La ola de calor de 2003 aún fue más trágica que la de este verano, con siete muertos

La ola de calor de 2003 aún fue más trágica que la de este verano, con siete muertosGráfico

La ola de calor duró entre el 31 de julio y el 16 de agosto; Mérida, con 46,4 grados, fijó la máxima más alta hasta ahora en la región el 1 de agosto

Celestino J. Vinagre
CELESTINO J. VINAGRE

Entre el miércoles pasado y ayer martes, Extremadura ha sido noticia por algo que no había ocurrido en un agradable julio: verdadero calor. La canícula se ha establecido con fiereza en este inicio de agosto, dejando tres avisos rojos de alerta con altas temperaturas; cuatro fallecidos, hasta ayer, y unos registros mayúsculos casi desconocidos tanto por temperaturas máximas (Badajoz, 46 grados) como mínimas (Cañaveral, 29,6). Pero en la historia de Extremadura, sin mirar mucho más atrás, hay otro periodo veraniego peor que este inicio de agosto. Por intensidad y persistencia. Sucedió en 2003.

Hace quince años, entre el 31 de julio y el 16 de agosto el calor se adueñó del territorio extremeño sin tregua. Día y noche. Sin respiro. Los termómetros no bajaron en esos diecisiete días de los 40 grados de máxima en la ciudad de Badajoz, por ejemplo, mientras la mínima más suave fue de casi 22 grados. Una estabilidad meteorológica asfixiante que dejó siete personas fallecidas en la región y, además, unas 20.000 hectáreas quemadas en algunos de los incendios más graves de la historia reciente de la comunidad.

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El 30 de julio de 2003 ya empezó a subir el termómetro pero fue a partir del 31 cuando realmente empezó un periodo extremo de altísimas temperaturas. De hecho, según la estadística oficial de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) facilitada a HOY, fue en ese 2003 cuando se alcanzaron seis de las trece temperaturas máximas más altas en la historia de Extremadura desde que la Aemet tiene información fiable. Y la tiene desde 1955.

Una de esas temperaturas récord es, precisamente, la récord entre todas ellas. Según la Aemet, la máxima alcanzada en Extremadura en los últimos 63 años se alcanzó el 1 de agosto de 2003. Sucedió en Mérida, en el centro de las Vegas del Guadiana. En la capital regional el termómetro se situó ese día en unos tremendos 46,4 grados.

El segundo más caluroso

Desde ese día no ha hecho tanto calor en Extremadura mirando exclusivamente a la temperatura máxima de una jornada, aunque la ciudad de Badajoz se quedó el pasado sábado cerca de superar el dato emeritense. Los 46 grados son la segunda máxima más elevada de Extremadura. Obviamente Badajoz, superó el propio dato particular que tenía la ciudad como récord en cuanto a día sofocante.

Información de HOY del 15 de agosto de 2003 con la última fallecida por el calor. ::
Información de HOY del 15 de agosto de 2003 con la última fallecida por el calor. :: / HOY

Este apunte da pie a indicar que agosto de 2003, como se ha subrayado anteriormente, copa la mitad de las temperaturas más altas de Extremadura desde 1955. Pero estos seis días de agosto de 2018 han conseguido situarse como segundo periodo veraniego más caluroso desde que la Aemet tiene estadística a través de su vasta red de estaciones meteorológicas repartidas entre las dos provincias extremeñas.

Historia luctuosa

En este relato desde 1955 hasta ahora se cuelan también otros años muy cálidos pero sin tanta virulencia porque aparecen temperaturas muy elevadas de récord en un solo día de ese verano. Así, el 10 de agosto de 2012 (festividad de San Lorenzo, el santo que murió abrasado en una parrilla) hubo 44,9 grados en Castuera. Es la sexta máxima más elevada en la historia reciente de Extremadura. Mientras, en Herrera del Duque, el 21 de agosto de 1980, se registraron 44 grados, misma temperatura que se igualó en Valencia de Alcántara el 6 de agosto de 2005.

Aparte de máximas nunca vistas y continuidad en el tiempo de temperaturas tórridas, 2003 dejó para la historia realidades luctuosas. De un lado, en cuanto a víctimas humanas. Siete en total (en el conjunto de España fueron 47 las fallecidas).

En cuanto daños medioambientales. Solo en un incendio, el que asoló los términos municipales de Valencia de Alcántara, La Codosera y San Vicente de Alcántara, ardieron más de 10.000 hectáreas. Casi el mismo triángulo del fuego del pasado fin de semana aunque, afortunadamente, con un perjuicio muchísimo menor en esta ocasión.

El 5 de agosto de hace quince años se produjo la primera víctima mortal por un golpe de calor en la región. Una mujer de 71 años perdió la vida tras haber sido ingresada en el hospital de Coria. Dos días después, el 7, murieron otras dos personas: una mujer del municipio cacereño de Casas de Millán, de 89 años, y otra mujer de Cáceres, de 76. La primera falleció en su casa; la segunda, en el hospital San Pedro de Alcántara.

El 10 de agosto falleció un hombre de 83 años de Mérida. Y después llegaron otras muertes por calor en Navalmoral de la Mata (varón de 80 años), Badajoz (mujer de 86) y Cáceres (mujer de 49 años).

A esas muertes, 2003 sumó otro panorama trágico: casi 20.000 hectáreas arrasadas por incendios en la comarca de Alcántara, Sierra de Gata, Las Hurdes y Sierra Suroeste.

Críticas sindicales y políticas

El período de calor de este agosto de 2018 también ha tenido consecuencias trágicas. Pero no sólo ha provocado muertes, también ha generado críticas sindicales y roces dialécticos.

Ayer, el sindicato USO denunció que un empleado de la empresa de limpieza FCC en Badajoz sufrió un golpe de calor el domingo mientras trabajaba a pleno sol en el entorno de AquaBadajoz a las dos de la tarde. Había sido enviado a realizar trabajos de limpieza al lugar, donde no hay ni sombra ni agua, afirmó el sindicato. «El empleado advirtió sobre estas circunstancias y sobre la alerta por las altas temperaturas, pero el encargado de turno le obligó a que acudiera», afirmó USO.

En el terreno político, el presidente del PP regional, José Antonio Monago dijo que unas imágenes aparecidas en las redes sociales habían mostrado ventiladores en habitaciones en el hospital de Mérida en estos días de calor. «Tendría que ser un motivo de reflexión el que los hospitales extremeños estén en esas condiciones», indicó. El consejero de Sanidad replicó el hospital de Mérida «no había tenido» durante la ola de calor problema en ninguno de los siete compresores de aire acondicionado» de los que dispone.

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