La bajada del IVA apenas llega a la taquilla

La bajada del IVA apenas llega a la taquillaGráfico

De los once cines extremeños censados por el Ministerio de Cultura sólo cuatro repercuten el descenso del impuesto del 21% al 10% en el precio de la entrada que paga el espectador

Álvaro Rubio
ÁLVARO RUBIOCáceres

El pasado 4 de julio, el Boletín Oficial del Estado publicó la ley de Presupuestos Generales de 2018, por lo que las nuevas cuentas públicas entraron en vigor el jueves 5. Con ellas, medidas como la subida de las pensiones, la ampliación a cinco semanas del permiso de paternidad y la más esperada por el mundo de la cultura: la bajada del IVA del cine del 21 al 10 por ciento, algo que según habían anunciado los agentes que trabajan en la industria audiovisual se iba a notar en el precio de la entrada y en las cifras de espectadores. Sin embargo, tras una semana, en Extremadura eso suena a ciencia ficción, o lo que es lo mismo, muy lejos de la realidad de los mortales. De hecho, la mayoría de los que se han acercado a las salas de la región en los últimos días no han notado grandes cambios en las taquillas.

Actualmente esta comunidad autónoma cuenta con siete cines en la provincia de Badajoz (Mérida, Badajoz, Almendralejo, Don Benito, Zafra, Fuente de Cantos y Cabeza del Buey) y cuatro en la de Cáceres (Cáceres, Plasencia, Coria y Miajadas), según el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), un organismo que depende del Ministerio de Cultura y Deporte y que, en algunos casos, no incluye instalaciones como ayuntamientos en los que se proyectan películas durante determinadas épocas del año.

Según ha comprobado el Diario HOY, sólo en cuatro cines de los once que hay han repercutido la bajada del IVA en el precio de la entrada. Se trata de las salas de Zafra, Mérida, Coria y Cáceres. Las que han registrado un mayor descenso son las ubicadas en la localidad segedana y emeritense, donde el espectador paga ahora 50 céntimos menos que antes.

«Por el momento, la gente que ha visto películas en la última semana no ha notado casi el cambio. De hecho, muchos aún no lo saben. Tampoco hemos visto un incremento de público», comenta Carmen Álvarez, que trabaja desde hace tres años en los cines ubicados en la plaza de España de Zafra, donde ir al cine antes costaba seis euros y ahora 5,50.

L. Cordero

En Mérida, el precio era de 5,70 y se ha reducido a 5,20. El día del espectador ha bajado diez céntimos. «La gente casi no se está dando cuenta», reconoce Raúl Bravo, gerente del cine El Foro, que pertenece a Cinesa, la empresa líder en exhibición cinematográfica en España con cerca de 22 millones de espectadores, según datos oficiales del año 2017.

Su política se ha basado en bajar los precios de las entradas de todas sus salas, 14 de ellas Madrid y diez en Barcelona, las dos ciudades donde ir al cine es más caro.

Es incomparable con lo que sucede en algunos de los cines extremeños que ni siquiera aparecen en el anuario que elabora el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales. Es el caso de las salas que proyectan películas en Jaraíz de la Vera y Navalmoral de la Mata. En ninguna de esas localidades el precio supera los 4,5 euros. «Nosotros no vamos a tocar esa cantidad porque nuestra situación no se asemeja en nada a la de las capitales de provincia. Es imposible reducirlo más, el sector está fatal», asevera José Manuel Recio, gerente del cine en el municipio moralo.

Bajadas mínimas

En Cáceres y Coria la bajada del precio es meramente simbólica. En esos municipios los espectadores pagan ahora 20 céntimos menos que antes por la entrada general. En la capital cacereña cuesta 5,80 de lunes a viernes y los fines se semana ha pasado de 6,80 a 6,70. En el municipio cauriense el precio es de 5,30. «Somos conscientes de que el cambio es poco y de hecho la gente incluso nos lo ha comentado», reconocen desde la taquilla del cine cacereño, donde el día del espectador el precio se ha reducido diez céntimos.

En los otros siete cines extremeños la nueva medida del Gobierno de Pedro Sánchez no ha llegado a las taquillas. Sus trabajadores coinciden en que cobran un precio de entrada que ya es «demasiado bajo». Cuesta tres euros en las localidades de Miajadas y Cabeza del Buey, donde las películas se proyectan en sus respectivas casas de cultura. Asciende a cinco en Fuente de Cantos, municipio en el que se pueden ver producciones en el cine La Fábrica los fines de semana y el lunes.

En Don Benito y Almendralejo, el precio también es de cinco euros y ambas instalaciones están gestionadas por Juan Villegas. «Antes costaba 6,5 euros y en el año 2013, con la crisis económica, lo bajamos a cinco», detalla Villegas, quien apunta que tomaron esa decisión justo después de que la mayoría de los cines empezaran a ser más caros.

Badajoz y Plasencia, con los precios más caros de la región, no han bajado el importe que se paga por entrada

En septiembre de 2012 el sector cinematográfico, al igual que el resto de ámbitos culturales, experimentaron una subida del IVA del 8 al 21%, a excepción de libros, que cuentan con un 4%, o las entradas de los museos, exentas de este impuesto.

