Una revisión histórica de la conquista de América

Ninguna otra región ha tenido en la colonización de América un papel tan destacado como la extremeña y, sin embargo, la indiferencia y el desapego es la norma de comportamiento institucional en esta materia

Una revisión histórica de la conquista de América
JOSÉ JULIÁN BARRIGA BRAVO

CUANDO se aproximan las conmemoraciones del Día de Extremadura y, de una forma u otra, se trata de enaltecer el patrimonio histórico de la región, una importante obra conjunta de quince profesores universitarios reinterpretando el papel de España -y por supuesto de Extremadura- en la conquista y colonización de América pone de relieve las contradicciones de las instituciones regionales en la efeméride del Descubrimiento. La obra en cuestión ('La sombra de la leyenda negra', editorial Tecnos), escrita bajo la dirección de los profesores María José Villaverde Rico y Francisco Castilla Urbano, actualiza e interpreta el sempiterno tema de la violencia con la que los españoles se comportaron en América y en los Países Bajos. A juicio de los expertos que se han pronunciado sobre esta obra de más de quinientas páginas, se trata de la contribución histórica más importante de cuantas se han publicado en los últimos años sobre la actuación de España en la conquista del Nuevo Mundo.

Lo primero que sorprende es la ausencia de la Universidad extremeña en este trabajo excepcional de análisis del acontecimiento más importante que atañe a la historia de nuestra comunidad. Los quince especialistas, que han contribuido a interpretar el hecho más singular protagonizado en gran medida por extremeños, trabajan en las universidades Complutense, Alcalá, California, País Vasco, Princeton, Castilla-La Mancha, Autónoma de México, Ámsterdam, en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y en otros organismos de investigación histórica de prestigio internacional.

Lo importante en relación con esta materia no es, sin embargo, el hecho de la ausencia de la UEx sobre la que podrá existir o no alguna justificación o excusa. Lo grave es que es una prueba fehaciente del abandono y del desinterés con que Extremadura, tanto sus instituciones como su sociedad civil, gestiona su legado histórico. Ninguna otra región, tanto en términos absolutos como relativos ha tenido en la colonización de América un papel tan destacado como la extremeña y, sin embargo, la indiferencia y el desapego es la norma de comportamiento institucional en esta materia.

La obra en cuestión consta de catorce capítulos, precedidos de un estudio preliminar con la firma de los dos coordinadores en el que se resumen las escuelas de pensamiento y las actitudes críticas en relación con la Conquista y la Colonización en toda su amplitud y en todas sus vertientes. En el prólogo de la obra, los editores abordan, entre otras, estas cuestiones: ¿Hubo una «leyenda negra»? ¿Cómo y por qué surgió? ¿Se manipuló a Bartolomé de Las Casas? ¿Se puede hablar de «genocidio» para calificar la política colonizadora española en América? ¿Son verosímiles las cifras de indígenas muertos durante la Conquista, ofrecidas por Las Casas? ¿Fue la política española igual, peor o mejor que la del resto de los países colonizadores europeos?

El comportamiento de los españoles en América, en Flandes, como en el resto de Europa, sin olvidarse de Filipinas, ¿fue tan abominable, tan cruel, como lo pintan los impulsores de la leyenda negra y la mayoría de las intelectuales de Europa (Erasmo, Lutero, Diderot, Montesquieu, Voltaire, etc.). La pretendida crueldad de los españoles ¿fue similar a lo sucedido en otros acontecimientos históricos semejantes, tal como han defendido en la modernidad Julián Marías, Joseph Pérez, Madariaga, Menéndez Pidal, Carmen Iglesias, etc.? ¿Hasta qué punto el franquismo y los «negacionistas» de la leyenda negra han servido para prolongar los efectos más nocivos de la imagen de unos españoles cuasi genocidas? ¿Existe una tercera vía entre aquellos que mantienen la vigencia de la leyenda negra y aquellos otros que reconocen el papel los conquistadores y colonizadores en la defensa de los indios y de las poblaciones indígenas?

Los historiadores que han participado en esta monumental revisión de la Conquista y de la Colonización sobre bases académicas e historiográficas, sin prejuicios, «abiertos a la verdad», se atreven además a formular un balance o conclusiones sobre el estado actual del conocimiento de esta realidad histórica. Y en este sentido afirman que España ha sido objeto de un indudable ensañamiento y víctima de una discriminación ideológica o incluso social; que se han exagerado los aspectos negativos de la Conquista, obviando deliberadamente los positivos; se ha criminalizado injustamente a alguno de sus reyes y calificado injustamente de genocidio la política colonial de España.

En todo caso, la obra conjunta de los quince especialistas tiene a nuestro parecer tres importantes características. En primer lugar, sirve para documentar de un modo riguroso y aséptico tanto los aspectos negativos de la Conquista como aquellos otros que entrañaron importantes ventajas para la población de origen. En segundo lugar, en varios de los trabajos monográficos se demuestra la utilización arbitraria y utilitarista de la leyenda negra como instrumento estratégico en la lucha para conseguir el poder hegemónico del mundo, muy particularmente en el caso de Inglaterra y posteriormente en Estados Unidos. Y en tercer lugar, aparece meridianamente claro cómo España se constituyó en pionera en regular los derechos humanos y en la defensa de los indios.

El libro excepcional de la editorial Tecnos debiera servirnos a los extremeños para reformular nuestra postura institucional e intelectual respecto al papel de nuestra comunidad en la Conquista y Colonización. Es urgente desechar los complejos que las propias autoridades extremeñas han fomentado, el «miedo a nuestro pasado en América» para reinterpretar no solo el pasado con todas sus luces y con todas sus sombras, sino muy principalmente como argumento de reafirmación y autoestima. A la hora de «repensar Extremadura», ojalá alguien decidiera crear una comisión de expertos para «reescribir» la política extremeña respecto a América.