La campaña de cereza tendrá menos kilos para lograr mejores precios

El descenso en kilos también repercutirá en una menor necesidad de mano de obra. :: hoy/
El descenso en kilos también repercutirá en una menor necesidad de mano de obra. :: hoy

Los productores del Valle del Jerte están podando más los árboles para aumentar el tamaño de la fruta

José M. Martín
JOSÉ M. MARTÍN

Las motosierras están poniendo la banda sonora a la floración de los cerezos en el Valle del Jerte. La belleza del paisaje, con los árboles vestidos de blanco, y la consiguiente afluencia de turistas no detienen las labores en las explotaciones agrarias de la comarca.

La poda es la tarea propia de la época, según el calendario agrícola en esta zona del norte de Cáceres, y muchos turistas han paseado entre cerezos con un ligero ronroneo de fondo que no sabían identificar con exactitud. Además, en el presente año los productores de cerezas están optando por reducir el tamaño de sus árboles más que en otras ocasiones. «Se está detectando un mayor impacto de la poda que campañas anteriores», reconoce Mónica Tierno, gerente de la Agrupación de Cooperativas Valle del Jerte.

El escaso precio que alcanzó la fruta el año pasado y el alto porcentaje de cerezas de pequeño tamaño que se recogieron son los motivos que están moviendo a los agricultores a realizar una poda más exhaustiva. De esta forma esperan que la cosecha sea de menos kilos, pero que se alcancen mayores calibres. «El objetivo en el que estamos trabajando es aumentar la competitividad de las explotaciones», indica Tierno.

En la competitividad influyen tanto los ingresos como los gastos. En el primer caso, los agricultores prevén obtener unos mejores precios si la fruta tiene más tamaño. En el lado opuesto, la mano de obra es uno de los gastos más elevados que tienen los responsables de las explotaciones y si hay menos producción que recoger, serán necesarios menos trabajadores.

No es fácil cuantificar el descenso de producción que se va a registrar en la campaña de recogida que se iniciará, previsiblemente, en la segunda quincena del mes de abril. La dependencia del clima hace que la cosecha pueda variar por aspectos distintos a los que están bajo el control de los agricultores. Por otro lado, si hay menos cantidad de cerezas, pero de mayor peso, el total de kilos que se contabilicen al finalizar la recogida no va a suponer una variación excesiva. «No esperamos una bajada de tres millones de kilos, creemos que estaremos cerca de lo que ha habido otros años», afirma la gerente de la Agrupación.

«Se está apostando por variedades de mayor dureza para llegar a la exportación»

«Se está apostando por variedades de mayor dureza para llegar a la exportación» Mónica Tierno, Gerente Agrupación Valle del Jerte

Sí hay que tener en cuenta que las dos últimas campañas de recogida han sido excepcionales en kilos de fruta obtenidos, aunque no tanto en términos de precio para los productores. En 2018 se recogieron unos 18 millones de kilos.

Los agricultores tuvieron problemas el año pasado para vender la producción más temprana. El calibre fue más pequeño, pero también hubo fruta que la distribución no quiso porque se recolectó un alto volumen de cerezas adosadas, las que están unidas. Los empresarios del campo detectaron que tenían mucha presencia en las ramas más alejadas del tronco, por lo que con la poda esperan reducir este inconveniente.

Igualmente, desde la Agrupación de Cooperativas están observando un cambio en las variedades que prefieren los productores.Están abandonando las tradicionales cerezas tempranas, que son más blandas, como las de tipo burlat, para adaptarse a las nuevas demandas del mercado. «Hay agricultores que han arrancado su plantación y están apostando por variedades de mayor dureza que puedan llegar a la exportación», informa Tierno, que puntualiza que la producción de picotas no se verá afectada por estos cambios.