Badajoz-Mérida-Cáceres, un triangulo vital

La transformación en autovía de la Ex-100 entre las dos capitales de provincia podría ser el punto de partida para que los políticos incluyeran en sus programas de gobierno para las tres ciudades un proyecto de coordinación y trabajo en común

MARCELO MURIELINGENIERO INDUSTRIAL Y MIEMBRO DEL CLUB SeNIOR DE EXTREMADURA

Recientemente se ha conocido la noticia de que el Gobierno de la Junta de Extremadura cederá al Ejecutivo nacional la carretera EX-100, que 'separa' Cáceres de Badajoz, con el compromiso de ejecutar la proyectada y cuasi adjudicada autovía que uniría las dos capitales de nuestra comunidad antes que prescriba la Declaración de Impacto Ambiental que ya se realizó.

La noticia no ha encontrado el eco que, a mi juicio, merecería, debido a que hay mucha gente que no se haya percatado de la necesidad e importancia de esta infraestructura. Extremadura carece de una metrópolis con peso suficiente que sirva de locomotora tractora de la economía regional, no tenemos una Zaragoza ni una Valencia que tenga la fuerza suficiente para atraer inversiones y generar sinergias.

En el siglo XXI en el que vivimos, posiblemente este modelo de concentración de población para generar economías de escala no sea la mejor de las soluciones, sobre todo para la calidad de vida de sus moradores, pero es claro que una oferta integrada de servicios, recursos y medios humanos, hace mucho mas fácil competir en un mundo global como el que vivimos.

Ninguna de las tres ciudades tiene de forma aislada los elementos suficientes para ser considerada como motor y referencia a nivel mundial que pueda generar el suficiente interés y notoriedad. Pero es claro que cada una de ellas tiene valores y elementos que las hacen candidatas a poder generar ese interés; Mérida tiene su impresionante patrimonio romano, la ciudad medieval de Cáceres es Patrimonio Mundial de la Unesco, y Badajoz tiene una tradición comercial para un mercado hispano-portugues, además de su pasado árabe. Hasta ahora, cada una de estas tres ciudades, que forman un triángulo cuasi equilátero de poco mas de 70 kilómetros de lado, están intentando venderse de forma separada y, muchas veces, haciéndose claramente la competencia, duplicando recursos y perdiendo posibilidades de sinergias.

Se contraponen ventaja logísticas para justificar inversiones públicas sin una clara justificación de mercado, se realizan campañas de atracción turística que, a veces se solapan, cuando no se contradicen. Cuando la verdadera fuerza estaría en una política coordinada cara al exterior para mostrar la verdadera fuerza que tiene este enclave situado en el centro del oeste de la península ibérica, centro neurálgico del cruce de los ejes norte-sur, (Africa-Europa), y este-oeste (Atlántico-Mediterráneo).

Las tres ciudades bien comunicadas y coordinadas formarían una metrópolis de mas de 300.000 habitantes, una Universidad con todo tipo de especialidades, una red logística abierta a todos los posibles flujos del comercio internacional; con una futura Plataforma potente en Badajoz y dos posibles núcleos logísticos intermodales en Mérida y Cáceres, un aeropuerto para vuelos regulares en Badajoz, y un futuro aeródromo para vuelos privados y mercancías en Cáceres, un Festival de Teatro, unos Carnavales y una Semana Santa que son ya referencia nacional y tienen que ser referencia Mundial.

Todo esto y mucho más es lo que debería ponerse en valor, e iniciar, desde ya, una estrategia común de estas tres ciudades, en lugar de seguir viviendo de espalda entre sí. La transformación en autovía de la carretera EX-100 entre Cáceres y Badajoz es una piedra fundamental de este edificio que está por concretar y podría ser el punto de partida para que los distintos partidos político incluyeran en sus programas de gobierno para estas tres ciudades un proyecto ambicioso e ilusionante de coordinación y trabajo en común.