Los amantes de la Luna

Extremeños apasionados por la astronomía cuentan cómo vivieron la llegada del hombre al único satélite natural de la Tierra cuando se cumplen 50 años de este hito

Algunos de los integrantes de la Agrupación Astronómica de Cáceres en una noche de observación en el aeródromo de La Cervera. /L. Cordero
Algunos de los integrantes de la Agrupación Astronómica de Cáceres en una noche de observación en el aeródromo de La Cervera. / L. Cordero
Álvaro Rubio
ÁLVARO RUBIOCáceres

El 21 de julio de 1969, a las 2.56 (hora internacional o UTC), el comandante Neil Armstrong, integrante de la misión espacial Apolo XI, se convirtió en el primer hombre en pisar la Luna. Esa imagen dio la vuelta al mundo y en Extremadura la pudieron ver los privilegiados que por aquella época tenían televisión. «Recuerdo la retransmisión en blanco y negro. Tenía ocho años y lo vi acompañado por mis padres, pero mucha gente lo veía en casas de vecinos o en los bares. Al día siguiente todo el mundo hablaba de esta noticia», cuenta José Luis Gordo, que hoy está al frente de la Asociación Astronómica Placentina Mintaka. Él ya tenía interés por descubrir lo que se esconde en el cielo, pero ese momento le marcó. Lo mismo le sucedió al pacense Francisco Violat. «Tengo grabados los gritos de mi padre diciendo que fuera a ver la televisión. Tenía seis años y vi cómo un señor bajaba de una nave espacial. Mi padre no hacía más que decir que era un día histórico. Las imágenes eran muy poco nítidas, pero eso me motivó para descubrir más y empecé a interesarme por las películas sobre el espacio. Además, cuando era pequeño también vi un eclipse lunar que me dejó impactado», detalla Francisco desde el pequeño observatorio que tiene montado en la terraza de su casa en Cáceres.

Puede pasarse noches enteras sin dormir mirando al cielo, al igual que le sucede a cientos de extremeños que se reúnen en agrupaciones para observar el único satélite natural de la Tierra, galaxias, planetas, nebulosas, estrellas y constelaciones. Su pasión por la ciencia y la astronomía les ha perseguido toda la vida y lo cuentan a HOY cuando se cumplen 50 años de la llegada del hombre a la Luna.

En la región hay al menos tres asociaciones que están en funcionamiento, además del planetario de Trujillo, el Observatorio Astronómico de Monfragüe, las secciones de astronomía del Ateneo de Cáceres y de Badajoz e iniciativas privadas que han convertido a Extremadura en un destino único en este ámbito.

La agrupación más antigua es la cacereña, fundada en 1983. «Nos juntamos un grupo de ocho chavales aficionados a la astronomía que apenas llegábamos a los 20 años. Por aquel entonces solo había algunos grupos en Cataluña y Madrid», explica Luis Miguel Gil, presidente de esta asociación que hoy forman 15 personas que suelen hacer observaciones en lugares con poca contaminación lumínica. Entre ellos destaca el aeródromo de La Cervera, a 15 kilómetros de Cáceres, la zona de Salorino, Aliseda y Santiago de Alcántara. «Son lugares privilegiados, pero para ello hay que tener un buen material», matiza. «Si quieres un telescopio que ofrezca buenas imágenes para iniciarte en este mundo los precios oscilan entre los 1.000 y los 2.000 euros. Pero también existe un mercado de segunda mano bastante interesante», aclara Luis, que dispone de su propio observatorio en una finca cercana a Cáceres y se llegó a gastar unos 6.000 euros en montarlo.

Imagen de la Luna tomada en la madrugada del jueves 11.
Imagen de la Luna tomada en la madrugada del jueves 11. / L. Cordero

Con él coincide Juan José Ponciano, presidente de la Asociación Astronomía Vega Estelar Extremeña. Se fundó en 2008 y cuenta con 40 socios, la mayoría aficionados de la zona de San Vicente de Alcántara. «Contamos con dos telescopios. Uno de 1.000 euros y otro de segunda mano que compramos por 1.300», detalla.

