Capitales abiertas

Los ayuntamientos de Badajoz y Cáceres pueden tener inquilinos de otro partido en sus sillones de alcaldía tras el 26-M, un vuelco a la tendencia electoral de los últimos lustros

Candidatos de los partidos que se presentan a las elecciones municipales de Badajoz./Casimiro Moreno
Candidatos de los partidos que se presentan a las elecciones municipales de Badajoz. / Casimiro Moreno
Pablo Calvo
PABLO CALVOCáceres

Extremadura es una de las regiones en las que más resiste el bipartidismo. Igual que tardan más en llegar los efectos, buenos o malos, de los vaivenes económicos, las zonas rurales como la nuestra son menos permeables a las novedades políticas. Por eso, la irrupción de los nuevos partidos fue tímida en las cámaras municipales que se constituyeron en 2015, y también en el parlamento extremeño, donde la presencia de Podemos y sus marcas o de Ciudadanos quedó entonces por debajo de las expectativas que se habían generado.

Pero todo llega. Y dan fe de ello los mapas políticos de las dos capitales de provincia que anticipan las encuestas de Sigma Dos para este periódico, publicadas durante este fin de semana. Los ayuntamientos de Badajoz y Cáceres estarían abiertos a tener inquilinos de distinto partido que hasta ahora en sus sillones de alcaldía, un vuelco a lo que ha sido la tendencia electoral durante lustros en las dos ciudades más grandes.

La consolidación de esos nuevos partidos, con una oferta un poco más clara que hace cuatro años en torno a Podemos; el avance de Ciudadanos, que comenzó como un partido catalán, dio el salto a Madrid y ya parece listo para gobernar o ser muy influyente en comunidades y ayuntamientos; y el crecimiento de Vox empiezan a dibujar un escenario distinto también en los ayuntamientos extremeños.

Por estas circunstancias, la popular Elena Nevado dejará de ser alcaldesa de Cáceres, tras dos legislaturas, y su compañero Francisco Javier Fragoso tiene comprometido seguir al frente del de Badajoz, cuya batalla electoral y también la postelectoral se presentan muy entretenidas. El desgaste en el PP por tantos años de gobierno municipal se suma a la lenta pero puede que suficiente recuperación por esa larga travesía del desierto de las candidaturas socialistas.

Las dos ciudades, en cualquier caso, presentan sus diferencias. De materializarse lo que apuntan las encuestas, el resultado del PP en la capital cacereña sería una debacle absoluta, pues una formación que ha ganado las últimas siete elecciones municipales desde 1991, quedaría en tercer lugar, superada por socialistas y también por Ciudadanos, que llegado el momento de los pactos reclamaría para sí, lógicamente, la alcaldía. La decisión de descabalgar a última hora a Nevado y sustituirla por el afable Rafael Mateos no tendría, de este modo, ningún efecto. Al PSOE, en cambio, se le abre una posibilidad histórica, pues aunque ha tenido la oportunidad de gobernar, no vence en unas elecciones municipales en la capital cacereña desde hace 32 años, dos generaciones.

No menos histórico sería que los socialistas volvieran a ocupar la alcaldía de Badajoz, aunque el triunfo electoral en votos parece más improbable. Pero qué importa pueden decir. La encuesta de Sigma Dos concluye un posible empate en concejales y en cualquier caso, un resultado muy apretado que deja abiertas todas las opciones y la posibilidad cierta de que Ricardo Cabezas recupere una plaza muy añorada por el PSOE extremeño.

De este modo, la campaña en la que estamos inmersos puede resultar fundamental y se antoja que también la capacidad de alcanzar acuerdos tras el próximo 26 de mayo. Al mismo tiempo, si Fragoso es capaz de retener el ayuntamiento de la ciudad más grande de Extremadura, demostraría una valía política sin la sombra ya lejana de Miguel Celdrán, y sería un referente aún más si cabe en este PP desanimado que ha dejado el mes de abril.

Los municipios no son impermeables a las olas políticas nacionales. Cuando vienen mal dadas desde Madrid, es imposible no verse salpicado. ¡Cuántos ayuntamientos socialistas se llevó por delante la gestión de la crisis de Rodríguez Zapatero! Pero igual de cierto es que los ciudadanos saben distinguir entre un proceso electoral y otro a la hora de elegir papeleta. Hay intereses, afinidades y anhelos diferentes entre los votantes según se trate de una convocatoria general, autonómica o municipal, y así lo reflejan con su voto. Por eso, las encuestas conocidas anticipan un menor impacto el 26-M de Vox que el logrado en las pasadas elecciones generales, con una presencia que puede llegar a ser testimonial en muchos consistorios. Y por eso todavía seguimos hablando de lugares donde puede haber mayoría absoluta, esas dos palabras que se creían desterradas del diccionario político español.

La fuerza de los candidatos sigue siendo el factor principal de arrastre del voto municipal, y en ese ámbito el socialista Antonio Rodríguez Osuna y el popular Fernando Pizarro demuestran que en estos momentos resultan invencibles en Mérida y Plasencia. Porque al lado del debate de la vieja o nueva política, de los viejos o nuevos partidos, está la política de siempre.