Los bloques

Los bloques
Tomás Martín Tamayo
TOMÁS MARTÍN TAMAYO

Cuando faltan más de dos meses para el 28-A, la visualización de bloques antagónicos está muy adelantada, sin que eso indique que en el momento de la verdad, «a la fuerza ahorcan», no puedan establecerse vías de encuentro, porque en política nada es inamovible. Pero hoy las fronteras están muy marcadas y vaticinan que, con las elecciones municipales, autonómicas y europeas para un mes después, no se van a adelantar a ellas acuerdos que comprometan los resultados electorales. Es decir, que tendremos gobierno interino, pasteleos, tiras y aflojas y enredos multicolores hasta julio o agosto porque, después de torturar al electorado con cuatro elecciones en apenas un mes, no creo que quieran fomentar la abstención repitiendo las generales.

PP, C´s y Vox conforman el bloque ideológicamente más consistente porque el otro, PSOE, Podemos, derecha separatista (Pdcat y PNV), filo etarras, republicanos, anarquistas, anticapitalistas y demás «istas» de ocasión, se asemeja mucho a un circo donde se obliga a convivir en pista a caballos, cebras, leones, tigres, cabras y elefantes. Pero no debemos ignorar el ego, la osadía y la ambición personal del actual presidente del Gobierno, que puede erigirse en jefe de pista, otra vez, uniendo bajo la misma lona los intereses dispares de todos los demás. Kafka decía que «todo lo que puede suceder, sucede» y lo que ha sucedido lo tenemos muy cercano. Ojo, que Pedro Sánchez, con la ayuda de una «relatora externa», se ha vuelto a doctorar en 'Manual de Resistencia' y no es junco que quiebre con facilidad. ¿La tercera opción de un acuerdo de Estado entre PSOE, PP y C´s? A ese abanico le falta el clavo, demasiados personalismos y excesiva arrogancia. Eso sería pensar en España… ¡Imposible!

Panorama complicado para un electorado que tendrá que elegir no lo que considere mejor, sino lo que le parezca menos malo. ¿Habrá retroceso democrático, social y de libertades si se incorpora Vox a las opciones de la derecha? Creo que su fuerza puede ser complementaria para acercarse a la mayoría absoluta, pero no hasta el extremo de imponer su programa a los de PP y C´s que, en todo caso, servirían como contención a muchas de las propuestas del primo que llega por la derecha de la derecha. Pero como no parece probable que entre los tres logren los 176 escaños necesarios para una investidura sin sobresaltos, puede llegarle turno a los de enfrente.

En la otra orilla las interrogantes se multiplican, porque si los separatistas entran en el conciliábulo será con fecha de caducidad y precio establecido. Para entonces, sigo pensando en julio o agosto, la sentencias del Tribunal Supremo contra los secesionistas estarán dictadas y… ¿Y entonces qué contrapartida puede ofrecerles Pedro Sánchez? El adelanto de las elecciones ha dejado en puerta de salida la reforma de la Ley del Indulto de 1870, que da al Ejecutivo la prerrogativa de «perdones» generosos. Puede resultar que, después de dos años de instrucción del «procés», con incursiones e injerencias de otros países, y cuatro o cinco meses de juicio, la determinación de los jueces, a efectos prácticos, quede supeditada a la negociación del Gobierno con sus socios separatistas. Y eso no sería lo peor, porque no olvidemos que los separatistas lo que quieren es separarse y no se contentan ni con el bocado del león en los PGE. Y como lo de Pedro Sánchez es de manual de resistencia, se juntan el hambre y las ganas de comer... ¡Qué buen momento para hacerse una cura de sueño de siete meses!