Eso fue hace seis años y ante las críticas algunos cines optaron por no subir los precios. Fue lo que hizo el de Plasencia, según detalla Montserrat Martín, encargada de Multicines Alkázar. «En la ciudad del Jerte, en esta ocasión no se harán cambios. Seguirán pagando por ir al cine 6,50 euros. El coste se mantiene en 7,50 si quieren ver la película en 3D».

Los que sí registraron subidas en 2012 y ahora no hacen bajadas son los multicines Conquistadores que gestiona la empresa Cinesur en Badajoz. Experimentaron un aumento del 20% en su entrada general y actualmente cuesta 7,70 euros, precio en que se mantendrá según confirman desde Cinesur.

Precio medio

El coste de la entrada del cine en Badajoz es el único que está por encima de la media de España, que se sitúa en 6,96 euros, según un estudio publicado por Facua en el que analiza 115 cines repartidos en 47 capitales de provincia y en las dos ciudades autónomas.

Los pacenses están entre los que más pagan por ir al cine. Sin embargo, Cáceres se sitúa entre las ciudades con las salas más baratas de España.

Tal y como refleja este análisis, la capital con el precio medio más caro en fin de semana y festivos es Madrid (9,74 euros), seguida de Barcelona (9,50), Oviedo (8,65), Guadalajara (8,60) y Vitoria–Gasteiz (8,60). En el lado opuesto, los precios medios más baratos se han localizado en Melilla (5), Granada (5,50), Huelva y Almería (6) y Logroño (6,27).

«Algunos espectadores pensaban que la nueva medida la iban a notar más», dice una empleada del cine de Cáceres

Este informe contempla diferencias de hasta un cien por cien entre los cines más caros y el más barato en las tarifas para el fin de semana. El porcentaje sube hasta el 150% cuando se compara la entrada más costosa (diez euros) y la más económica (cuatro) durante la semana.

La asociación recuerda que es durante el fin de semana cuando se dan los precios más elevados y cuando los usuarios van «con mayor frecuencia» a las salas de cine. La media por ciudades del estudio de Facua sitúa la entrada en 7,31 euros, un cinco por ciento más cara que en días laborables (6,96 euros).

En este sentido, Facua solicita una tarifa plana a las empresas de exhibición y a las distribuidoras cinematográficas que contribuya a «un aumento en la afluencia constante a las salas de cine y tenga en consideración a los usuarios que van con mayor frecuencia». En cuanto a las promociones, bonos y tarjetas de fidelidad, considera que siguen siendo «insuficientes».

Respecto a la reciente bajada del IVA, destacan que debería provocar una disminución en el importe de las entradas de 0,66 euros de media.

El reparto de beneficios

Sin embargo, según se está comprobando durante la primera semana de la iniciativa eso no está sucediendo. De hecho, Facua denuncia que el 70% de los cines no han abaratado sus precios o los han reducido menos de los que corresponde.

Antes de que la medida de Pedro Sánchez entrara en vigor varios agentes repartían el precio de la entrada. Los distribuidores y productores se llevaban el 41% (el reparto depende de negociaciones), los exhibidores (cines) el 35%, Hacienda el 21% y las entidades que gestionan los derechos de autor y de propiedad intelectual de las obras audiovisuales el 3%.

Con la bajada del IVA, todas las fuentes consultadas del sector cinematográfico creen que los principales beneficiados serán los exhibidores, que pasarán a ganar un 11% más si el descenso no se repercute en el precio de la entrada que paga el espectador.

Con la puesta en marcha de este cambio, lo que está claro es que las arcas del Estado ingresarán menos.

El Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) prevé que se pierdan cerca de 52 millones de euros en la recaudación de impuestos. En Extremadura la cifra alcanzará casi los 600.000 euros.

El secretario general de Gestha, José María Mollinedo, ya ha advertido de que «esta bajada del IVA no debe ser asumida por la empresa para mejorar su margen de beneficio, sino que se debe trasladar al consumidor». Asegura que eso es positivo para recuperar la afluencia de público en las salas.

Sin embargo, los responsables de salas extremeñas no están de acuerdo porque el precio en la región está lejos de lo que se paga en otras ciudades. «El cine aquí es muy barato comparado con otros lugares y hemos sobrevivido durante años a una muy mala situación del sector. En los momentos más duros de la crisis económica nos llegamos a plantear la reestructuración de puestos de trabajo», confiesa Juan Villegas.

Él recuerda 2013 como un año «horroroso». Los datos confirman sus palabras. En Extremadura, 838.824 personas fueron al cine, 224.641 menos que en el año anterior. Eso supone que en doce meses el número de espectadores cayó un 21%. También se notó en la recaudación, que pasó de 6,5 millones de euros a 4,9.

A partir de 2014, el sector empezó a recuperarse hasta llegar a los 1.187.511 espectadores del año 2017 y los 6,2 millones de euros de recaudación. Sin embargo, no ha podido alcanzar las cifras de 2010, cuando la industria del séptimo arte todavía no había sufrido mucho el golpe de las descargas ilegales o la irrupción de plataformas como Netflix. Ese año se registraron más de 1,2 millones de espectadores y 7,1 millones de euros en las 62 salas de la región. Hoy sólo quedan 49. Son las únicas supervivientes que han superado los años de pantallas en blanco y butacas vacías.

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