Cambiando el final del cuento

JAVI MORENO

LA inmensa mayoría de nosotros soñamos con hacer grandes cosas en la vida, pero tan sólo unos pocos se atreven a intentarlo. Mi amigo Antonio es uno de ellos.

Este extremeño, maestro por devoción, está dispuesto a porfiarle el final del cuento a Joseph Jacobs, literato y padre de 'Los tres cerditos' emancipados. Para ello ha construido en Villalba de los Barros un hotel rural de paja. Tal cual.

Pretende que su idea se convierta en un novedoso estímulo que aporte un granito de arena a la promoción turística de la zona, demasiado poco conocida fuera de la comarca, pero siempre sorprendente para la mayoría de quienes la visitan.

Este curioso alojamiento se acomoda en la inacabable Tierra de Barros extremeña, al amparo del ilustre Castillo de Villalba, en un lugar donde los viñedos, cómplices, parece que se acurrucan para agasajarnos cada tarde con una puesta de sol casi infinita.

La historia, una vez más, desarma de argumentos a escépticos y aprensivos que alimenten el equivocado presagio de que un hotel de paja saldrá volando con el primer golpe de viento. Nunca mejor dicho, pueden dormir tranquilos. La paja es uno de los materiales de construcción más antiguos que se conocen; combinado con el barro da como resultado una mezcolanza llamada 'Cob' que se ha utilizado durante miles de años en todo el mundo. En Alemania hay casas de barro con paja que superan los 500 años de antigüedad y solo en Inglaterra hay más de 100.000.

El terreno sobre el que se asienta cuenta con todas las comodidades posibles en una finca que tiene una superficie de más de 30.000 m2. Está envuelto por grandes jardines, piscina, parque infantil, huerta ecológica, e incluso una pequeña granja. Estará orientado al enoturismo, con mobiliario y decoración que haga referencia a la cultura del vino. Una atractiva propuesta turística que se completa con actividades como catas dirigidas, visitas a bodegas o paseos por viñedos, contando para esto último con la complicidad de dos jóvenes sumillers que han creado la empresa 'Vsentidos', una plataforma que organiza y promueve todo tipo de actividades relacionadas con el vino.

Y es que el enoturismo -con la 'Ruta del Vino Ribera del Guadiana' como culmen del trabajo bien hecho- ha conseguido seducir a decenas de miles de visitantes que se acercan a nuestra tierra tentados por una propuesta donde el vino es solo la excusa perfecta para desvestir -sin prisas- a la provincia de Badajoz; su historia, su cultura, su gastronomía o sus gentes.

Y así, con la llegada del próximo otoño, cuando las caducas sombrillas comiencen a marchitarse de melancolía y los viñedos que inundan la Tierra de Barros se adornen de matices dorados, rojos o amarillos, Antonio nos recibirá «vendimiando su sueño», con las puertas de su peculiar casa abiertas de par en par, y siempre dispuesto a regocijarse con el viajero en una larga copa de vino que evidencie -como a menudo suele suceder- lo mejor de nuestra tierra.