«Si el camalote entrara en Alqueva, sería casi imposible combatirlo»

Recogida de camalote del Guadiana, en Mérida. /HOY
Recogida de camalote del Guadiana, en Mérida. / HOY

Técnicos españoles y portugueses analizan en Badajoz cómo luchar juntos contra esta plaga

EFE/REDACCIÓN

Los efectivos de la Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG) y de la Unidad Militar de Emergencias (UME) han retirado 30.000 toneladas de camalote del río Guadiana en los últimos meses, una planta invasora que, según un técnico luso, es «una gran amenaza» para el embalse de Alqueva.

Representantes de la CHG, Junta de Extremadura y Departamento do Territorio e Infraestructuras portugués abordaron ayer en una jornada en Mérida el 'Protocolo de actuación entre España y Portugal para el control del camalote'.

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En este acto impartió una ponencia el técnico superior David Catita, del Departamento de Ambiente e Ordenamento do Território de la EDIA portugués, quien aseguró que el camalote para este embalse, el más grande de Europa, con 250 kilómetros cuadrados, es «una amenaza grandísima pues en los últimos años se ha acercado mucho a la frontera».

El Guadiana entre Mérida y Badajoz –dijo– discurre como «un río convencional, estrecho, en el que se puede combatir la plaga» pero si llega a Alqueva, donde las orillas están muy alejadas, a 10 kilómetros entre sí, sería como «entrar en un mar, se puede producir una cantidad altísima y sería casi imposible controlarlo».

Para Catita, una crecida importante «puede desplazar el camalote aguas abajo» y esto no se puede impedir «con barreras flotantes, pues son frágiles y se pueden romper», frente a otros sistemas de contención más resistentes.

El técnico luso reivindicó también una mayor concienciación de la sociedad de Portugal sobre el peligro real que supone el camalote.

«El Gobierno portugués lo ve como algo que España está consiguiendo combatir y entonces no lo ve como una guerra completamente suya, pero es suya, incluso hasta más que para España», recalcó.

Desde el inicio de los trabajos de lucha contra el camalote, en 2004, se han retirado más de un millón de toneladas y desde que se incorporó la UME en octubre del pasado año, la extracción supera las 30.000 toneladas, detalló por su parte el presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadiana, Samuel Moraleda.

Alrededor de 300 efectivos, entre personal contratado y propio de la CHG y unos 120 militares de la UME, están trabajando en estos momentos en la retirada del camalote, fundamentalmente en las orillas, y de la superficie afectada, «170 kilómetros invadidos, se ha erradicado por completo en unos 35 kilómetros», sobre todo en los tramos de Villanueva de la Serena, Mérida y Badajoz, añadió.

«Es una amenaza grandísima pues en los últimos años se ha acercado mucho a la frontera»

«Es una amenaza grandísima pues en los últimos años se ha acercado mucho a la frontera» DavidCatita | Técnico superior del Departamento de Ambiente e Ordenamento do Território de la EDIA portugués

Según Moraleda, se espera que las labores de retirada concluyan «a finales de abril o primeros de mayo», cuando comenzará una nueva fase de conservación y control de la planta en el río para «evitar una explosión de la misma como se produjo el verano del año pasado», ya que las altas temperaturas contribuyen a su propagación.

En su opinión, a partir de septiembre se produjo un punto de inflexión y la situación se ha invertido gracias a la colaboración de todas las administraciones, con lo que están bastantes satisfechos.

Los Gobiernos español y luso –recordó– firmaron un protocolo de actuación para el control y eliminación del camalote en el tramo transfronterizo del río Guadiana (proyecto Aceca) e impedir que la planta llegue al Alqueva; protocolo por el que se ha diseñado una estrategia conjunta y se mantienen reuniones periódicas.

En marzo

«Se está luchando para que eso no ocurra y de momento se está manteniendo a raya», mencionó Moraleda, quien reconoció no obstante que se desconoce qué «puede ocurrir en el futuro y si puede haber una crecida importante».

Por su parte, el capitán del Primer Batallón de Intervención de la UME, Álvaro García Naharro, indicó que es «muy gratificante colaborar con esta tierra» y están muy orgullosos del trabajo realizado por todos los efectivos, incluido personal de CHG, Tragsa y del ejército de tierra de la base militar de Bótoa, que también ha colaborado, y cree que se conseguirán los objetivos «antes de lo marcado». Destacó que para los efectivos de la UME estos trabajos han sido un reto y cree que a finales de marzo se retirarían de la zona pero no hay nada confirmado.