Cáceres contada a los niños

Imagen nocturna y misteriosa de la parte antigua cacereña. :: E.R./
Imagen nocturna y misteriosa de la parte antigua cacereña. :: E.R.

Mientras en Salamanca atrapan al pequeño turista, aquí nos falta seducción infantil

J. R. Alonso de la Torre
J. R. ALONSO DE LA TORRE

Kuoni, la agencia de viajes organizados elegida durante los últimos 14 años como la mejor del mundo, tiene una sección de mucho éxito de turismo para familias con niños. Y como Kuoni, cualquier agencia atiende a ese segmento de población, papás con hijos, pero no descuidan los viajes para solteros, los viajes para mayores o los viajes para quienes no quieren encontrarse con niños ni por una apuesta.

El turismo debe atender a todo el mundo y atraer a las familias con pequeños es imprescindible si se quiere tener éxito y preparar turistas para el futuro. Leo en el suplemento Fugas, del diario portugués Público, la experiencia de una redactora, que acude a Salamanca de excursión con sus hijos y se asombra al comprobar cómo tratan en la capital charra a las 'crianças'.

Les dan unos folletos donde les indican cómo buscar en las fachadas de diferentes monumentos salmantinos la popular rana o los no menos populares mono, astronauta, león o cigüeña. Los niños disfrutan tanto con la búsqueda que preguntan a la madre si no hay más ranas, ya saben, el popular anfibio de la fachada de la universidad que deben descubrir los estudiantes para aprobar la carrera.

En Salamanca, tras la búsqueda de la rana y el mono, entregan al entrar en las catedrales una audioguía para niños que los anima a recorrer el conjunto catedralicio como quien participa en la búsqueda de un tesoro. Los pequeños, en fin, se lo pasan tan bien que cuando vuelven a casa ruegan a sus padres volver pronto a Salamanca.

Buscando en Extremadura paquetes turísticos para familias con niños, encuentro poca cosa: algo en Monfragüe, recorridos guiados por Cáceres... Lo dicho, poca cosa. Sin embargo, centrándome solo en Cáceres, me vienen a la cabeza un montón de propuestas estimulantes para los más pequeños.

Empiezo por la leyenda de la princesa convertida en gallina tras ser maldecida por su padre el cadí, víctima de los cristianos, que acceden a la ciudad porque la princesa se ha enamorado de un caudillo del ejército leonés de Alfonso IX, que la engaña para que lo guíe. En cierta ocasión, compré una gallina para grabar un vídeo sobre la leyenda y los turistas alucinaban con la historia y se morían por fotografiar a la ponedora principesca.

El tema de las hogueras de San Jorge, encendidas por los cristianos para celebrar la toma de la ciudad, es otro atractivo infantil con mucha fuerza. Imagínense el conjunto de San Jorge, los dragones, las hogueras y los espacios donde se rodó Juego de Tronos y todo eso, bien contado en una audioguía, no tiene rival en la oferta mundial de viajes con encanto o encantados.

Admirar el palacio de Los Golfines de Abajo es obligado para cualquier turista, aunque menos emocionante para los niños, salvo si a estos se les cuenta la historia de la cubertería de los Golfines. Ya saben: el mariscal francés que pretende bombardear Cáceres y adiós a la parte antigua, pero Gómez Becerra y el Golfín van al campamento galo a parlamentar, ofrecen alimentos para la tropa gabacha, invitan a cenar al mariscal y como este se enamora de la cubertería de palacio, se la empaquetan, se la envían a su mujer a París y así se salva la parte antigua y los niños la pueden admirar.

En Cáceres no hay rana, pero sí juego de los errores en la fachada del palacio episcopal, donde los niños deberán descubrir el trastoque de letras: Calarza Obispo de Goria, resultado de la equivocación del trasplante de la fachada del seminario, donde ahora está el famoso parking, a este palacio episcopal, un Exín Castillos con errata. Más descubrimientos: qué parte del retablo de Berruguete en la iglesia de Santiago es auténtica y qué parte se mojó y tiene un aire fallero poco solemne, dónde están las 22 torres de Cáceres (algunas se ven enseguida, pero otras solo se contemplan desde rincones muy precisos). Podemos acabar, aunque hay mucho más (imagínense recorrer el pasadizo secreto de la Preciosa Sangre a la Casa del Sol), con la historia de la Casa del Mono y les aseguro que ningún niño se aburrirá en Cáceres y todos querrán volver de mayores a recuperar la infancia feliz y divertida.