Bancos de libros para abaratar la vuelta al cole

Los colegios extremeños cuentan con un sistema para dar material gratis

Antonia Hernández, directora del colegio Prácticas de Cáceres, preparando un lote de libros. :: LORENZO CORDERO/
Antonia Hernández, directora del colegio Prácticas de Cáceres, preparando un lote de libros. :: LORENZO CORDERO
ÁLVARO RUBIOCáceres

La vuelta al cole cuesta a las familias extremeñas cada año una media de 800 euros. En esa cantidad se incluyen principalmente los libros de texto, el material escolar y los uniformes. Es una cifra que supone un gran desembolso, pero que en los últimos años se ha reducido con la puesta en marcha de diferentes iniciativas. Entre ellas hay una que destaca por encima de todas. Se trata de los bancos de libros que están en funcionamiento tanto en centros públicos como en concertados.

Es un sistema financiado con fondos públicos para que los centros docentes compren libros y los repartan entre alumnos que son becados por nivel de renta. Si después de la distribución aún quedan fondos, los sobrantes también llegan a los que no tienen la condición de becarios.

Precisamente eso es lo que está pasando en muchos colegios de Extremadura. Sus bancos de libros han ido creciendo y abastecen de material a más estudiantes cada año. «Tenemos un almacén dedicado a eso exclusivamente», detalla la directora del colegio Prácticas de Cáceres, Antonia Hernández.

Los primeros que se benefician de la iniciativa son los alumnos becados por nivel de renta, aunque cada año suele llegar a más estudiantes

Mientras lo enseña, explica que en estas fechas ya no quedan tantos libros porque casi todas las familias ya han pasado a recogerlos para el próximo curso. «Ahora mismo solo queda lo que pasa a formar parte del fondo», comenta.

«Cada año compramos libros de 3º, 4º, 5º, y 6º de Primaria que pasan a formar parte del banco. Estos se suman a los que aportan los padres. Por ejemplo, este año hemos repuesto de Lengua y Matemáticas principalmente y el pasado de Sociales, Naturales e Inglés. Además, todos los años compramos para los niños becados de 1º y 2º, ya que el material es fungible y se tiene que reponer», especifica Hernández, quien destaca que el colegio público Prácticas lleva con el actual banco de libros en funcionamiento seis años.

El suyo es solo un ejemplo de los que hay repartidos por la región. De hecho, para el próximo curso los colegios de Extremadura han recibido 8,3 millones de euros para que doten con libros de texto y material escolar y didáctico este tipo de bancos.

Para los centros públicos la Junta ha destinado 7.050.388 euros de los que se beneficiarán más de 67.500 alumnos. Por su parte, para los centros privados concertados el importe es de 1.150.000 euros, de los que se beneficiarán un total de 11.500 estudiantes.

Según detallan desde la Junta, «en el caso de los libros de texto, las cuantías máximas a librar a cada centro se calculan teniendo en cuenta el número de alumnos becarios». Esa cuantía es de 120 euros como máximo para Educación Primaria y de 150 para Educación Secundaria.

«Casi todas las familias ya han recogido los manuales del próximo curso», dice la directora del Prácticas

Los criterios para ser becados se centran en ser familia numerosa legalmente reconocida y pertenecer a hogares cuya renta no supere los umbrales computables máximos.

«Estas ayudas persiguen mejorar el nivel educativo del alumnado, conciliando la calidad de la educación con la equidad de su reparto, prestando los apoyos necesarios tanto al alumnado como a los centros educativos», destacan desde la Junta.

Afirman que con este sistema se pone en práctica la «sostenibilidad y la propiedad social de los libros, de forma que exista una responsabilidad por parte de los alumnos».

En el otro lado se sitúan los propietarios de los establecimientos de ventas de libros, que cuando se puso en marcha esta medida temían que les perjudicara económicamente. «Después de varios años en funcionamiento se han dado cuenta de que los libros se siguen comprando igual. Si antes los compraban las familias, ahora lo hacen los centros», concluye Antonia Hernández.