Un aeropuerto a medias

Gráfico de las aerovías del espacio aéreo extremeño. :: Enaire/
Gráfico de las aerovías del espacio aéreo extremeño. :: Enaire

El carácter militar de Badajoz/Talavera complica su crecimiento

J. R. Alonso de la Torre
J. R. ALONSO DE LA TORRE

La semana pasada, apuntaba la necesidad de, a partir de ahora, exigir, además de un tren digno para Extremadura, un sistema que permita aterrizar en el aeropuerto de Badajoz los días de niebla. Ironizaba sobre el asunto proponiendo que, al igual que pedimos un tren digno a Renfe y Adif, pidamos un sistema para guiar los aviones en la niebla a Enaire. ¿Pero qué es eso de Enaire?, me preguntaban en las redes sociales algunos lectores.

Enaire es la empresa del Grupo Fomento que gestiona la navegación aérea en España. Su plantilla está compuesta por 3.778 profesionales y es el cuarto gestor europeo por volumen de tráfico aéreo. Cualquier avión que vuele por el espacio aéreo asignado a España recibe servicios de Enaire.

Pero en mi artículo había un error que, amablemente, me hicieron notar desde Enaire: yo recomendaba exigir a esta empresa un sistema de ayuda al aterrizaje en el aeropuerto de Talavera la Real-Badajoz, pero eso es una incongruencia porque las instalaciones pertenecen a la base aérea militar, dependen del Ejército del Aire y lo único que aporta Enaire es el sistema Sacta de la torre de control, torre que comparten la base aérea y el aeropuerto civil. El control del tráfico aéreo en las cercanías del aeropuerto lo realiza el Ejército del Aire.

Cualquier operación de tráfico civil en Talavera la Real necesita autorización militar. De hecho, para evitar interferir en la zona, se ha limitado el sobrevuelo a dos aerovías, cuyo uso está supeditado a la posible actividad militar: toda aeronave civil que despegue o aterrice debe estar autorizada y en contacto permanente con el control de tráfico militar. De todos estos condicionantes se deducen dos cuestiones: una, que el objetivo de nuestras demandas para el aeropuerto no puede ser Enaire y dos, que el aeropuerto de Badajoz va a tener muchos problemas para crecer y que aquella idea del aeropuerto de Cáceres no era tan descabellada. Al menos, tenía una lógica: sería un aeropuerto extremeño plenamente civil y sin restricciones militares.

Además del servicio de control de tráfico aéreo en las 21 torres de control de Aena, Enaire cuenta con 308 radioayudas, 54 sistemas de vigilancia, 130 centros de comunicaciones y 100 nodos de la red de comunicaciones de datos para navegación aérea (Redan). En Extremadura dispone de un radar de vigilancia aérea en Cancho Blanco, situado en el término municipal de Zarza de Montánchez. En junio de 2018 entró en funcionamiento el nuevo radar de Cancho Blanco, que supuso una inversión de 1,4 millones de euros. La instalación cacereña presta servicio a los centros de control de Madrid y Sevilla y envía datos a Portugal.

Algún atardecer, cuando subo a La Montaña de Cáceres, puedo distinguir la estela de hasta ocho aviones surcando los cielos de la provincia. Esas aeronaves que tanta envidia nos provocan vuelan, especifican en Enaire, hacia/desde el sur de Portugal, Canarias y Sudamérica. En los mapas del espacio aéreo extremeño se puede constatar la gran cantidad de aerovías que sobrevuelan la provincia de Cáceres, controlada desde Madrid, mientras que el cielo provincial de Badajoz, controlado desde Sevilla, apenas tiene aerovías por ser, en gran parte, espacio aéreo militar.

Más allá de estos datos, Enaire es una empresa pionera en la prestación de servicios de navegación por satélite. Proporciona guiado a los aviones tanto con la constelación GPS y Galileo (en el futuro) como con sistemas Egnos/Gebas. Algunos de estos sistemas le vendría muy bien al aeropuerto de Badajoz/Talavera para poder operar con niebla, pero su carácter militar lo complica todo.