Ellos no suelen realizar actividades fuera de la provincia cacereña, a diferencia de la agrupación placentina Mintaka, que nació en 2017 y la componen más de 60 socios. Además de las salidas habituales de observación, también hacen excursiones donde 'el viaje a la Luna' es el protagonista. «El año pasado fuimos a Fresnedillas de la Oliva, cerca de Madrid. Ese pueblo fue uno de los elegidos para formar parte de la red de transmisión para comunicarse con el Apolo XI. Allí hay un museo de la Luna que es impresionante. Se pueden ver los equipos de radio, trajes de astronautas y detalles sobre las misiones espaciales», detalla José Luis Gordo. En ese municipio la NASA levantó una antena de 26 metros de diámetro colocada de forma equidistante alrededor de la Tierra. En Goldstone (California) y Honeysuckle Creek (Australia) se ubicaron otras dos. Las tres fueron imprescindibles para el éxito de la misión, pero la estación australiana fue la que proveyó las imágenes televisadas que recorrieron el mundo.

El hecho fue visto por unos 560 millones de telespectadores, la quinta parte de la población mundial por entonces. En España había alrededor de tres millones de televisores. Uno de ellos estaba en la casa de Gabino Muriel, otro de los extremeños que más sabe de astronomía en la región. «Tenía doce años y ese fue el único momento en el que fui sonámbulo en mi vida. Al menos que yo recuerde», comenta entre risas. «Esa noche me desperté para verlo y mi madre me contaba que me levanté para encender la televisión y ver si había empezado. Al darme cuenta de que no, volví a acostarme hasta que comenzó. Lo recuerdo con muchísima expectación. La tecnología no había llegado a España y eso era una ventana abierta a otro mundo. Afortunadamente muchas de esas expectativas se han cumplido», relata Muriel.

Él está al frente de la sección de Ciencias Físicas y Naturales del Ateneo de Cáceres, que al igual que la sección de astronomía del Ateneo de Badajoz, realiza charlas relacionadas con el universo. Durante el mes de julio están llevando a cabo actividades sobre la historia del alunizaje. El pasado 8 de julio proyectaron un documental sobre ello y este lunes impartirán una conferencia sobre el futuro de la Luna en las próximas tres décadas. «Todo lo relacionado con esa misión interesa mucho a los ciudadanos», añade Gabino.

Arriba, Francisco Violat; abajo a la izquierda, José Luis Gordo y Juan Carlos Martín, y a la derecha, Gabino Muriel y José Luis Quiñones. / L.C/J.S./HOY

Lloran de emoción

De ello es muy consciente José Luis Quiñones, un ingeniero navarro que vive en Higuera la Real desde hace 26 años. «Siempre me llamó la atención el mundo de la ciencia. Cuando llegué a Extremadura y descubrí las condiciones tan óptimas que tiene esta comunidad autónoma se despertó en mí la pasión por la astronomía. Soy un cazador de galaxias. Están a tantos millones de años luz que capturarlas es todo un reto. Sin embargo, la Luna es lo que más le gusta a la gente. Cuando la proyectamos a tres metros de diámetro les impresiona. Los hay que incluso lloran de emoción al verla por el telescopio», confiesa Quiñones antes de explicar su relación con el cielo.

Empezó leyendo muchos libros sobre este tema y pertenecía a varios grupos de astronomía. Luego se compró un telescopio. En concreto, un Meade de diez pulgadas robotizado. Le costó 5.000 euros y lo instaló en su terraza. «Todos los días subía y empecé a hacer videoastronomía, es decir, proyectar en tiempo real con una cámara de vídeo para ver en directo elementos que el ojo humano no puede ver. Cada noche era una hora de montaje y otra de desmontaje y varias de visualización, hasta que me construí en mi casa mi propio observatorio. Vi que funcionó bien y decidí hacerlo de manera más profesional», detalla Quiñones.

Así nació 'Entre encinas y estrellas', un proyecto ubicado en el término municipal de Fregenal de la Sierra que se ha convertido en el primer complejo astronómico de observatorios 'hosting' de Europa, es decir, un espacio en el que una persona puede alojar su telescopio y controlarlo remotamente desde cualquier rincón del mundo. Actualmente están ubicados allí un total de 67 de 17 países diferentes entre los que se encuentran Rusia, Emiratos Árabes, Alemania, Francia o Finlandia. «Tenemos que devolver a Extremadura todo lo que nos ha dado y podemos ser pioneros en astroturismo», destaca Quiñones.

