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La ola de calor provoca otras dos muertes más en Extremadura

La ola de calor provoca otras dos muertes más en Extremadura

El 14 de agosto de 2003 eran ya seis las personas que habían fallecido en la región a causa de una ola de calor que afectaba sobre todo a los más mayores

JAIME PANADEROBADAJOZ.

La ola de calor de 2003 fue el desastre natural más mortal en España desde 1970 a 2012. Así lo reflejó el 'Atlas de la mortalidad y las pérdidas económicas provocadas por fenómenos meteorológicos, climáticos e hidrológicos extremos' de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). También fue el acontecimiento más mortífero durante ese periodo para Francia, Italia o Alemania, entre otros países de la Unión Europea.

Extremadura fue una de las comunidades más perjudicadas por la ola de calor. El 14 de agosto de 2003, este periódico informaba de dos muertes más en la región, que se sumaban a las cuatro que ya se habían producido en los meses de verano.

El Servicio Extremeño de Salud había confirmado ambos fallecimientos el día anterior. Se trataba de dos personas de avanzada edad que habían sido ingresadas con síntomas de golpes de calor: un hombre de 80 años de edad que acabó falleciendo en el hospital comarcal Campo Arañuelo de Navalmoral de la Mata y una mujer de 86 años que lo hizo en el entonces Infanta Cristina de Badajoz.

Fallecieron en los hospitales de Navalmoral de la Mata y Badajoz

Otras ocho personas se encontraban hospitalizadas en ese momento en los centros de Mérida, Cáceres, Don Benito-Villanueva y Badajoz con síntomas similares a los anteriores.

El verano de 2003 batió todos los récords. Desde el 29 de julio, el día que había empezado la ola de calor, las temperaturas máximas no habían bajado de 40º durante esas dos semanas. Las mínimas, además, no se habían situado tampoco por debajo de los 20º. El 1 de agosto había sido el día más caluroso. En Mérida, se llegó a alcanzar una cifra de 46,4º, la más alta desde que se tenían registros en la ciudad emeritense.

41 en todo el país

Además de los dos extremeños, el calor también había provocado en el resto de España la muerte de cuatro personas más el día anterior, según los datos recabados de las distintas administraciones autonómicas. En total, eran ya 41 los fallecidos durante el mes de agosto, 32 de ellos directamente por golpe de calor y nueve por un agravamiento de sus enfermedades debido a las intensas temperaturas.

Los ancianos constituían el colectivo más vulnerable ante esta situación. Ya se habían registrado numerosos casos de personas de avanzada edad cuyas patologías habían empeorado a causa del calor. Como cada año, las autoridades se afanaban en pedir precaución y recomendaba evitar los esfuerzos prolongados al sol.

Otras ocho personas estaban hospitalizadas con síntomas similares

La intensidad de las temperaturas también se hizo notar en la factura de la luz. Endesa confirmó que la demanda de electricidad de los españoles había crecido casi un 25% durante el 1 y el 11 de agosto respecto al mismo periodo del año anterior.

Los agricultores de la región también se vieron gravemente afectados por la ola de calor. La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) había valorado en 49 millones de euros las pérdidas ocasionadas en el sector agrícola y advertía que esa cifra se multiplicaría por diez si no llovía antes del mes de septiembre. La sequía afectaría especialmente a determinados cultivos como el olivar o los viñedos.

El problema para el campo no era tanto las temperaturas máximas a las que se llegaban en las horas centrales de la tarde como la continuidad de unas elevadas temperaturas a lo largo de todo el día. En algunas ocasiones, no bajaban incluso de los 25 grados durante la noche, lo que dificultaba la maduración de los productos.

La ola de calor también perjudicó seriamente a los ganaderos extremeños. Según la COAG, casi 50.000 animales murieron en el campo extremeño, ocasionando también más de tres millones de euros de pérdidas.

16.400 hectáreas quemadas

La Junta de Extremadura cifró en 16.400 las hectáreas que habían sido calcinadas durante los tres grandes incendios forestales producidos a principios del mes de agosto en la región. Además, decidió mantener el nivel 2 de alerta mientras no cambiasen las circunstancias de calor y sequedad ambiental.

De la superficie total quemada, 10.000 hectáreas correspondían al incendio que afectó a Valencia de Alcántara, San Vicente de Alcántara y La Codosera, el más importante de los tres. A Santiago de Alcántara, en cambio, no llegó el fuego. Los propios vecinos del municipio fueron quienes consiguieron frenar su avance antes de que alcanzase sus casas.

Las máximas llevaban dos semanas sin bajar de los 40º

De las 6.400 hectáreas restantes, 3.200 pertenecían a las zonas de Grimaldo, Cañaveral y Casas de Millán, y otras 3.200 a las localidades de Carmonita y Rincón de Ballesteros, según los cálculos realizados por la Consejería de Desarrollo Rural de la Junta de Extremadura. Al igual que el anterior, estos incendios se mantuvieron activos durante varios días y obligó a evacuar a numerosas personas de sus hogares.

En total, el mes de agosto de 2003 se acabó llevando la vida de 148 personas en Extremadura por culpa del calor, un 45% más que en agosto de 2002, y terminó arrasando más de 30.000 hectáreas de bosque.