprovechamiento del patrimonio cultural (arte, monumentos, literatura), la riqueza natural y algunos problemas que preocupan a las dos comunidades escolares, como el acoso y la discriminación por cuestiones de raza o de género. Entre los materiales elaborados hasta el momento destacan los cuadernos de trabajo dedicados a los lugares que se visitan (Monfragüe, Plasencia, Mérida y Trujillo), un cuaderno de actividades para la parte antigua de Cáceres con el título de 'Cáceres, a haunted town' en el que se recogen las principales leyendas de la ciudad, así como actividades que ayudan a conocer mejor el rico patrimonio cacereño. Con el objetivo de unir naturaleza y literatura, también se ha elaborado un cuaderno bilingüe en español y en inglés titulado «Los bosques imaginarios. Árboles y poesía». En él se reflexiona sobre la presencia de los árboles en la tradición literaria y se recogen colaboraciones de ocho autores extremeños: José Manuel Díez, Santos Domínguez, Teresa Guzmán, Carmen Hernández Zurbano, Emilia Oliva, Ada Salas, Basilio Sánchez y Álvaro Valverde. Todos ellos nos han facilitado textos que giran en torno al motivo del árbol. Esta actividad ha estado acompañada por la siembra de árboles en el recinto escolar del IES Norba Caesarina por parte de los alumnos suecos y españoles.

La siguiente etapa de esta aventura será la visita de nuestros alumnos al centro sueco ya mencionado, que sin duda les sorprenderá en muchos aspectos. Se trata de un colegio del centro de la capital sueca, a escasos diez minutos a pie de la parte antigua, que lleva funcionando desde el siglo XVII. Situado en un edificio histórico de 1891 de ladrillo rojo, acoge a una comunidad educativa con un nivel excelente que apuesta por la promoción de las artes entre su alumnado. La música, la literatura, la pintura y la escultura forman parte importante de su diseño educativo. Entre sus logros está el de haber puesto en marcha uno de los primeros programas de teatro del país.

El premio nobel de Literatura Tomas Tranströmer pasó por las aulas del Södra Latins cuando estudiaba educación secundaria, momento en el que comenzó a escribir. Sin duda el poeta sueco, que supo capturar en sus versos la belleza de la naturaleza, habría disfrutado de un intercambio como este, en una zona del sur de Europa llamada Extremadura en la que florecen los cerezos y vuelan los buitres de los que habló alguna vez en sus versos.