El AVE extremeño ya estaría acabado si se hubieran gastado los 2.560 millones presupuestados

Viaducto del AVE sobre el río Tajo, una de las obras pendientes de conclusión. :: lorenzo cordero /Gráfico
Viaducto del AVE sobre el río Tajo, una de las obras pendientes de conclusión. :: lorenzo cordero

Adif gastó el pasado año el 52% de lo presupuestado para esta infraestructura | Entre 2006 y 2018 la dotación para la línea a su paso por Extremadura fue de 2.560 millones de euros y la inversión real ascendió a 1.470 millones

Juan Soriano
JUAN SORIANO

Adif Alta Velocidad gastó el pasado año el 52% de los fondos destinados a la línea de alta velocidad Madrid-Extremadura. De una dotación de casi 261 millones de euros, la inversión real fue de 135,7 millones. Supone un retroceso respecto al ejercicio anterior, cuando se llegó al 60%, pero una evidencia de la mejora iniciada desde 2016, en el que apenas se empleó el 26% del dinero disponible.

Los Presupuestos Generales del Estado no sólo recogen datos sobre la inversión prevista en el ejercicio, sino que también ofrecen información sobre lo realmente gastado en el año anterior. De esta forma se puede evaluar el grado de cumplimiento de unas cifras que suelen ser millonarias y que en la práctica no llegan a ejecutarse.

En el caso de 2018, los Presupuestos del Estado recogieron un notable aumento de la inversión en la línea de alta velocidad Madrid-Lisboa a su paso por Extremadura, con una dotación de 261 millones, 78 más que en el año anterior. Se trataba de la mayor cifra desde 2010 y una muestra del renovado impulso que se pretendía dar a un proyecto que ya lleva diez años de obra.

Cuando Adif se hizo cargo del proyecto la previsión era terminarlo en 2011 y ahora se lleva al 2026

El gasto real no estuvo a la altura de lo comprometido en las cuentas, aunque el impulso fue real. La ejecución el pasado ejercicio fue inferior en porcentaje a la de 2017, pero la cuantía fue superior con 135,7 millones frente a 109 millones. Y, sobre todo, refleja el empuje concedido al proyecto después de que en 2016 se gastaran 53,5 millones de una dotación de 200,7.

La evolución del AVE extremeño en los Presupuestos Generales del Estado refleja los vaivenes que ha sufrido el proyecto desde que se puso en marcha a comienzos de la pasada década. Primero, en manos de Fomento, Adif asumió la ejecución de las obras tras la creación de este organismo público en 2005. Desde 2006 hay datos pormenorizados sobre dotación y gasto real.

El coste total estimado del AVE extremeño ha oscilado entre 1.300 y 3.500 millones de euros

En ese primer ejercicio apenas se dispuso de 15,1 millones para la línea extremeña, de los que se gastaron 254.000 euros. En 2007 se contaba con 78 millones y se emplearon 13. A partir de 2008, ejercicio en el que empezaron las obras, la dotación fue en aumento. Llegó a 196 millones ese año, 350 en 2009 y 323 en 2010. Sin embargo, la ejecución no creció, sino que se estancó en torno a 100 millones por anualidad.

A pesar de que las obras no marchaban como se esperaba la inversión no creció, sino que empezó a bajar, con 243 millones en 2011 y 136 en 2012. Aunque mejoró la ejecución, con 165 millones en el primer caso y 136 en el segundo. Para entonces ya se notaban los efectos de la crisis y la paralización de inversiones en todo el país, a lo que se sumó la ralentización de la línea en el tramo portugués. Y llegaron los primeros cambios en el proyecto. El Gobierno reconoció que la alta velocidad extremeña avanzaba a baja velocidad y decidió, para aprovechar las obras ya realizadas, poner en marcha un tren de altas prestaciones entre Plasencia y Badajoz en vía única, sin electrificar y de ancho ibérico, con ramales de acceso a las estaciones convencionales. El compromiso era continuar posteriormente con el proyecto completo: doble vía electrificada de ancho internacional de Madrid a Badajoz y Lisboa. Y, en teoría, nuevas estaciones.

El aumento de la dotación en los dos últimos años invita a pensar que el impulso es definitivo

La previsión era contar con ese tren rápido en 2015, lo que llevó a un aumento de la dotación en 2013 (175 millones), 2014 (198,9 millones) y 2015 (200,7 millones). También mejoró la ejecución, que en el último ejercicio estuvo incluso por encima de lo presupuestado y pasó de 225 millones de euros.

Sin embargo, el proyecto no avanzaba como se esperaba y en 2016 se produjo otro parón. En este caso, la paralización de las obras se debió a desavenencias con las constructoras. Durante la crisis las adjudicaciones de obras se realizaron por un importe muy por debajo del precio de licitación, llegando en ocasiones a estar en torno al 50% del presupuesto. Esto, que también explica en parte los bajos índices de ejecución, tuvo sus consecuencias años después, cuando las empresas reclamaron más fondos alegando que había cuestiones que no estaban incluidas en los contratos.

