Una pésima noticia para la región

En vez de mostrar una 'discriminación positiva' los Presupuestos Generales del Estado reducen este año un 17% las inversiones en Extremadura

La confirmación de que los Presupuestos Generales del Estado para 2017 reducirán las inversiones en Extremadura respecto a los del año pasado un 17% constituyen, se mire como se mire, una pésima noticia. Al recorte del 8,8% en las obras del tren de alta velocidad (cuya terminación se pospone a 2025) hay que sumar la reducción a 10 millones -en vez de los 60 previstos- del pago de esta anualidad por la denominada 'deuda histórica'. Más allá de las cifras, lo que evidencian los Presupuestos Generales es que no existe la apuesta clara y decidida del Gobierno por Extremadura, una comunidad autónoma donde el peso del sector público es determinante, dada la estructura económica, el número de habitantes, y el secular déficit de inversiones en proyectos empresariales e industriales que sufre la región, abocada a proporcionar generación tras generación mano de obra barata al resto de España o de otros países y materias primas con escaso valor añadido... ¿Cuántas veces habrá que proclamar que si el Estado no apuesta abierta y generosamente por una región con esos lastres estructurales, demográficos y de infraestructuras, será imposible converger con otras comunidades y más imposible aún abandonar el furgón de cola respecto al desarrollo económico nacional? Extremadura precisa de forma ineludible una 'discriminación positiva' que no prevén por desgracia los Presupuestos Generales para 2017. Desde la crisis de 2008 y finiquitado el modelo económico que alimentó durante décadas la 'burbuja inmobiliaria' y al sector de la construcción, la economía extremeña no muestra signos de fortaleza, sino de debilidad, igual que un organismo permanentemente enfermo que más que vivir, sobrevive y renquea. Por eso estos presupuestos son una pésima noticia, porque confirman que Extremadura no cuenta entre las prioridades del Estado y del actual Gobierno de la nación.

El hecho de que sean posibles lecturas 'positivas' en el caso por ejemplo de poner la lupa en la inversión per cápita entre comunidades (con Extremadura en el 4º lugar ) o en el porcentaje total de la caída de inversiones en otras comunidades autónomas no puede admitirse como justificación válida porque sigue siendo doloroso para una región que parte de posiciones de atraso y ve cómo día a día se aleja la distancia con el resto del país.

Cuando lo esperanzador hubieran sido unos Presupuestos Generales que estimularan la llegada de empresas e inversiones (sobre todo en infraestructuras e industria, dado su enorme poder multiplicador) las nuevas cuentas arrojan a los extremeños otro jarro de agua fría para oscurecer aún más el horizonte a medio y largo plazo.

Generar empleo y asegurar pensiones

La entrada del proyecto de los Presupuestos Generales para 2017 en el Congreso de los Diputados interpela a los grupos de la oposición, una vez que el Gobierno cuenta con el apoyo de Ciudadanos. El proyecto de Cristóbal Montoro ofrece también una radiografía elocuente de la situación que atraviesa el país en términos económicos y sociales. Las pensiones acaparan ya el 40,7% del presupuesto público. El proyecto presupuestario se plantea generar medio millón de puestos de trabajo este año y reducir la tasa de paro al 16,6%. No son objetivos inalcanzables, y permitirían continuar rebajando los costes del desempleo. Pero los mejores propósitos de Montoro solo pueden cuajar si los contratos laborales se estabilizan y los salarios dejan de responder a una etapa de contención.