Uno de cada cien extremeños nace con cardiopatías congénitas

Jorge Murillo y Fernanda Guijo junto a su hijo Zeus, que nació con cardiopatías congénitas. :: /BRÍGIDO
Jorge Murillo y Fernanda Guijo junto a su hijo Zeus, que nació con cardiopatías congénitas. :: / BRÍGIDO

Los avances médicos han permitido que el 80% de los casos graves se diagnostiquen durante el embarazo

Álvaro Rubio
ÁLVARO RUBIOCáceres

En España nacen cada año 4.000 niños con cardiopatías congénitas, según las estadística que maneja la Sociedad Española de Cardiología Pediátrica. Se trata de un dato que según los médicos extremeños de esta especialidad es extrapolable a la región. Uno de cada cien bebés de esta comunidad autónoma tiene esta enfermedad que se traduce en un problema de estructura y funcionamiento del corazón.

Hoy es el día internacional de esta patología que se ha convertido en la causa de mortalidad en uno de cada diez niños menores de un año. Sin embargo, los avances médicos están haciendo que en la última década se diagnostique antes, lo que aumenta las posibilidades de supervivencia. «Cuando hablamos de cardiopatías congénitas graves, en un 80% de los casos se diagnostican durante el embarazo. Hace diez años estábamos entre el 50% y el 60%», destaca Moisés Zambrano, médico del servicio de Cardiología Pediátrica del hospital San Pedro de Alcántara de Cáceres.

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Aclara que no todos los niños que padecen una cardiopatía congénita necesitan una intervención quirúrgica a corazón abierto. En el caso de que sea necesario son derivados desde el SES a hospitales madrileños como La Paz y el Gregorio Marañón. En la región no hay servicio de cirugía cardiovascular pediátrica. «Cada año derivamos en torno a un 10% o 15% de pacientes extremeños que pasan por las consultas de cardiología pediátrica», detalla Zambrano, que atiende diariamente a unos seis niños.

Matiza que la cantidad de recién nacidos que necesitan cirugía no es elevada en Extremadura y por eso se centraliza el servicio en los hospitales más grandes de España. De lo que sí disponen centros hospitalarios de la región, como el San Pedro de Alcántara de Cáceres, es de un sistema de cribado para explorar bebés en sus dos primeros días de vida y descartar posibles cardiopatías no diagnosticadas durante el embarazo.

Zambrano dice que la incidencia de estas patologías es mayor en recién nacidos prematuros y alude a que hay estudios que relacionan enfermedades de la madre con cardiopatías. Habla de diabetes si no está controlada, lupus eritematoso sistémico y virus como la rubéola.

«A nuestro hijo Zeus le operaron cuando tenía cuatro meses a corazón abierto»

Zeus Murillo Guijo nació en Madrid el 21 de julio de 2015 con varias cardiopatías congénitas. Su corazón era débil y tenía tres problemas: coartación de la aorta, comunicación interauricular y comunicación interventricular.

Esas palabras las escucharon sus padres a las 20 semanas de gestación. Ellos son Fernanda Guijo y Jorge Murillo y viven en Mérida. «No recibimos mucha más información y sólo nos dijeron que estos casos se llevaban en Madrid. Así que a los seis meses de embarazo me fui a la capital», recuerda Fernanda.

En sus primeros meses de vida el simple hecho de comer era todo un esfuerzo para el pequeño, que al principio sólo tomaba diez mililitros de leche diariamente. Así se mantuvo hasta los cuatro meses, cuando alcanzó los cinco kilos y los médicos del hospital Gregorio Marañón decidieron intervenirle quirúrgicamente. «Primero le hicieron un cateterismo y luego le tuvieron que operar a corazón abierto. Eso se hizo eterno. Entró a las ocho de la mañana y salió a las cinco de la tarde», recuerda su madre, que se emociona al contarlo.

«En nuestro caso salió todo bien, pero en Madrid encontramos muchas historias de niños que no sobreviven», añade antes de agradecer el apoyo que recibieron de la Fundación Menudos Corazones, que ayuda a niños y jóvenes con cardiopatías congénitas y a sus familias.

El próximo sábado Fernanda y Jorge, junto a más familias extremeñas, celebrarán una gala solidaria en el Centro Cultural Santo Domingo de Mérida a las 18.00 horas para donar fondos a esta organización.

A ella no faltará Zeus, que tiene tres años y desde septiembre empezó a ir al colegio (Cooperativa Docente Santa Eulalia). Derrocha vitalidad y su corazón ya late con fuerza.

 

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