Cinco años de cárcel por embestir a un coche policial y agredir a un agente

Paseo de los Rosales de Mérida, donde tuvo lugar el incidente en febrero de 2017. :: J.M. ROMERO/
Paseo de los Rosales de Mérida, donde tuvo lugar el incidente en febrero de 2017. :: J.M. ROMERO

El condenado era buscado por una denuncia, huyó cuando fue localizado, y se inició una persecución por las calles de Mérida

Juan Soriano
JUAN SORIANO

Más de cinco años de prisión para un individuo que embistió a un coche de Policía y agredió a un agente. La Audiencia Provincial de Badajoz confirma una condena que sólo puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo.

La Audiencia mantiene sin cambios los hechos considerados probados por la sentencia de primera instancia, del Juzgado de lo Penal número 1 de Mérida. Según recoge este fallo, del pasado mes de enero, sobre las 1.15 horas del 25 de febrero de 2017 el acusado, a pesar de no estar habilitado para ello al no poseer el permiso obligatorio, conducía su vehículo BMW 525 por el Paseo de los Rosales de Mérida cuando efectivos de la Policía Nacional en un coche camuflado le ordenaron que parase. Le buscaban por una denuncia.

En vez de detenerse, aceleró bruscamente y emprendió la huida por varias calles de Mérida, con lo que se inició una persecución durante la cual el acusado circuló en sentido contrario, a gran velocidad y de forma zigzagueante, invadiendo el carril contrario y saltándose semáforos en rojo, «poniendo en grave peligro a los restantes usuarios de la vía y peatones».

El acusado ya había sido condenado tres veces por conducción temeraria y bajo los efectos del alcohol

De vuelta en el Paseo de los Rosales los agentes pudieron alcanzarle y situarse delante del encausado, quien en ese momento embistió con su vehículo contra el coche policial, causando daños en el paragolpes trasero por importe de 1.124,60 euros y provocando a uno de los agentes una cervicalgia. Tras embestir al vehículo policial dio marcha atrás, colisionando con otro coche, al que causó daños valorados en más de 7.000 euros. Posteriormente, cuando un agente trataba de sacarle del automóvil, el acusado le propinó varias patadas.

El encausado ya había sido condenado en el año 2009 a seis meses de prisión por conducción alcohólica, ese mismo año a otros seis meses de cárcel por un delito de conducción temeraria y en 2010 a nueve meses de prisión por otro delito de conducción temeraria.

El Juzgado de lo Penal dictó una condena de tres años y un día de prisión por un delito de atentado cualificado por el uso de un vehículo a motor; dos años y quince días de cárcel por conducción temeraria agravada por reincidencia; privación del derecho a conducir durante seis años y un mes; 16 meses de multa por un delito de conducción sin permiso y penas menores por lesiones y maltrato. Asimismo, fue condenado a indemnizar con 315 euros a un agente, a pagar la reparación del coche policial con intereses y a abonar las costas del procedimiento judicial.

Recurso desestimado

El acusado recurrió solicitando la absolución por los delitos de conducción temeraria y atentado a agente de la autoridad. En el primer caso, alegó que no había quedado acreditado que causara peligro a la vida o la integridad de las personas, sino que solo se ha demostrado, y por la confesión del autor, la posibilidad de haber invadido el carril contrario durante la conducción.

En cuanto al delito de atentado, afirmó que los policías estaban de servicio en un coche camuflado, de modo que no podía saber que eran agentes. Y aunque le pidieron el alto y sacaron sirenas, su defensa expuso que estos elementos no son exclusivos de los cuerpos de seguridad, sino que cualquiera puede conseguir una sirena y un megáfono.

En el primer caso, la Audiencia estima que hay prueba de cargo suficiente para corroborar el delito de conducción temeraria, para lo que se basa en las declaraciones de los dos agentes que intervinieron en esta detención.

Respecto al delito de atentado, la sentencia señala que los agentes iban uniformados y que se identificaron y dieron el alto en repetidas ocasiones al acusado durante la persecución. Por todo ello, la Audiencia Provincial rechazó el recurso e impuso las costas de la segunda instancia al acusado.