Hemeroteca

Un incendio arrasa el almacén de una pastelería en Badajoz

Un incendio arrasa el almacén de una pastelería en Badajoz

Las llamas, producidas el 16 de agosto de 1974 entre las calles Felipe Checa y Montesinos, alcanzaron «proporciones gigantescas», según los testigos

JAIME PANADEROBADAJOZ.

El 16 de agosto de 1974 este periódico abría en portada con un devastador incendio producido en Badajoz. Se había originado en el casco antiguo de la ciudad, entre las calles Felipe Checa y Montesinos, durante la madrugada del día anterior.

El fuego se inició en el almacén de una pastelería, cuyo propietario era Pascual Alba. En ese momento se desconocían todavía las causas del incendio, pero se sospechaba que lo podía haber provocado una colilla a primera hora de la noche, según informó el concejal del Servicio contra Incendios, Genaro Sánchez Escartín. Además, el almacén contenía numerosos materiales de fácil combustión, como cajas de cartón o botellas de bebidas alcohólicas, que habrían facilitado la propagación del fuego. En principio se descartaba la posibilidad de un cortocircuito, ya que los dueños desconectaban la corriente eléctrica cada noche.

Un barrendero del servicio municipal fue quien alertó a las autoridades sobre las 05.30 horas de la madrugada. Unos minutos después, llegaba al lugar del siniestro una dotación del Servicio Municipal contra Incendios formada por 16 bomberos y cuatro camiones cisterna.

Se necesitó la ayuda de los bomberos de la Base Áerea de Badajoz-Talavera

Los testigos allí presentes aseguraron que las llamas habían alcanzado «unas proporciones gigantescas». Manuel Gómez, un conductor que trabajaba para este periódico, contempló el fuego cuando circulaba por la carretera de San Vicente de Alcántara en dirección a Badajoz. «Desde la horizontal donde yo me encontraba, las llamas eran más altas que la catedral», manifestó.

Era tal la envergadura del incendio que los bomberos se vieron obligados a solicitar refuerzos a la Base Aérea de Badajoz-Talavera. Un equipo integrado por un teniente, un sargento, un cabo primero y cuatro soldados llegó a la calle Montesinos sobre las ocho de la mañana para ayudar a extinguir el fuego.

A primera hora de la mañana, también se personaron en el lugar del suceso el alcalde, el gobernador civil y el presidente de la Diputación, entre otras personalidades importantes.

El fuego destrozó gran parte del local, sobre todo la planta baja y la principal. Las oficinas, situadas más arriba, apenas se vieron afectadas por las llamas. Tampoco el sótano, aunque sí quedó completamente inundado debido al agua utilizada por los bomberos durante su actuación.

La familia aún no había calculado la cuantía de las pérdidas provocadas por el desastre, pero temían que pudieran valorarse en varios millones de pesetas.

Se sospechaba que una colilla podía haber sido el motivo del incendio

Alrededor de las doce de la mañana, cuando el fuego ya estaba dominado pero no extinguido, se produjo el derrumbamiento de cuatro pisos situados en la calle Felipe Checa, en las traseras del almacén. Las llamas provocaron que los cimientos de las viviendas acabaran cediendo. También se vieron afectados los cables del tendido eléctrico, que fueron reparados sin más consecuencias. Afortunadamente, no hubo que lamentar heridos porque las casas se encontraban desocupadas en ese momento.

Finalmente, tras más de ocho horas de actuación, los bomberos consiguieron sofocar las llamas del almacén al mediodía. El lugar fue vigilado durante toda la noche por un retén de cuatro hombres, por el peligro que presentaban algunos rescoldos que debían ser atacados de forma intermitente. A la mañana siguiente, la fachada del almacén fue derribada para evitar males mayores.

Ese mismo día, el periodista Fernando Saavedra escribió un artículo de opinión en el diario en el que instaba a la Corporación municipal a tomar medidas urgentes para prevenir este tipo de accidentes. En el texto, alertaba del riesgo que suponía la existencia de almacenes con materiales inflamables en el casco antiguo y solicitaba el traslado de esos locales a otras zonas de la ciudad.

El fuego provocó el derrumbamiento de cuatro pisos adyacentes

También reclamaba mejorar el servicio contra incendios y dotar de más y mejores materiales a los bomberos, ya que, como había quedado demostrado al pedir refuerzos a la base aérea, el equipamiento del que disponían era insuficiente para combatir un fuego de estas características.

El alcalde en funciones, Juan Salas Terrón, prometió ese mismo día que expondría el tema ante la Comisión provincial de Servicios Técnicos, con el fin de que se adoptaran las medidas convenientes.

Dura jornada

Este incendio no fue la única intervención del día en la que tuvieron que actuar los bomberos de la ciudad. También se produjo otro incendio, aunque de menor gravedad, en el almacén de la 'Papelera de Badajoz', situado en la zona de Las Moreras. Su propietario tasaba las pérdidas ocasionadas por el desastre en unos dos millones de pesetas, «tirando por lo bajo».

Además, los bomberos también tuvieron que participar en la búsqueda del cuerpo de un joven de 16 años que había desaparecido mientras se bañaba en el río Guadiana. Los familiares que lo acompañaban le perdieron la pista minutos después de que se metiera en el agua. Rápidamente avisaron a los servicios de salvamento, que estuvieron buscándolo hasta las once de la noche. A la mañana siguiente, el cadáver apareció flotando a la altura de la zona de las 'Las crispitas'.