Bruselas quiere libres a los pájaros cantores

Uno de los pardillos de Sergio Antolín Estarás, pacense aficionado al silvestrismo, ayer en su jaula/José Vicente Arnelas
Uno de los pardillos de Sergio Antolín Estarás, pacense aficionado al silvestrismo, ayer en su jaula / José Vicente Arnelas

La Comisión Europea señala a Extremadura como una de las regiones donde la afición al silvestrismo debe ceñirse a la cría en cautividad

J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

Las aves no lo saben, pero están divididas entre aquellas catalogadas como amenazadas en sus diferentes categorías y por tanto protegidas, y las consideradas especies cinegéticas, esto es, las que se pueden cazar.

En medio de esta clasificación queda el silvestrismo, que tiene los días contados. Esta afición se basa en capturar determinados pájaros de campo para criarlos en cautividad y adiestrarlos en el canto. Pertenecen a una decena de especies de la familia de los fringílidos y en España las más comunes son el jilguero, el pardillo y el verderón. Solo en Badajoz hay barrios de la margen derecha donde la afición es tan fuerte que cada tarde se escuchan desde las cocheras verdaderos conciertos ornitológicos.

Sus capturas anuales están reguladas. Después, los silvestristas aíslan a estas aves y las colocan cerca de un altavoz con grabaciones de cantos para que aprendan a cantar. Lo siguiente es llevarlos a competir ante un jurado que valora sus trinos. Sin ir más lejos, este fin de semana se celebró en Torres de la Alameda (Madrid) el XXIV Campeonato de España de silvestrismo con una participación de 306 ejemplares procedentes de doce federaciones. En la región, San Francisco de Olivenza (Badajoz) acogió este mes el VIII Campeonato de Extremadura de Silvestrismo, organizado por la Sociedad El Jilguero Extremeño con la colaboración de la Federación Extremeña de Caza y el Ayuntamiento de la localidad.

Podrían ser de los últimos certámenes en esta disciplina que suele integrarse en las federaciones de caza, al menos con especies criadas en plena naturaleza. Según José María Mancheño, presidente de la plataforma nacional de silvestrismo, en Extremadura hay entre 2.000 y 3.000 aficionados a la cría de pájaros y en toda España podrían ser 40.000. En cuanto a silvestristas, Benito Manzano, delegado regional de la Federación Extremeña de Caza en esta disciplina, habla de cientos de practicantes de modo oficial. Ayer se declaraba «muy disgustado» mientras reivindicaba esta práctica: «No hacemos daño ninguno. Lo más bonito para nosotros es sacar a los pájaros al campo para escucharlos. Nosotros no matamos, pero eso la gente no lo sabe».

En la región hay más de 2.000 aficionados a esta práctica y son varios los concursos de trinos

Que se autorice esta práctica para sacar cada año miles de ejemplares de su hábitat natural y llevarlos a una jaula es algo que los ecologistas nunca han visto con buenos ojos. Además, es sabido que existe un mercado negro difícil de controlar y no es raro que la Guardia Civil actúe contra algunos cazadores de estas especies que usan métodos no previstos en la ley para atrapar a estas aves cantoras, como por ejemplo el pegamento.

Los silvestristas critican a quienes actúan al margen de la ley. En cambio, defienden que es una actividad inocua, que no actúa contra especies cuya población corra peligro y argumentan que más de la mitad de las capturas terminan volviendo al campo cuando se comprueba que no tienen cualidades para el canto.

Pero el silvestrismo en Extremadura ya ha sido señalado por instancias comunitarias y corre el riesgo, si no de desaparecer, sí de convertirse en una actividad clandestina

La afición ha sido descrita y analizada desde la Comisión Europea, que el pasado 17 de mayo remitió un duro dictamen contra nueve comunidades autónomas: Murcia, Comunidad Valenciana, Andalucía, Aragón, Castilla-La Mancha, Extremadura, Galicia, La Rioja y Madrid.

La Asociación de Naturalistas del Sureste (Anse) ha alertado que desde Bruselas se han analizado 87 hechos en un dictamen de 64 páginas donde se recogen sucesivas advertencias a las comunidades autónomas que no han dado resultado sobre protección general de las aves, captura masiva, uso de redes y régimen de excepciones.

