Una buena noticia para Extremadura

El anuncio de que Almaraz seguirá activa los próximos años supone un alivio, no solo para la región, sino para un sector estratégico

El acuerdo alcanzado ayer entre las empresas propietarias de la central de Almaraz para pedir una prórroga que lleve la explotación de planta nuclear hasta 2027 y 2028 es una buena noticia para la comarca de Campo Arañuelo en particular y para Extremadura en general. Se acaban así las especulaciones que se venían haciendo desde hace meses sobre la posibilidad de que la central cerrase de manera casi inmediata, al cumplir los 40 años de explotación.  

Aunque desde hace varias semanas, tras las conversaciones mantenidas por las empresas con el Gobierno y concretadas en un protocolo para el cierre escalonado de las plantas nucleares españolas hasta 2035, se daba por hecho el alargamiento de la actividad en Almaraz, faltaba lo más importante: que sus propietarios pactaran los términos exactos en que se iba a solicitar, de forma que se garantizase su viabilidad económica. Estamos hablando de unas inversiones muy importantes, necesarias para el mantenimiento de la planta de acuerdo a lo que de disponga el Consejo de Seguridad Nuclear. Según el texto del acuerdo firmado las cantidades pueden alcanzar hasta los 600 millones de euros.

El plazo acordado, en línea con lo pedido por el Gobierno, no contenta del todo a los trabajadores, que querían una ampliación de diez años, pero está muy cerca de la reivindicación que han mantenido empleados y vecinos de la zona.

Garantizar la continuidad de Almaraz hasta el horizonte de 2028 da un margen temporal que debería ser suficiente para buscar alternativas económicas a la industria nuclear. El temor a que el nivel de actividad de la comarca de Campo Arañuelo se desplome con el cierre es entendible. De lo que se trata ahora es de ponerse manos a la obra para lograr mantener los mismos niveles de renta, actividad y empleo que aportan los dos reactores nucleares en funcionamiento.

En este sentido, la semana finaliza con los mismos signos positivos con los que comenzó, con el inicio de las obras por parte de Iberdrola el pasado lunes en la localidad pacense de Usagre de la planta fotovoltaica más grande de Europa, y la primera de las cinco que, hasta el año 2022, instalará 2.000 megavatios de potencia, es decir, los mismos que tiene Almaraz.

El camino desde la energía nuclear hasta las renovables, pues, ya está trazado y Extremadura está llamada a jugar un papel protagonista en esta transición ordenada hacia un nuevo modelo energético. Pero hasta que llegue ese momento, el anuncio de que Almaraz continuará activa durante los próximos años supone un claro alivio, no solo para nuestra región sino también para un sector que resulta estratégico y que requiere de decisiones que aporten seguridad y certidumbre.