Ayuntamientos y diputaciones redujeron sus plantillas un 16% en diez años y la Junta la incrementó el 5%

Trabajadores de la Consejería de Agricultura, en Mérida. :: brígido/
Trabajadores de la Consejería de Agricultura, en Mérida. :: brígido

La administración regional se acerca a los 50.000 empleados, mientras que la suma de la local y provincial logra bajar de los 25.000

A.A. CÁCERES.

Los ayuntamientos y diputaciones de Extremadura han recortado sus plantillas un 16 por ciento en la última década, mientras que en el mismo periodo, la Junta ha incrementado la suya un cinco por ciento. Los primeros tienen ahora 4.808 trabajadores menos que hace diez años mientras que la segunda suma 2.348 más, según los datos del Ministerio de Hacienda, que dejan claro que la administración con la plantilla más grande es la autonómica.

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Al comienzo de este año, la Junta tenía 48.892 empleados, frente a los 46.544 de diez años antes. Los ayuntamientos y diputaciones -figuran juntos en esta estadística oficial- suman ahora 24.963, y hace una década eran 29.771, según la estadística de Hacienda, que ratifica un año más que no hay en España ninguna región con más empleados públicos.

EL DATO

19.254
empleados públicos de la Junta de Extremadura que trabajaban al empezar este año en la educación no universitaria. Y 16.398 en el ámbito sanitario, además de 13.240 en las consejerías y sus organismos autónomos, según el Ministerio de Hacienda.

El liderazgo extremeño en este capítulo es indiscutible, pues mantiene una distancia holgada respecto al segundo clasificado. De cada cien personas con un empleo que hay en la comunidad, 31 están en nómina de alguna administración, una tasa doce puntos superior a la media nacional y casi siete por encima de la de Asturias, que ocupa la segunda posición en esta tabla, según un informe elaborado por Randstad.

La empresa de recursos humanos utiliza este dato como punto de partida para comparar la temporalidad en el empleo en cada una de las autonomías españolas, y entre los resultados obtenidos figura que Extremadura es la segunda con una tasa más elevada. Tienen un contrato de duración determinada el 34 por ciento de los funcionarios, una proporción nueve puntos por encima de la media nacional y que únicamente supera el País Vasco, en algo más de un punto. En el lado opuesto, el de las comunidades con menos temporalidad en el sector público, están Madrid, Castilla y León, Andalucía, Aragón y Galicia.

Menos fijos que la media

La segunda posición extremeña se produce a pesar de que el porcentaje de empleados temporales en el sector público ha bajado de forma considerable en la última década. En el año 2008 había 35.900 y ahora son 31.900, es decir, ha descendido un 11,1 por ciento.

El recorte de plantilla en ayuntamientos y diputaciones es lo que permite que la cifra final de empleados públicos de la región haya bajado en estos dos lustros. En el año 2008 había en la comunidad 92.676 funcionarios, y al inicio del presente ejercicio eran 90.462, sin contar cargos electos ni altos cargos ni el personal de las empresas públicas ni el que está en formación o prácticas ni tampoco el que tiene contratos de duración inferior a seis meses. Esa rebaja en 2.214 trabajadores significa que en diez años, la cantidad de empleados públicos ha bajado un 2,4 por ciento.

No hay ninguna región con más gente en nómina del sector público: lo están tres de cada diez trabajadores

«Que en la administración local extremeña tengamos ahora menos trabajadores que antes se explica sin duda por la Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración local», explica Miguel Ruiz, secretario general de la Fempex (Federación de Municipios y Provincias de Extremadura) y alcalde de Higuera La Real (2.297 habitantes). «Esta norma -amplía- nos impide reponer puestos de trabajo excepto algunos que son muy específicos, como policías o bomberos».

Además, añade Ruiz, «el techo de gasto nos nos deja utilizar nuestro dinero, algo que buena parte de la población no sabe». «Es como si a la gente le prohibieran por ley utilizar el dinero que tiene en el banco», ilustra el regidor. «En esta situación, con menos trabajadores -concluye el responsable de la Federación-, a los ayuntamientos no nos ha quedado más remedio que apañarnos con lo que hay, en muchas ocasiones haciendo juegos malabares».

Además de administración local, diputaciones y Junta, hay otras dos escalas administrativas, a efectos de esta recopilación que hace el Ministerio de Hacienda. Son el Estado, cuya plantilla en la región ha adelgazado un 0,4 por ciento, al pasar de 13.566 a 13.620 en el periodo 2008-2018. Y la universidad, donde trabajaban al inicio de este año 2.987 personas, un siete por ciento más que hace una década, según el Ministerio.

El análisis de los últimos diez años permite comprobar que el ejercicio en el que la administración autonómica tuvo menos nóminas que pagar fue en 2014, cuando se contaban 46.118, mientras que la cifra más alta se alcanzó el pasado enero. En cuanto a las administraciones locales y provinciales, la plantilla más baja de la década fue la de 2016, con 23.586 trabajadores, y la más alta, en 2010, cuando había 32.465.

 

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