«Con la actual pirámide demográfica las pensiones no serán suficientes»

Antonio Huertas ayer en el Palacio de Congresos de Badajoz antes de un coloquio. :: Casimiro Moreno/
Antonio Huertas ayer en el Palacio de Congresos de Badajoz antes de un coloquio. :: Casimiro Moreno

El presidente de Mapfre, Antonio Huertas, analiza en 'La revolución de las canas' el envejecimiento de la sociedad y su conclusión es que se abre un mundo de oportunidades

J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

Los cincuenta años de ahora son los treinta de antes. Detrás de esta frase coloquial hay mucho que analizar porque da para dibujar un nuevo modelo de sociedad. A ello se ha puesto el extremeño Antonio Huertas (Villanueva de la Serena, 1964), presidente de Mapfre. En su caso, se ha unido al director de la Deusto Business School, Iñaki Ortega. De la experiencia académica de un profesor y la de un directivo ha salido 'La revolución de las canas' (editorial Planeta).

La obra va por la cuarta edición y en sus 249 páginas analiza datos reveladores, como que en estos momentos se venden más pañales para adultos que para bebés. Partiendo de que estamos en la era más longeva de la humanidad, el directivo extremeño plantea un momento lleno de oportunidades.

-Un dato de la OCDE: En 2050 España será el territorio más envejecido con un 40% de la población por encima de los 65 años. Suena negativo, pero usted lo que ve es una oportunidad enorme.

«Cada vez hay más mayores con ganas de disfrutar. Son los 'viejennials'» NUevo término

«Los abuelos con sus nietos se convierten en asistentes sociales. Sería bueno crear un mecanismo de apoyo» conciliación

«Si los mayores quieren ser útiles y además los necesitamos, entonces se da la conjunción perfecta» Retrasar la jubilación

-Sí, porque España tiene muchas ventajas, como el buen clima, su seguridad, su sanidad o su educación. Además, estamos en el medio de muchos sitios, como puente con América y como lugar al que desean venir los europeos. Podemos aprovechar esa población de mayores porque vamos a seguir necesitando trabajadores, consumidores y contribuidores para el sistema público. Mi frase es que no nos obliguen a jubilarnos. Que el que quiera seguir siendo útil lo dejen porque el sistema español es bueno, pero hay que protegerlo y crear anillos de seguridad adicionales para mantener prestaciones en el futuro.

-Han acuñado términos como el de 'viejennials'. ¿Quiénes son?

-Es una palabra simpática que no creo que entre en el diccionario. Quiere decir que cada vez hay más mayores con ganas de disfrutar. Yo tengo 55, estoy entrando en esa generación y me veo bien en unos años. Ya no nos vestimos de negro, hago deporte y me gusta viajar. El concepto tiene que ver con que se es más tiempo joven. Otro término es 'ageinmomics', anglicismo surgido de combinar envejecimiento y economía.

-Parece que tenga claves para detectar oportunidades de negocio y en vez de guardárselas ha decidido compartirlas en un libro.

-No es un libro para hacer negocio, pero Mapfre maneja muchísima información porque nuestro servicio de estudios es muy potente. Cuando coincidimos con la Deusto Business School hablamos de la sociedad del envejecimiento y cómo divulgar las oportunidades que presenta. Tradicionalmente se ve el mundo de los mayores como gris, de gente que no aporta nada. Aquí hemos presentado una visión amable de esta edad porque hay oportunidades de negocio para muchas actividades, no solo en los seguros.

-Hablan de que hemos conseguido un extra de quince años, ¿qué impacto, tanto positivo como negativo, tiene esto en la economía?

-El extra de quince años indica que a las personas que se jubilan a los 63 años viven con calidad quince años más. La esperanza de vida en España ronda los 84, así que no podemos pensar en estar inactivos. Eso lo veo como un bono demográfico, es decir, una capa social que accede al mundo laboral. Se habló del bono de los jóvenes en una sociedad muy rejuvenecida o del bono de las mujeres al incorporarse al mercado de trabajo. Ahora tenemos el bono de los mayores y necesitaremos muchas profesiones, actividades y personas que sostengan las arcas públicas. Si los mayores quieren sentirse útiles y además los necesitamos se da la conjunción perfecta.

-¿Un joven de 30 años se jubilará con 75?

-Eso lo dirán las circunstancias. Cuando se creó la jubilación a los 65 años a finales del siglo XIX en Alemania solo una persona de cada cien llegaba a esa edad laboral. Hoy día 95 de cada cien sobrepasan esa edad. Además, las carreras laborales empiezan más tarde. La jubilación ya no se puede concebir de manera tradicional.

-Pero habrá que desarrollar trabajos menos agotadores.

-Hablamos efectivamente de otro tipo de vinculación laboral. No están creadas pero habrá que crearlas. Alguien de 67 no puede aguantar ocho horas y compitiendo con alguien de treinta. Pero tiene la experiencia y puede formar a los más jóvenes. Además, ya se puede trabajar de manera diferente desde casa.

-En el libro no se abunda en la insostenibilidad del sistema de pensiones pese a ser un tema clave, ¿dan por perdida esta lucha o es que hay ya demasiados análisis sobre la cuestión?

-Es un tema clave, pero no venimos a cuestionar el sistema de pensiones actual. Es un sistema público de los mejores del mundo y ha sido muy cuestionado, pero en los años de crisis gracias a las pensiones de los abuelos se ha seguido viviendo decentemente. Lo que sabemos es que con la pirámide demográfica actual en el futuro esas pensiones no van a ser suficientes. Y hay varias soluciones, una es crear un sistema paralelo de ahorro y otra ayudar a los mayores a que sigan siendo útiles y que trabajen. En España estamos dejando para mañana un asunto que sabemos que será un problema. Hay que obligar a ahorrar a los chicos de treinta años, pero voluntariamente no lo van a hacer, por eso hay que ayudarlos.

-Sí señala el libro la figura del abuelo esclavo, que se debe ocupar de los nietos por las dificultades de los padres para la conciliación.

-Los abuelos se convierten en asistentes sociales. En algunos países hay ayudas fiscales para estos trabajos no reconocidos. Sería bueno crear un mecanismo de apoyo, igual que con la dependencia.

-¿Pueden las tecnologías abrir una brecha generacional que descuelgue a estos 'viejennials'?

-Absolutamente. El analfabetismo digital puede ser realidad porque el mundo va a mucha velocidad. Afortunadamente la tecnología que viene es más intuitiva, más interactiva y hay que engancharse a ella para sentirse conectados y útiles.