Cien millones de pesetas de pérdidas por una gran tormenta de verano

Cien millones de pesetas de pérdidas por una gran tormenta de verano

Varias localidades de la provincia de Cáceres se vieron afectadas por fuertes lluvias torrenciales y granizo el 9 de agosto del año 1983

ALBA BARANDABADAJOZ.

El periodista que escribió la información del martes 9 de agosto de 1983 catalogó la imagen que vio como «dantesca». Una fuerte tormenta acompañada de granizo había caído dos días antes en las localidades cacereñas de Holguera, Torrejoncillo y Cañaveral ocasionando una gran catastrofe. El resultado de la tromba de agua fueron miles de pájaros muertos, arroyos desbordados, animales de labranza ahogados, daños en viviendas, inundaciones de cosechas y unas pérdidas que sobrepasaron los cien millones de pesetas (aproximadamente 600.000 euros).

La tormenta no fue muy extensa en el tiempo pero sí muy intensa. Dio comienzo el domingo 7 de agosto sobre las seis y media de la tarde y acabó aproximadamente a las ocho. Noventa minutos bastaron para arrasar con plantaciones de maíz, tabaco, algodón y pimientos.

Los técnicos que envió el Gobierno Civil calcularon entre 80 y 90 millones de pesetas los daños ocasionados en los terrenos. También visitaron la zona funcionarios del Ministerio de la Vivienda, a pesar de que la tormenta no afectó a la estructura de los edificios, pero el agua inundó la parte baja de las casas llenándolas de lodo y suciedad y poniendo en riesgo a sus habitantes.

Holguera fue el peor parado, los pozos de agua potable quedaron anegados

En Torrejoncillo se inundaron varias casas, poniendo en peligro a personas

En Cañaveral perecieron muchos animales arrastrados por las aguas

Según informó hace 36 años este periódico, el puente de la carretera de Holguera a Torrejoncillo, que tiene unos cinco metros, quedó completamente inundado. De hecho, el agua alcanzó una altura de unos siete metros y pasó por encima de la baranda, interrumpiendo el tráfico durante dos horas.

Ya en el interior del periódico, se amplió la información y se incluyeron dos mapas con las zonas más perjudicadas por las lluvias. Asimismo, los corresponsales de las localidades afectadas describieron la situación con minuciosidad.

Por ejemplo, Dionisio Sánchez contó que en Holguera, el municipio más malparado, se había cortado el suministro de agua, al haber quedado anegados los pozos. También explicó que los motores de los mismos fueron trasladados a Plasencia para secarlos en unos hornos especiales y reparar los cuadros de energía eléctrica.

En el caso de Torrejoncillo fue Doanguez quien detalló que las viviendas de la parte baja de la población se habían inundado, poniendo en grave riesgo a algunos de sus moradores. En esta zona, la tormenta descargó con más fuerza en las parcelas de Valdenfín, Encinejo y de Sillas, cuyas cosechas de tabaco, tomate y otros cultivos quedaron totalmente destruidas.

«Aunque no se han evaluado pérdidas, se cree que pueden ser cuantiosas, pues el agua destruyó el trabajo de los agricultores de todo un año. Entre otros siniestros hay que destacar la pérdida de un almacén de alpacas, propiedad de Dominico Domínguez, que fue pasto de las llamas a consecuencia de una descarga eléctrica», aseveró Doanguez.

Además, en los márgenes de la rivera de Fresnedosa, que estuvo seca durante todo el año, algunas máquinas excavadoras fueron totalmente cubiertas de agua y lodo como consecuencia de la imprevista crecida que experimentó este «aprendiz de río», escribió el corresponsal, que sacó un aspecto positivo de esta tormenta: «la mayoría de las lagunas de los campos de secano se han llenado a tope, por lo que los abrevaderos se han asegurado por el resto del verano».

No a muchos kilómetros de Holguera se encontraba por aquel entonces Sebastián Fernández al mando de las informaciones relativas a Cañaveral. «La tromba de agua en esta localidad duró aproximadamente hora y media y fue de tal intensidad que hay que remontarse hasta el año 1925 para recordar algo igual», escribió.

Acto seguido indicó que numerosas viviendas de este municipio quedaron inundadas, alcanzando el agua en alguna de ellas, hasta los 25 centímetros de altura. En Cañaveral también perecieron bastantes animales arrastrados por las aguas, y olivares y huertos quedaron anegados por la inesperada tormenta estival.

Un suceso de película

En portada también apareció un suceso que bien podría ser la trama de una novela negra. Matilde López Artilef era natural de Las Palmas de Gran Canaria y tenía 39 años. «Era madre divorciada y al parecer se dedicaba a la prostitución», detalló el texto. Fue asesinada con una escopeta de cañones recortados en su domicilio de Don Benito. El presunto criminal, Manuel Mendoza Vega, era de Orellana y tenía 24 años. «Es casado y disfrutaba de varios días de permiso, puesto que estaba recluido en la cárcel provincial de Badajoz.

Según los testigos se ha sabido que era conocido como el Moro y que mantenía relaciones con la víctima. Estaba en búsqueda y captura desde el 27 de julio, según informó el corresponsal de la ciudad de Don Benito.

Otro tema que copó la portada del 9 de agosto y compartió página en el interior de este diario con la tormenta fue que la planta de pellets prevista para Fregenal se iba a mantener en la localidad, pero se ubicaría en un lugar distinto al previsto en principio.

La localización de las instalaciones estaba condicionada por las posibilidades de construcción de un pantano que suministrase agua. Además, la nueva planta necesitaba la proximidad de una línea de ferrocarril, condición que cumplía Fregenal.