Los ayuntamientos y las dos diputaciones sumaron 1.500 empleados más en 2018

Trabajadoras de un plan de empleo rural en Calamonte. :: hoy/
Trabajadoras de un plan de empleo rural en Calamonte. :: hoy

La Junta y el Estado redujeron su número de trabajadores durante el pasado ejercicio, mientras que creció en el ámbito universitario

José M. Martín
JOSÉ M. MARTÍN

El número de empleados públicos en Extremadura a lo largo de 2018 se redujo en 289. Tanto la administración estatal como la regional contribuyeron a ese descenso, pero la local sumó más de 1.500 trabajadores en el último año.

El contraste es evidente. Mientras que los trabajadores que dependen del Estado se redujeron en 909 durante el año pasado y los asalariados de la Junta de Extremadura disminuyeron en 994 en el mismo periodo, los que cobran su sueldo de ayuntamiento y diputaciones crecieron en 1.515. «Fundamentalmente, se debe a los planes de empleo públicos que se han puesto en marcha», explica Benito Román, presidente de CSIF.

EN CIFRAS

3.868
asalariados menos de la administración pública hay en la actualidad que hace una década.
33,8%
de los trabajadores públicos tienen un contrato temporal, según los datos de la EPA.

En total, la región cuenta con 90.173 empleados del sector público, según el boletín estadístico del Ministerio de Hacienda. Esto significa que el 28,7% de los 314.129 trabajadores afiliados a la Seguridad Social en Extremadura -no se contabilizan los autónomos- tienen su nómina con la administración.

La administración pública estatal tiene 12.711 trabajadores en la región, la cifra más baja de la serie

Eso sí, la temporalidad en este ámbito es elevada, la EPA (Encuesta de Población Activa) correspondiente al cierre del año 2018 aportaba que el 33,8% de los asalariados públicos tienen un contrato temporal. «Es empleo precario que no potencia los servicios que se prestan a los ciudadanos y que no sea hace para erradicar el desempleo sino para mitigar las cifras», opina el dirigente sindical, que añade que lo que se está haciendo en los ámbitos de la sanidad, la educación o los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado es «únicamente reposiciones por jubilación».

De esa precarización también hablan desde PIDE, sindicato de enseñanza. Afirman que los contratos han aumentado desde 2014, pero que en parte ha sido debido a las medias jornadas. «Algo que antes de ese año era anecdótico».

En este sentido, la tendencia global de contratación de los últimos años ha sido ligeramente al alza, pese al leve descenso del pasado ejercicio. Desde el año 2013 se ha visto un incremento cercano a los 2.500 trabajadores de las distintas administraciones. Sin embargo, no se ha recuperado todavía el volumen que había antes de 2008. «A partir de 2011 perdimos cerca de 300 enfermeros», ejemplifica Damián Cumbres, delegado regional del sindicato Satse, que lamenta que todavía no se hayan recuperado.

La limitación de las tasas de reposición de funcionarios que estableció el Gobierno central en 2009 influyó de manera decisiva en ese descenso. La región alcanzó sus cotas más elevadas de empleados en 2010, con un total 98.187 trabajadores en el sector público, pero solo dos años después se contabilizaban 88.014, de forma que perdió 4.000 el primer año y 6.000 durante el segundo.

Esto quiere decir que en la actualidad hay 3.868 asalariados menos de la administración que en 2009. Los sindicatos entienden que las plantillas de los servicios básicos están mermadas. «Se está primando el factor economicista al asistencial en ámbitos como el sanitario o de dependencia», remarca Román.

Una opinión que comparte Cumbres. «Tenemos 4,8 enfermeros por cada mil habitantes y necesitaríamos 500 más para igualarnos al resto de España», puntualiza el responsable de Satse, que informa que esa ratio incluye todas las especialidades de Enfermería y la de Fisioterapia.

También hay que señalar que, por el momento, las numerosas convocatorias de oposiciones realizadas durante este año no se ven reflejadas en las estadísticas. «No van a servir para aumentar plantillas, aunque sí para dar estabilidad a los trabajadores», indica Cumbres.

Tasas

Pese a ello, nuestra comunidad vuelve a encabezar las tasas de empleados que cobran del sector público. En la región hay un trabajador de la administración por cada 11,81 habitantes. Muy por delante de la media nacional, que se queda en 18,20, y bastante alejada de Aragón, la segunda en la lista con 14,5. Las dos primeras regiones en esta clasificación son también de las más afectadas por la despoblación.

La explicación que ofrece el responsable de CSIF a este liderazgo extremeño en empleo público es que «sucede por la dispersión poblacional que tenemos; si queremos mantener unos servicios públicos de calidad para todos los ciudadanos necesitamos un mayor número de efectivos que en otras regiones», apunta.

El menor número de hospitales y colegios privados respecto a otras comunidades es también un aspecto a tener en cuenta a la hora de analizar esas tasas.

Además, Extremadura tiene un empleado de la administración local por cada 40,23 habitantes. De nuevo la ratio más baja y menos de la mitad que la media nacional de 81,56. La gran cantidad de pequeños municipios que hay en la región son los que provocan esta situación, aunque también afectan los planes de empleo de los ayuntamientos mencionados por los sindicatos y el dinero de fondos del Aepsa -el conocido paro agrario- que los consistorios destinan al empleo. La segunda comunidad en esta clasificación es Castilla-La Mancha, con una ratio de 50,96, un territorio con características similares a las extremeñas.

Por administraciones

Por administraciones, la Junta ha mantenido su personal bastante estable desde antes de la crisis. Alcanzó sus cifras más bajas entre 2012 y 2014, pero se ha ido recuperando paulatinamente. En la actualidad, hay 118 trabajadores más que hace diez años hasta sumar un total de 47.898, de los que, como dato a subrayar, el 67,65% son mujeres.

Es en el ámbito local en el que se han vivido las mayores fluctuaciones. En las cifras de enero de 2019 (26.478) se comprueba que hay 2.940 empleados menos que en 2009.

Por su parte, la estatal tiene 12.711 efectivos en la región y es la única que registra en Extremadura un porcentaje más alto de hombres (76,11%) que de mujeres. Su número ha seguido una tendencia a la baja en la última década, aunque con algunos picos, y se ha detectado una pérdida de 1.295 trabajadores en este tiempo (un 9,24%). En la actualidad está en su registro más bajo de la serie histórica, que se remonta a 2002. «Habrá problemas en un futuro, porque la media de edad de estos trabajadores se encuentra por encima de los 52 años», calcula el presidente de CSIF.

En lo que se refiere a la Universidad, el fenómeno ha sido muy similar. En la actualidad, el número de trabajadores es el más elevado de la década (3.086), tomando como referencia siempre los datos de principio de año. Tras un descenso de empleados con la crisis, cuando se perdieron cerca de 200, la cifra ha ido creciendo desde 2013.