Absuelven al dueño de una finca acusado de envenenar a un águila real

El fiscal pedía dos años y medio de prisión, pero no quedó acreditado dónde ingirió el ave el cebo

J. L. G. BADAJOZ.

El Juzgado de lo Penal número dos de Badajoz ha absuelto al dueño de una finca en la Campiña Sur para quien la Fiscalía y la organización WWF pidieron dos años de cárcel al acusarlo de envenenamiento de un águila real, una de las seis aves catalogadas por la Junta de Extremadura como en peligro de extinción y que fue hallada muerta en 2016 por agentes del Seprona en un terreno colindante. Igualmente, pedían al acusado 86.000 euros.

Sin embargo, la sentencia no considera como hecho probado que el propietario de la finca impregnase con el plaguicida Aldicarb (prohibido en la Unión Europea) los cebos con los que fue envenenada el ave.

La acusación se basó en que en el año 2013 ocurrieron hechos similares de otro envenenamiento, si bien al acusado no le preguntaron por ello en la fase de instrucción. En cuanto a los informes de los expertos estos concluyeron que el ave pudo coger el cebo en un lugar y comerlo en otro punto hasta morir en otro sitio muy alejado de donde estaba el cebo envenenado.

Únicamente quedó probada la existencia del plaguicida, si bien los empleados ratificaron que el propietario lo usaba para árboles frutales. Sin embargo, no se encontró ningún cebo envenenado en la finca que fue registrada por el Seprona; tampoco quedó acreditado dónde ingirió el ave el cebo; ni siquiera que el águila imperial se posara en la finca aludida. Además, la sustancia mencionada es usada a menudo para envenenar cebos, por lo que pudo emplearla un tercero, señala la sentencia. Por último no se registraron otras fincas, por lo que el juez consideró absolver al acusado de un delito contra la fauna.