Apunta a que el próximo sábado, 20 de julio, en el complejo 'Entre encinas y estrellas' ofrecerán una conferencia sobre la carrera espacial. Además, contarán con un software gratuito con el que se podrá jugar a pilotar el módulo lunar. También observarán la Luna con telescopios robotizados de gran alcance a partir de las doce de la noche. «Localizaremos los puntos de alunizaje de los diferentes Apolos y por supuesto el del Apolo XI», explica José Luis, que además participa en charlas y observaciones a través del programa denominado 'Bajo un manto de estrellas'. Con él la Diputación de Badajoz acerca a los ciudadanos la astronomía desde 2004. Entre las novedades de este año, hay talleres que Quiñones impartirá sobre fotografía nocturna y conexiones 'on line' con complejos astronómicos de Extremadura. El programa visitará Santa Marta del 23 al 26 de julio e Higuera de la Serena del 30 de julio al 1 de agosto.

También la Diputación de Badajoz celebrará el próximo 20 de julio, a las 21.30 horas, el 50 aniversario de la llegada del hombre a la Luna en el Centro de Capacitación en Sostenibilidad y Educación Ambiental (CSEA) La Cocosa con la programación de diversos talleres dirigidos a todos los públicos.

En la provincia de Cáceres, el Observatorio de Monfragüe, situado en Torrejón el Rubio, acogerá talleres de manualidades y proyectará vídeos sobre la misión espacial del Apolo XI. «Durante todo el año recibimos numerosas visitas, 300 cada mes aproximadamente. La mayoría pasa primero por el centro de interpretación que está en la planta baja y luego acceden a la cúpula, donde hay un telescopio», explica Carlos Manchado, monitor de este observatorio.

Cuando hay Luna llena suelen recibir numerosas visitas, algo que esperan que suceda también en el planetario de Trujillo durante las actividades de conmemoración del 50 aniversario de la llegada del hombre al satélite natural de la Tierra.

En Fregenal hay un observatorio con 67 telescopios que se manejan desde 17 países

Extremadura tiene siete miradores celestes y la Junta prevé instalar otros cinco

Monfragüe y el Lago de Alqueva cuentan con el certificado de destino turístico 'Starlight'

Se trata de una cúpula ubicada en el Conventual de San Francisco de la localidad trujillana desde 2010. En ese tiempo han recibido a más de cien mil personas atraídas por la proyección de infografías sobre el universo.

Desde el pasado 11 de julio incluyen en su cartelera la proyección 'La Misión Apolo XI', una recreación de doce minutos que explica la preparación, lanzamiento y llegada del Apolo XI, así como la vuelta de los astronautas a la Tierra. «Lo que se hace es simular viajes en los que el espectador tiene una sensación de inmersión completa», asevera Guillermo Díaz, ingeniero de Telecomunicaciones y director del CETA-Ciemat, Centro Extremeño de Tecnologías Avanzadas del que forma parte el planetario. «Yo no había nacido cuando se produjo la llegada del hombre a la Luna, pero con el paso de los años he sido consciente de la importancia social y mediática que tuvo ese hecho. Fue una manera de decirle al mundo que podíamos llegar allí donde nos propusiéramos», comenta Guillermo.

Mejores lugares

A las actividades para observar el cielo y aprender sobre él en la conmemoración de ese 21 de julio 1969 se suman las que se pueden hacer durante todo el año en Extremadura, una región que cuenta con dos territorios (la Reserva de la Biosfera de Monfragüe y el entorno del Gran Lago de Alqueva) que han recibido el certificado de destino turístico 'Starlight', un reconocimiento que premia a lugares de cualidades excelentes para la contemplación del cielo y que otorga la fundación creada por el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y la consultora Corporación 5 cuyo fin es la protección del cielo y la difusión de la astronomía.

Además, desde la Dirección General de Turismo de la Junta han seleccionado diez destinos de observación celeste repartidos por toda la región entre los que se encuentran, además de Monfragüe y el Lago de Alqueva, la Sierra de Gata, la Reserva de la Biosfera Transfronteriza Tajo-Tejo y Sierra de San Pedro, Tierras de Granadilla, Higuera La Real, Sierra Suroeste, el Geoparque Villuercas Ibores Jara, el Valle del Jerte y el del Ambroz.

A eso se suma la red de miradores celestes, que son soportes de comunicación nocturnos fabricados en piedra artificial iluminada que interpretan el paisaje estelar. Lo hacen mostrando, de forma esquemática, las principales estrellas y constelaciones que se ven desde el punto en el que están instalados según la época del año.

Actualmente hay siete ubicados en Monfragüe, Helechosa de los Montes (La Siberia), Alcazaba de Reina (Campiña Sur), Olivenza, La Roca de la Sierra, la finca La Cocosa de Badajoz y Montánchez. La Junta tiene previsto instalar otros cinco en Don Benito, Higuera la Real, así como en la comarca de Tentudía, en el Valle del Ambroz y en el del Jerte.