¿Avanza el tren extremeño?

Todo nos reafirma y nos hace pensar que hay que seguir exigiendo un tratamiento digno, y mantener toda la presión posible frente a responsables y autoridades a todos los niveles

FERNANDO LÓPEZ RODRÍGUEZDr. Ingeniero Industrial y Catedrático de la Universidad de Extremadura

No vamos a compararlo con las previsiones iniciales que se hicieron, por ejemplo con las del 2003, cuando en una cumbre Hispano-Portuguesa en Figueira da Foz se decide construir una línea de alta velocidad entre Madrid y Lisboa por Badajoz. O cuando en el 2005, en una reunión de la Junta de Extremadura con la ministra Magdalena Álvarez en Madrid, se decide fijar las bases e impulsar un proyecto de alta velocidad por la región. O cuando en una visita de la misma ministra a la región, se anuncia que el AVE en la región estaría terminado en el 2010.

El tiempo se ha encargado de mostrar que estas fechas eran disparatadas. Después de múltiples vicisitudes, crisis económica y cambios de proyectos, en donde el término alta velocidad se sustituye por el de velocidad alta, estamos donde estamos.

Además, recientemente hemos conocido el informe realizado por el Tribunal de Cuentas Europeo que critica las ineficiencias de la red de AVE española y donde se indica claramente la falta de visión europea para lanzar proyectos ferroviarios en común, como es el caso de la conexión fallida entre Lisboa y Madrid por Badajoz, suspendida por el Gobierno portugués en el 2011 tras la crisis, después de que la Comisión abonó 43 millones de euros para financiar estudios. Todo ello, a pesar de que esta línea cumple los ratios de rentabilidad establecidos y, que son de 9 millones de viajeros potenciales que pueden utilizar la línea, frente a otras que no lo cumplen.

Pero el estudio sí dice claramente que, para colmo de males, la línea de Madrid a Extremadura y otras, utilizan ancho ibérico (más ancho que el internacional). Esto ralentiza la velocidad a la que pueden circular los trenes y obliga a poner en marcha intercambiadores que cuestan 8 millones de euros cada uno. Esto se hace para que RENFE pueda utilizar trenes normales (no de alta velocidad) que son la mayoría de los que dispone, y para poder interconectar la plataforma con los ramales de acceso a las estaciones actuales, que son de ancho ibérico.

¿Pero ha variado mucho la situación de la red ferroviaria extremeña? Por lo que respecta a la red tradicional, en absoluto. Escribía el año pasado, por estas mismas fechas, la multitud de retrasos, accidentes, cambios y averías que se produjeron. Este año ha ocurrido lo mismo, se inicia en junio con un incendio de un tren con la consiguiente circulación a pie de los pasajeros por mitad del campo y así sucesivamente, hasta el último fin de semana con averías, retrasos, incidencias e incluso falta de maquinistas, etc.

¿Y a qué se debe todo ello? Fundamentalmente a la utilización de los trenes de la serie 598, que son trenes de cierta antigüedad y de cercanías, que se están utilizando para distancias medias, en lugar de los de la serie 599, de mejores prestaciones y más modernos, a la falta de mejoras y actuaciones sobre plataformas y vías que en algunos casos son impresentables y de bastante antigüedad, y finalmente, a la falta de un taller donde puedan repararse convenientemente los trenes. Es necesario que la Junta, de una vez, obligue al Ministerio para que tome medidas extraordinarias y urgentes, de forma que esto nunca más vuelva a producirse.

¿Y qué ocurre con la línea AVE, que con su nueva denominación bien pudiera llamarse VEA (velocidad alta)? El Gobierno anterior, confirmado por el actual, se comprometió a que Extremadura dispusiera de un tren rápido de Badajoz a Plasencia en el 2019, y que fuese electrificado en el 2020. Por «disponer», todos entendimos que circulasen trenes por el corredor ferroviario en el 2019. Pues bien, esto parece que no va a ser así, ya que existen tramos de plataforma en las proximidades de Mérida que se encuentran en fase de expropiaciones. Todavía hay que licitar la obra, adjudicar ejecutar, dotar de traviesas, vías, etc. y es fácil que ocurran fallos o retrasos. Se encuentran en licitación la adquisición de distintos equipos tales como los desvíos (conexión entre ramales de estaciones y plataforma de alta velocidad). Contando los plazos de presentación de ofertas, adjudicaciones, y 16 meses de ejecución nos vamos a 2020, aunque ADIF indica que cuentan con la ejecución en dos anualidades, 2018 y 2019.

Por último, concluida la plataforma, habrá que realizar pruebas, calibraciones, seguridad, etc. por lo que no se puede asegurar en qué momento del año 2020 podrán circular trenes con viajeros, esto último reconocido por ADIF. De la misma forma, la electrificación de la línea no se puede pensar que esté hecha en el 2020.

Esto quiere decir que, con toda probabilidad, no se cumplirán los plazos marcados, a pesar del ritmo importante que actualmente han tomado las licitaciones y las obras. Por supuesto, y por las mismas razones, se desconoce cuándo habrá AVE de Madrid a Extremadura. Esto nos reafirma y nos hace pensar que hay que seguir exigiendo un tratamiento digno, y mantener toda la presión posible frente a responsables y autoridades a todos los niveles, si no queremos darle la razón a un anterior Director General de Transportes de la Junta de Extremadura que llegó a decir que al AVE, como él lo entiende, todavía le faltan 15 años.