El primer museo del lobo de la región, listo para abrir sus puertas

Una de las salas del centro de recepción de visitantes El Lobo. :: hoy/
Una de las salas del centro de recepción de visitantes El Lobo. :: hoy

El centro pionero está en el pueblo de La Garganta, que hace tres años rehabilitó el viejo corral donde los vecinos cazaban a estos animales

ANTONIO J. ARMEROCáceres

La Garganta (446 habitantes) va camino de convertirse en el pueblo extremeño del lobo. Se lo propuso hace tiempo Juan González, su alcalde socialista, y está a un paso de lograrlo. Hace dos años, el Ayuntamiento impulsó la rehabilitación del antiguo corral de lobos, que estaba sepultado, y ahora, el municipio cuenta los días para inaugurar su Centro de Recepción de Visitantes El Lobo, dedicado a este especie mítica, protagonista de cuentos y relatos de vida rural.

«La obra está terminada, esperamos inaugurar pronto», avanza el regidor, que para este proyecto ha contado con la ayuda de Carlos Sanz, experto en estos animales y que en su currículum incluye haber formado parte del equipo que trabajaba para el naturalista Félix Rodríguez de la Fuente, autor de la famosa serie televisiva 'El hombre y la tierra'. Sanz se ha encargado de dotar de contenido a la infraestructura que se inaugurará próximamente en La Garganta, municipio situado en el norte de la región, en la comarca del Ambroz, cerca del límite entre las provincias de Cáceres y Salamanca.

El nuevo punto de atracción para turistas ocupará la antigua Casa del Cura, un inmueble con más de medio siglo de historia y que pertenece al catálogo de Patrimonio Nacional. Su propietario era el Obispado de Plasencia, con quien el Ayuntamiento de La Garganta negoció hasta alcanzar un acuerdo, que consistió en intercambiar ese espacio por la biblioteca de la localidad, de titularidad municipal.

«Ha habido que hacer una reforma casi integral de la antigua Casa del Cura, siguiendo las directrices marcadas por Patrimonio, de manera que se han respetado algunos elementos arquitectónicos singulares, que la verdad es que han hecho que el centro quede muy bonito», resume el alcalde. Él detalla también que el museo contará con una recepción y varios espacios expositivos. «Habrá paneles informativos sobre mil detalles relacionados con la historia de esta especie, y habrá también un esqueleto completo, esculturas, un espacio para la proyección de piezas audiovisuales...».

En total, se han invertido 250.000 euros, aprobados por el Consejo de Gobierno de la Junta de Extremadura en mayo del año pasado con cargo a los fondos Feder de la Unión Europea, que aporta el ochenta por ciento de la inversión.

«La idea -explica Juan González- es establecer una ruta para los turistas, que parta del centro de recepción de visitantes y vaya hasta el antiguo pozo de nieve y luego hasta el corral de lobos, en total poco más de un kilómetro a pie». El corral de lobos, también llamado lobera, es un hoyo en el terreno, de unos 250 metros cuadrados, rodeado por un muro de piedra con pendiente negativa (hacia adentro), en el que solía colocarse una oveja, que actuaba de cebo para el canis lupus. El animal saltaba porque desde fuera no podía apreciar la profundidad del hoyo, y una vez dentro, era incapaz de saltar el muro. A unos 150 metros de allí, en medio de un tupido pinar, está el pozo de nieve, una construcción circular a base de piedra, de unos diez metros. Era utilizado por los vecinos de la zona para conservar la nieve, utilizando para ello lechos de paja. Una materia prima con la que también se hacía negocio, pues desde ahí se repartía a otras localidades de la región, entre ellas Mérida o Plasencia.

 

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