«El dictamen de la Unión Europea es tendencioso, falso y carece de rigor (...), se basa en prejuicios ideológicos de los ecologistas (...). Las capturas se hacen con una técnica que es la de red abatible de doble paño, un método mucho más selectivo que el que usan los ecologistas para anillar las aves», defiende Mancheño en HOY, consciente de que una afición denominada silvestrismo tiene visos de ser relegada a la cría en cautividad, lo cual –dice– no es científicamente viable.

No se acepta que sea tradición

HOY analizó ese dictamen, que concluye que hay que prohibir la captura de estos pájaros en su hábitat natural. Expone que en 2011 la Comisión Europea puso en marcha una investigación sobre el uso de excepciones contempladas en la captura de fringílidos. España contestó que solo se permite en dos casos concretos: durante el menor tiempo posible hasta alcanzar un sistema de cría en cautividad viable, ya que apenas hay hembras enjauladas en la actualidad; y también para evitar los efectos negativos de la endogamia en las poblaciones existentes en cautividad.

Pero la investigación de la Unión Europea concluyó que estas directrices no se están respetando. Según los silvestristas, el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama) ha «traicionado» al colectivo porque no ha aportado los estudios existentes que razonan que la cría en cautividad de jilgueros, pardillos y verderones es inviable, dejando indefensa la práctica del silvestrismo.

Otra defensa que ha hecho España, aunque con poco éxito ante las instancias europeas, es que su prohibición daría lugar a capturas ilegales. También aduce que el silvestrismo es una tradición cultural (fue introducido por los británicos desde Gilbraltar en el siglo XVIII). Según explica Mancheño, hay referencias en la Antigua Grecia y cuadros de Goya ya reflejan esta práctica.

La Junta: lo que diga la UE

Ya desde hace años las capturas de jilgueros, pardillos y verderones se han reducido considerablemente, al menos sobre el papel. Si para Extremadura el cupo en 2012 fue de 4.956, en 2015 ya pasó a 2.974 y para este 2018 se ha establecido en 496.

El dictamen de la Comisión Europa dice sobre Extremadura que esta comunidad, en una de sus respuestas, afirmó que apuesta por la cría en cautividad como alternativa a la extracción de fringílidos del medio natural. E informó de que al menos 14 silvestristas en 2014 y 11 en 2015 lograron con éxito la cría de estas aves que cantan. Después explica que la región extremeña quiere seguir autorizando capturas hasta 2018 y luego solo para evitar problemas de consanguinidad, a menos que se considerase que hay población suficiente en cautividad para permitir su cría. El problema viene porque «(Extremadura) no aclara quién, cuándo y en base a qué determinaría si la reserva de población actual en cautividad (1.542 ejemplares en 2015) se considera insuficiente y por qué razón. Vale la pena recordar que, en sus respuestas anteriores, Extremadura reconoció que no conocía si las reservas de población existentes eran suficientes para garantizar la viabilidad del programa de cría en cautividad, y que no se han dado nuevas explicaciones al respecto. Sin embargo, las autoridades siguen concediendo regularmente autorizaciones para la captura de aves fringílidas y tienen intención de seguir haciéndolo hasta 2018», reza el informe.

«El dictamen de la Comisión Europeaes tendencioso y se basa en prejuicios ecologistas», afirman los defensores

Este diario preguntó a la Junta de Extremadura qué efectos tendría este dictamen de Bruselas. La respuesta ha sido tajante: «Para el año 2018, en la comunidad autónoma de Extremadura se entiende que la cría en cautividad es la única solución satisfactoria para evitar la extracción del medio natural de aves fringílidas, y por tanto sí, a requerimiento de la Comisión Europea se determinara la eliminación del procedimiento de captura de aves fringílidas en el Medio Natural, la Dirección General de Medio Ambiente tendrá en cuenta lo que diga la Comisión y se estudiará y buscará la mejor solución».

La contestación es diplomática, pero deja claro que no daría ninguna autorización, dando por finalizado en nuestro territorio esta modalidad excepcional de captura de aves silvestres, al igual que en otras comunidades autónomas.

 

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