Cajalmendralejo estudia instalarse en los pueblos sin servicio bancario

Cajalmendralejo estudia instalarse en los pueblos sin servicio bancario

La entidad financiera está analizando la situación de cuarenta municipios, no solo los 33 en los que Liberbank cerró este año

Antonio J. Armero
ANTONIO J. ARMEROCáceres

Cajalmendralejo está estudiando la posibilidad de abrir oficinas en algunos de los municipios extremeños que recientemente se han quedado sin servicio bancario. La lista de localidades que la entidad financiera está analizando incluye no solo a las 33 en las que Liberbank dejó de operar recientemente, sino también otras que se quedaron sin esta prestación al ciudadano antes de la última tanda de cierres.

El grupo surgido en el año 2011 tras la fusión de Caja de Extremadura, el grupo Cajastur y Caja Cantabria anunció a principios de este año que bajaría la persiana en 33 localidades de la provincia de Cáceres que sumaban 10.245 vecinos –solo en dos de ellas había más de quinientos empadronados–. Y recalcó que lo que iba a clausurar no eran sucursales sino ventanillas desplazadas, que son las oficinas de pueblos pequeños que abren un día a la semana, normalmente dos o tres horas.

Ocupar un vacío

Este anunció generó una catarata de reacciones. La decisión fue criticada por los partidos políticos en sesiones plenarias tanto de la Asamblea de Extremadura como de la Diputación de Cáceres. Esta última, además, aseguró que estudiaba cancelar todas sus cuentas con la entidad si no daba marcha atrás. Y lo mismo afirmaron los alcaldes de los municipios afectados.

En este contexto, Cajalmendralejo ha decidido analizar si da el paso de instalarse allí donde ha quedado un vacío. En la mayoría de los casos, supondría sustituir a Liberbank, al ser esta firma la de mayor presencia en la región, lo mismo antes que ahora. No obstante, no es la única que ha cancelado servicios en los últimos años. Lo han hecho también otras cajas y bancos, como una consecuencia más de las muchas derivadas de la crisis económica.

Ahora, la entidad nacida en la capital de la comarca de Tierra de Barros está estudiando cada caso de modo individual, e irá tomando decisiones en las próximas semanas. Entiende que cada municipio presenta unas circunstancias determinadas, y sobre esta base irá decidiendo qué hacer en unos y en otros. En esta labor de diagnóstico está contando con la ayuda de los alcaldes, que están informando a la entidad sobre las particularidades de cada pueblo. En base a este planteamiento, una posibilidad es que Cajalmendralejo reabra en unas localidades próximamente y más tarde en otras.

De hacerlo, ayudaría a matizar el problema de exclusión financiera que padece Extremadura y que tanto espacio ha ocupado en el debate político regional en lo que va de año. Siempre como un elemento integrante de un fenómeno más general y complejo: la despoblación. Un problema que empezó hace décadas pero en el que las administraciones han puesto el foco de modo particular ahora, visto que los datos son peores cada año que pasa.

El pasado marzo, tras anunciar Liberbank que cerraría 33 ventanillas desplazadas, la Consejería de Hacienda y Administración Pública propuso «abrir vías de diálogo con otras entidades que pudieran estar interesadas en incrementar su presencia en las zonas afectadas por la exclusión financiera». Ytambién «priorizar las relaciones de la administración con las entidades que asuman un mayor compromiso por reducir la exclusión financiera».

La presumible apertura de oficinas o ventanillas por parte de Cajalmendralejo supondrá un nuevo cambio en el mapa financiero autonómico, que ha ido mudando en los últimos años. Y podría no ser la única novedad. El pasado sábado, este diario informó de que Cajamar está interesada en comprar las 42 oficinas que Caixa Geral tenía en la región. Cajamar es la mayor cooperativa de crédito que hay en España, y nació tras la fusión de cajas rurales de Valencia, Murcia, Andalucía Oriental, Madrid, Castilla y León, Baleares y Canarias. Su sede principal está en Almería, y la zona en la que está más presente es el Levante. En Extremadura solo cuenta con una oficina, en Mérida.

Por su parte, Caixa Geral se formó con la unión de los bancos de Extremadura, Luso Español y Simeón, y la crisis económica le empujó en el año 2012 a plantear el cierre de 18 sucursales en la comunidad autónoma, aunque al final fueron menos, ya que precisamente Cajalmendralejo le compró doce de ellas.

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