El paro femenino se dispara a pesar del aumento de la población activa

El paro femenino se dispara a pesar del aumento de la población activa

La crisis amplía la brecha entre sexos: el salario de las mujeres baja un 2% mientras que el masculino sube un 12%

ANTONIO J. ARMEROCáceres

La crisis ha cambiado muchas cosas. También, cómo no, la radiografía del empleo femenino en Extremadura y en España. La recesión ha sido tan profunda que ha modificado la realidad, aunque no la ha mejorado.

Mañana, 8 de marzo, se celebra el Día Internacional de la Mujer, y ahora hay en la región más mujeres buscando un empleo, pero menos trabajando. El salario medio de ellas ha bajado un 2% mientras que el de ellos ha subido un 12%. A las féminas les hacen más contratos indefinidos y menos temporales, pero la tasa de paro se ha disparado, según los datos de la EPA (Encuesta de Población Activa) que publica periódicamente el INE (Instituto Nacional de Estadística). Sin embargo, hay algo que sigue igual: la posición de la comunidad autónoma en el furgón de cola nacional. Lo dicen las clasificaciones en algunos baremos clave: Extremadura tiene la tasa de empleo femenino más baja del país y es segunda por la cola en tasa de paro y de actividad.

En definitiva, la crisis ha modificado algunos hábitos pero no ha hecho variar el panorama general. Cambian algunas cosas para que no lo haga la esencia. Ocho años después y en lo que a empleo -o desempleo- femenino se refiere, Extremadura sigue en el pozo.

Activas versus ocupadas

Más mujeres en el mercado, pero menos trabajando

Uno de los efectos de la crisis ha sido la incorporación de más mujeres al mercado laboral, justo al contrario de lo que ha sucedido con los hombres. Mientras que al acabar el año pasado la población activa femenina contaba con casi 27.000 personas más que ocho antes, la de hombres se había rebajado en 500. En principio, este dato invita a hacer una lectura positiva, por cuanto supone reducir distancias respecto al sexo contrario. Sin embargo, este diagnóstico inicial se matiza cuando se exploran las causas del cambio.

Entre ellas hay una evidente: la falta de ingresos en los hogares, una de las consecuencias más palpables y duras de la crisis, empujó a un buen número de féminas a buscar un trabajo. Otra cuestión, analizada más adelante, es si lo encontraron o no. Entre quienes sí lo hallaron, se dio muchas veces la circunstancia de que tuvieron que compatibilizar esas ocupaciones con sus responsabilidades en el hogar, pues en términos generales, en el campo del reparto de las tares domésticas también se está lejos de alcanzar la equidad sexual.

Un dato que refuerza la tesis de que el aumento del número de mujeres entre la población activa está vinculado a la crisis es que en los dos últimos años, cuando los efectos de la recesión se han matizado ligeramente en términos macroeconómicos, ha ocurrido lo contrario que en los anteriores, esto es, la mujer ha perdido peso en el mercado laboral.

En este análisis hay que tener en cuenta no solo el concepto de población activa (personas que quieren trabajar), sino también el de la ocupada (quienes tienen empleo). Y en este último grupo, la realidad es distinta. La crisis ha situado en el mercado laboral a más mujeres, pero no ha implicado más mano de obra. El año pasado tenían una ocupación 11.000 féminas menos que en 2007. En términos relativos, supone un descenso del siete por ciento. Entre los hombres, la rebaja ha sido muy superior, en concreto del 18 por ciento, aunque hay que tener en cuenta que es un grupo más numeroso.

En el año 2007, la tasa de actividad femenina en Extremadura era del 42 por ciento, la más baja de España y a más de siete puntos de la media nacional. El año pasado se situó en el 47,5 por ciento, a algo más de seis puntos de la ratio para el conjunto de comunidades autónomas y la segunda por la cola, tras Asturias. En definitiva, en el periodo a estudio se ha producido un avance, pero mínimo.

La nómina mensual

La brecha salarial se multiplica

16.305 euros brutos al año. Este es el salario medio de una trabajadora extremeña. Repartido en 14 pagas, son 1.165 euros mensuales. No hay en el país una comunidad donde la nómina media de una empleada sea más baja. Lo normal en España son 19.515 euros, o sea, 3.210 euros brutos más al año (229 si se mide en sueldo mensual por catorce pagas).

Las cifras corresponden al año 2013, último analizado en la Encuesta de Estructura Salarial que publica el Instituto Nacional de Estadística, que incorpora un informe en el que compara estos números con los del año 2008. Entonces, el salario medio de una empleada en Extremadura eran 16.623 euros, o lo que es lo mismo, un dos por ciento más que cinco años más tarde. Esta circunstancia (que el suelo medio sea en 2013 más bajo que en 2008) solo se da en otras cuatro comunidades autónomas: las dos Castillas, Cantabria y La Rioja.

Entre los hombres, sin embargo, se dio la evolución contraria: el sueldo medio en Extremadura era de 19.390 euros en el año 2008 y de 21.780 en 2013. O sea, subió un doce por ciento, un porcentaje que duplica a la media nacional, si bien hay que tener en cuenta que la nómina tipo en la región es la segunda más baja del país, solo por encima de la de los canarios.

La estadística oficial permite hacerse una idea de las diferencias salariales que hay dentro de España. Mientras que una extremeña cobra como media 16.305 euros, una mujer que tenga su puesto de trabajo en Madrid (la comunidad autónoma con las retribuciones más altas) gana 22.959 euros, es decir, una diferencia de 6.654 euros al año, que dividido entre catorce pagas son 475 euros al mes.

La tasa de paro

Números distintos, parecida realidad

Extremadura cerró el pasado ejercicio con una tasa de paro femenino del 33 por ciento, la segunda más alta de España y diez puntos por encima de la media nacional. Solo Andalucía, con un punto más que la comunidad autónoma, está en una situación aún más preocupante. En el año 2007, el último puesto de la tabla era para Extremadura, por entonces con una tasa de paro entre mujeres del 18 por ciento, también diez puntos por encima de la media nacional, como ahora.

Queda claro, pues, que en esencia, la crisis ha cambiado los números, pero no el lugar que ocupa la región dentro del panorama nacional, de nuevo lejos de la media, como sucede en otros capítulos de la radiografía al paro femenino.

En el análisis de la situación actual por tramos de edad, Extremadura es segunda por la cola en todos excepto en el de 55 y más años, donde el panorama es ligeramente menos sombrío. En este epígrafe, la tasa es del 26 por ciento (la nacional es del 18), mejor que la de cuatro comunidades autónomas (Andalucía, Castilla La Mancha, Canarias y Murcia), según la Encuesta de Población Activa.

Entre los hombres, la tasa de paro regional al terminar el año pasado fue del 26 por ciento, la tercera más alta de España y cinco puntos superior a la media nacional. Antes de la crisis era del nueve por ciento, lo que significa que en ocho años se ha triplicado.

Por sectores económicos

Nueve de cada diez trabajan en el sector servicios

Nueve de cada diez trabajadoras extremeñas están empleadas en el sector servicios, un porcentaje casi idéntico al nacional. En este sentido, la única diferencia entre la comunidad autónoma y el país es que en la región, la agricultura tiene el doble de peso, aunque las cifras en las que se mueve son pequeñas: tres por ciento de trabajadores adscritas a este sector, una tasa que solo supera Andalucía, donde se acerca al cinco. Es un reparto muy parecido al que había ocho años antes.

Sí es diferente al de los hombres: de cada cien empleados en la región, 61 trabajan en el sector servicios, 16 en la industria, 12 en la agricultura y 11 en la construcción.