¡No asusten a mi suegra!

Muertos vivientes de la serie 'Juego de tronos'. :: HOY/
Muertos vivientes de la serie 'Juego de tronos'. :: HOY

Bancos, teles y empresas atemorizan a los mayores para vender

J. R. Alonso de la Torre
J. R. ALONSO DE LA TORRE

A mi suegra le meten miedo. La atemorizan para que mueva su dinero en el banco y arriesgue en productos nuevos, la asustan en televisión para que siga viendo los programas y no haga zapping, la llenan de aprensiones en la antesala de la consulta médica y hasta las visitas acostumbran a tratar temas relacionados con enfermedades, fallecimientos y tragedias variadas.

A mi suegra le meten miedo como a otros les meten adrenalina. Si para los ejecutivos agresivos el estímulo es jugar a la guerra en un bosque con balas de pintura, para las suegras pacíficas y tranquilas el estímulo debe de ser el temor. Si temes, te lo pasarás mejor, parece ser el eslogan de moda para seducir a los mayores.

¿Cuándo demonios dejarán de meterle miedo a mi suegra? Bien está que sea temerosa de Dios, pero no está bien que sea temerosa de todo lo demás. Pasen y vean: el otro día, a las nueve de la mañana, que dicen que es cuando dan los infartos y, eso no lo dicen, lo he comprobado, es la hora a la que se dispara la ansiedad. A las nueve de la mañana, repito, recién levantada de la cama y sin desayunar, la llamaron y le dijeron que como su banco estaba «así», debería invertir en unos nuevos productos de riesgo, lo del riesgo no se lo dijeron, me enteré luego.

Pero vamos a ver, qué es eso de que el banco está así. A una casi nonagenaria la llamas a las nueve de la mañana y le dices que el banco, la carnicería, la parroquia, la farmacia o el mundo están así y cree que se acerca el Juicio Final. De ahí a invertir en productos de riesgo y en cuanto le propongan solo hay un paso. Todo con tal de que las cosas dejen de estar así. Además, ¿qué banco es ese que dice de él mismo que está así? ¿Conocen ustedes alguna entidad de crédito que se flagele a sí mismo diciendo que está así?

Miedo, de eso se trata: meter miedo para conseguir inversiones o para conseguir share televisivo. Desde hace unos años, veo la información meteorológica de televisión como quien asiste a un ciclo de películas de terror. Yo creo que el guion de los programas del tiempo los escribe Stephen King. Las catástrofes se suceden, los temporales nos acechan, los ciclones nos amenazan, el frío helador se acerca, las ventiscas nos arrebatarán la capa y el alma... El invierno está ahí y solo faltan unos dibujos de muertos vivientes de hielo entre las isobaras para que mi suegra se crea una víctima más de la toma de Invernalia.

Llega a casa atemorizada después del 'tiempo' para anunciarnos las congelaciones del día siguiente y el diluvio universal que se aproxima. Entonces, pongo orden y la asomo al balcón, disfrutamos de la apacible armonía de la tarde-noche, ella se relaja, 'okupa' mi sillón finlandés, coge el HOY, lo lee tranquilamente y recobra una cacereña paz de hospitales a punto de inaugurarse, variantes en obras, parques ampliados y plazas remodeladas.

Le he recomendado que solo vea el instructivo y entretenido 'Tiempo' de Canal Extremadura Televisión, donde ni te asustan ni te convierten en protagonista de una peli de catástrofes, y que procure no coger el teléfono hasta después de comer, cuando solo llaman pesados vendedores de fibra óptica a los que mi suegra, aunque diferencia perfectamente una fibra de unos lentes, despacha con alguna ocurrencia del tipo: «Ya tengo gafas», haciéndose pasar por ignorante: «No necesito ninguna óptica» para que la dejen en paz.

Aleccionada convenientemente, cuando alguna mañana se despista y descuelga, si le anuncian que el banco está «así», pregunta que si está a punto de quebrar para contárselo a sus amigas, acongojando así a su interlocutor, que no sabe cómo salir del entuerto, que se está grabando, por cierto. Cuando, hace unas semanas, vinieron a asustarla unos timadores del gas, avisó a la policía y oye, mano de santo. En cuanto a la meteorología, la he enseñado a preverla en una App de su móvil. La aplicación no da ni una, pero mejor así: ahora, en vez de miedo, siente intriga porque no tiene ni idea del tiempo que hará mañana.

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