Cementerio y aconfesionalidad

Ninguna comunidad musulmana en España ha tenido queesperar 20 años para conseguir una parcela destinada al enterramiento islámico, como en Badajoz. El Ayuntamiento pacense no puede estar ajeno de todo eso, utilizandoargumentos que carecen de fundamentos constitucionales

ADEL NAJJARDelegado de la Comisión islámica de España en Extremadura Presidente de la Unión de Comunidades Islámicas extremeñas Imán de la Mezquita de Badajoz

ME llama la atención que, a la hora de reclamar nuestro derecho al enterramiento islámico, algunos nos recuerdan que el cementerio municipal es aconfesional, por lo que no se puede conceder a los musulmanes una parcela para dicho enterramiento. El primer artículo de la Ley 49/1978, de 3 de noviembre, de Enterramientos en Cementerios Municipales, dice que «los ayuntamientos están obligados a que los enterramientos que se efectúen en sus cementerios se realicen sin discriminación alguna por razones de religión ni por cualesquiera otras». También el artículo 2º de la misma ley afirma que los «ritos funerarios se practicarán sobre cada sepultura de conformidad con lo dispuesto por el difunto o con lo que la familia determine. Asimismo, podrán celebrarse actos de culto en las capillas o lugares destinados al efecto en dichos cementerios. En los cementerios municipales se autorizará a quienes los soliciten el establecimiento de las capillas o lugares de culto».

Mucha gente confunde la aconfesionalidad con la laicidad. Es cierto que España es un estado aconfesional que no reconoce a ninguna religión de carácter estatal, pero el mismo tiempo ha firmado acuerdos de cooperación con todas las religiones, manteniendo los principios de igualdad y neutralidad.

La Constitución española, en su artículo 16, defiende los derechos fundamentales: «Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley».

No se puede negar ningún derecho de las minorías religiosas alegando que España es un Estado aconfesional.

Si fuera la aconfesionalidad contraria a las manifestaciones o las expresiones religiosas, ¿cómo se puede entender la enseñanza religiosa en los centros educativos, los matrimonios religiosos, o la asistencia religiosa en los hospitales y los centros penitenciarios?

Todas las religiones que gozan de notorio arraigo, incluida la religión islámica, tienen un convenio de cooperación con el Estado español que les garantiza tener sus derechos religiosos.

Respecto a la Comisión Islámica de España, único interlocutor musulmán ante el Estado español, ha firmado un acuerdo de cooperación aprobado por Ley de 1992 que en su artículo 2.5 «reconoce a las comunidades islámicas, pertenecientes a la Comisión Islámica de España, el derecho a la concesión de parcelas reservadas para los enterramientos islámicos en los cementerios municipales», y determina que se «adoptarán las medidas oportunas para la observancia de las reglas tradicionales islámicas, relativas a inhumaciones, sepulturas y ritos funerarios que se realizarán con intervención de la Comunidad Islámica local».

Hay más de 30 parcelas para el enterramiento islámico repartidas en todos el territorio español, 8 de ellas están en la comunidad autónoma de Andalucía. Ninguna comunidad musulmana tuvo que esperar 20 años como en el caso de la de Badajoz. El Ayuntamiento pacense no puede estar ajeno de todo eso, utilizando argumentos que carecen de fundamentos constitucionales.

La comunidad islámica de Badajoz es una referencia de convivencia a nivel nacional, ganando el respeto por sus acciones sociales y su esfuerzo en fomentar la tolerancia y el respeto entre todos los tejidos sociales y culturales. Esta comunidad espera que sus derechos avalados por la ley española sean reconocidos por el Gobierno local de Badajoz.

Durante más de un año trabajamos con la Consejería de Sanidad para encontrar una forma compatible con las normas sanitarias, y que al mismo tiempo satisfaga la necesidad musulmana de tener sus propias parcelas para el enterramiento islámico. El convenio firmado ha sido reclamado muchas veces por el Ayuntamiento pacense, que exigía la solución a la normativa que prohíbe el enterramiento directo del difunto en la tierra. Según el nuevo acuerdo, el cadáver estará depositado en el interior de un ataúd en contacto directo con la tierra.

Tras la firma del protocolo con la Consejería de Sanidad, el sueño de los musulmanes empieza a tener una realidad posible, no sólo en Badajoz, sino en todas las localidades de nuestra región.

El objetivo mayor de los musulmanes extremeños es normalizar nuestra vida, derribar las barreras sociales y fomentar la igualdad con el resto de todos los tejidos sociales. Entendemos que el musulmán debe aportar su grano de arena por el progreso de nuestra región.