Finalmente, se consiguió desbloquear la situación, lo que ha tenido su reflejo en el crecimiento de la dotación en 2017 y 2018. A esto se suma un nuevo cambio en el proyecto, con el compromiso de electrificar el corredor de Plasencia a Badajoz en 2020, y el inicio de los trabajos para completar la línea entre Plasencia y Talayuela, en el límite con Toledo. Esto ha llevado a incrementar en los dos últimos años la inversión prevista, aunque por el momento la ejecución no pasa del 60%.

En total, los Presupuestos del Estado han destinado al AVE extremeño algo más de 2.560 millones de euros entre 2006 y 2018. Si se suma la cifra consignada este año, casi 335 millones de euros, la cifra se acerca a 2.900 millones de euros. Sin embargo, la ejecución real entre 2006 y 2018 ha sido de 1.470 millones de euros, el 57,4%.

Plazos de ejecución

También hay que tener en cuenta que este tipo de proyectos, por su volumen y compleja tramitación, se arrastran año a año en los Presupuestos del Estado. Una constante que sucede en todo tipo de inversiones en todas las comunidades autónomas. Esto explica la diferencia entre lo previsto y lo ejecutado, porque en realidad el dinero consignado es el mismo, sólo que no se ha gastado. Y la consecuencia evidente es que la obra no parece llegar nunca a su fin.

Así se reseña en las cuentas públicas, en las que, además de recoger los datos de inversión prevista y real, se indican el año de inicio y finalización del proyecto y el importe total. En el caso del AVE extremeño, el coste ha sufrido variaciones desde que se puso en marcha la obra.

En 2006 se contemplaba un gasto total de 1.134 millones de euros, pero sólo para el tramo Navalmoral de la Mata-Cáceres. En 2007 se mantuvo esa cifra y se cuantificó el tramo Cáceres-Mérida-Badajoz con 884 millones, lo que elevaba el total en la región a 2.018 millones.

Estos datos son sólo orientativos, como sucede con los plazos de puesta en servicio, y valen más los compromisos públicos de los distintos responsables políticos en los últimos años. Pero ofrecen información sobre los cambios que ha tenido el proyecto desde sus inicios.

En los Presupuestos de 2008 el importe total ya estaba por encima de 2.700 millones, con pequeñas partidas para las estaciones. Esa previsión se mantuvo en 2009 y 2010. En 2011 pasó de 3.000 millones y en 2012 se acercó a 3.500. En los dos ejercicios siguientes se mantuvo en 3.400, con referencia a la construcción de nuevas estaciones. Pero en 2015, con el nuevo proyecto ya definido entre Plasencia y Badajoz sin nuevas estaciones, la inversión global se redujo a poco más de 1.300 millones, cifra que se mantuvo en 2016 y que creció a 1.600 en 2017.

En 2018 el coste total volvió a dispararse, hasta 2.330 millones de euros, 430 en la provincia de Badajoz y 1.900 en Cáceres. En los Presupuestos de 2019 esas cuantías crecen de nuevo en territorio pacense, hasta 637,5 millones, pero bajan en el cacereño, a 1.822 millones. Suman 2.460 millones de euros. Ya se podría haber terminado la obra si se hubiese gastado realmente lo recogido en las cuentas estatales entre 2006 y 2018, 2.560 millones.

Pero no sólo no se ha construido el AVE extremeño, sino que cada año que pasa se aplaza un año más su conclusión. En 2006 y 2007 la previsión era terminar las obras en 2011. En 2008 se llevó a 2012, en 2009 a 2013... Y así de forma sucesiva hasta 2015, en el que ya se hablaba de 2019. En 2016, en un alarde de optimismo, se rebajó a 2018, aunque probablemente se refería al proyecto del tren rápido de Plasencia a Badajoz. Y en 2017 se puso 2025, aunque tras las críticas realizadas desde la región se modificó para dejarlo en 2020.

Previsiones reales

En 2018 la previsión de finalización se retrasó a 2025, lo que evidenció que el cambio introducido el año anterior no se debió a ningún error, sino a las previsiones reales del Ministerio de Fomento. Eso sí, cabe pensar que ya no se limitaba al tramo Plasencia-Badajoz y que se planteaba de nuevo la ejecución completa del proyecto, algo que se ha hecho notar con la licitación de las obras entre Plasencia y Navalmoral de la Mata. Y en el proyecto de cuentas de este ejercicio hay un nuevo aplazamiento, hasta 2026.

Este recorrido pone de manifiesto que de poco sirve la dotación presupuestaria si la ejecución no llega a niveles aceptables, con condicionantes como la paralización durante la crisis, la suspensión de las obras por las constructoras, la ralentización que se produce en año electoral y la lógica afección que tiene cualquier cambio de Gobierno. Pero también que el aumento de los fondos se ha visto acompañado por una mayor actividad. Aunque es cierto que las cuentas son sólo previsiones, no es menos cierto que, si no hay dinero consignado, difícilmente se pueden realizar las obras.

En conclusión, el incremento en las inversiones en los dos últimos ejercicios invita a pensar que esta vez el impulso ya es definitivo. Pero se mantiene la incógnita sobre el desarrollo de los trabajos en Portugal, lo que no compete a Fomento, y en Castilla-La Mancha, donde no se recoge inversión alguna para obras del AVE a Extremadura en 2019.