El censo electoral de la región pierde 10.000 votantes en menos de cuatro años

Votaciones en un colegio de Badajoz en las elecciones generales de 2016. /HOY
Votaciones en un colegio de Badajoz en las elecciones generales de 2016. / HOY

La pérdida de población ha estado cerca de hacer que la provincia de Badajoz pierda un parlamentario en el Congreso

Juan Soriano
JUAN SORIANO

La crisis demográfica tiene su reflejo en las urnas. Extremadura ha perdido 10.000 electores en poco más de tres años, el tiempo que transcurre entre las elecciones al Congreso y el Senado de diciembre de 2015 y la cita que tendrá lugar el próximo 28 de abril.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) dio a conocer el pasado jueves los datos del censo electoral, con lo que se da un paso más en la maquinaria que se puso en marcha el pasado martes, cuando el BOE publicó la convocatoria de comicios nacionales para el último domingo de abril. Los datos se podrán consultar a partir del próximo lunes en los ayuntamientos hasta el 18 de marzo, cuando concluirá el periodo de reclamaciones.

Según estos datos, la región cuenta con 900.443 electores, de los cuales 872.989 residen en España y 27.454 viven fuera del país. Son 6.867 menos que en las elecciones de junio de 2016 y 9.841 menos que en la cita que tuvo lugar a finales de 2015.

Por circunscripciones electorales, Badajoz cuenta con 555.415 personas con derecho a voto, mientras que Cáceres llega a 345.028. En el primer caso, se ha producido una bajada de casi 4.000 en cuatro años, mientras que en el segundo la caída es de poco más de 6.000.

La reducción obedece a la pérdida de población. Badajoz ha pasado de casi 686.730 habitantes a 1 de enero de 2015 (la cifra oficial más cercana al censo electoral de ese año) a 676.376 a 1 de enero de 2018 (aún no se conocen los datos de este año). En cuanto a Cáceres, ha caído de casi 406.300 a 396.500. Entre ambas provincias, la región perdió casi 20.000 habitantes en tres años.

El censo contempla 555.415 electores en la provincia de Badajoz y 345.028 en Cáceres

Esta evolución demográfica tiene su reflejo en la edad de los votantes. En los comicios de 2019 se incorporarán 29.500 electores nuevos residentes en España respecto a la cita de junio de 2016, ya que han cumplido 18 años en ese periodo. Entre ellos se encuentran los primeros votantes extremeños nacidos en el nuevo siglo. No se pueden establecer comparaciones fiables con convocatorias anteriores, ya que no coincide el tiempo transcurrido entre una y otra. Pero se pueden hacer valoraciones atendiendo a los grupos de población.

En las elecciones de 2016 había en la región 21.321 jóvenes de 18 a 19 años llamados a votar. En esta cita son 20.899. En cuanto al colectivo de 20 a 24 años, hace tres años sumaban 60.126 personas. Ahora llegan a 52.914. De 25 a 29 años había entonces 64.639 electores; ahora son 58.040. En total, los menores de 30 años agrupaban en 2016 a 146.086 electores. Ahora llegan a 131.853.

En los colectivos de mayor edad también hay un descenso, pero no tan significativo. En las generales de hace tres años había en la región 227.706 electores que tenían más de 65 años. Según el censo provisional que se ha publicado esta semana, en 2019 serán 225.018.

Los datos no son equiparables al 100%, ya que las cifras de 2016 incorporan los residentes en el extranjero, algo que aún no hace el censo de 2019. Pero evidencian una pérdida de peso del voto joven.

Un diputado menos

Esta caída de población casi ha supuesto que la provincia de Badajoz pierda un diputado en las próximas elecciones y pase de seis a cinco representantes.

El Congreso cuenta con 350 diputados. Como establece la Ley electoral, a cada provincia le corresponden dos, más uno a Ceuta y otro a Melilla. Los 248 restantes se distribuyen en función de la población. Para ello, se divide el número de habitantes del país entre 248, con lo que se obtiene una cifra que se denomina cuota de reparto. Después se divide la población de cada provincia entre esa cuota y se asigna a cada circunscripción el número que corresponda sin contar con los decimales. Tras este primer reparto, se asignan los diputados que falten a las provincias que hayan tenido los decimales más altos.

Con este sistema, y con los datos de población de 1 de enero de 2018, el reparto entre las provincias permite asignar 219 diputados. Los 29 restantes hasta 248 se conceden a las 29 circunscripciones que se han quedado más cerca de conseguir otro representante. Por ejemplo, a Baleares, con 5,99, le corresponden seis, y Alicante, con 9,76, llega a diez parlamentarios.

Badajoz, con un resultado de 3,59, es la penúltima provincia a la que se asigna un diputado extra, lo que le ha permitido llegar a cuatro. Más los dos que le corresponden, suman seis. Por detrás tiene a Cádiz y, a las puertas de conseguir otro representante, Valencia, que lo ha perdido respecto a los comicios de 2016. Por su parte, Cáceres, con 2,11, tiene difícil recuperar los cinco parlamentarios que tuvo hasta el año 2000, pero también es complicado que baje de cuatro.