Los grupos de wasap aumentan los conflictos entre padres y profesores

Padres esperan a sus hijos a la salida de un colegio. :: ANDY SOLÉ/
Padres esperan a sus hijos a la salida de un colegio. :: ANDY SOLÉ

ANA B. HERNÁNDEZ

El acoso escolar ha salido de las aulas. La Policía Nacional lleva dos años ya alertando de que el mal uso de las redes sociales o aplicaciones para móviles como WhatsApp han provocado que el bullying se pueda producir a cualquier hora.

La Oficina del Defensor de Profesor, que el sindicato ANPE puso en marcha hace una década en Extremadura, llama ahora la atención sobre las negativas consecuencias que el mal uso del wasap está generando de nuevo en la escuela, porque ha aumentado los conflictos entre padres y profesores. Enfrentamientos que comenzaron a detectarse hace dos cursos y que durante el pasado se han recrudecido.

«Se mantienen a la cabeza los problemas para dar clase, las faltas de respeto y los insultos por parte de los alumnos, pero hay un repunte de los conflictos y agresiones cuyos protagonistas son los padres de los alumnos», destaca el sindicato.

«Creemos que los grupos de wasap que hacen los padres son los que están detrás del aumento de estos conflictos», señala Beatriz Berrocal. La inmensa mayoría de los padres de alumnos de los cursos de Primaria, especialmente, saben de qué grupos habla esta profesional. Son los que crean los padres con el fin de disponer de una herramienta de ayuda en la que consultar cuestiones que afectan a sus hijos. «Pero en algunos casos después sirven para expresar quejas públicas, dudas sobre las fichas que hacen los niños, las actividades que se realizan en las aulas, las preguntas de los exámenes..., y esto genera muchísimos problemas al profesor», afirma. Porque el grupo ampara, y cuestiones puntuales que afectan a un alumno en muchos casos pasan a ser causas comunes que llevan a más de un padre después a visitar al docente de turno e increparle. «Porque ese amparo del grupo hace que los padres se envalentonen y pongan en cuestión casi cualquier decisión del docente y que algunos acudan también casi a diario al centro para esperar al profesor de su hijo y plantear una queja tras otra; es un hostigamiento», mantiene Berrocal.

A su juicio, además, este es el motivo por el que la conflictividad hoy es mayor en Primaria que en otros niveles educativos superiores, donde los padres dan más autonomía a sus hijos. No en vano, los últimos datos del Observatorio para la Convivencia Escolar en Extremadura referentes al curso 2012-2013 (los del pasado curso, al que se refieren los de ANPE, aún no están disponibles) ponen de manifiesto que los mayores conflictos se daban en Secundaria y no estaban entonces protagonizados por los padres.

Cambio de realidad

Los últimos datos de la Oficina del Defensor del Profesor, sin embargo, cambian esta realidad. Se trata de un servicio abierto las 24 horas los 365 días del año para ofrecer ayuda instantánea al docente que la necesita. Más de 80 fueron atendidos el pasado curso, menos de los cerca de cien que lo hicieron el anterior, pero con problemas más graves, que son en los que hoy se concreta la conflictividad en las aulas extremeñas. De los casos graves, en torno a la mitad del total de los atendidos, un 38% se deben a faltas de respeto al profesor, insultos por parte de alumnos y, por tanto, problemas para poder impartir las clases con normalidad.

Después aparecen ya acoso y amenazas, faltas de respeto e insultos por parte de los padres en un 29%. «Estamos hablando de que más de un cuarto de los casos ya están protagonizados por padres de los alumnos», señala la responsable del Defensor del Profesor. Tras estos, aparecen también otros problemas con los progenitores: presión para modificar notas, falsas acusaciones y denuncias, en porcentajes que van desde el 13 al 8% de los casos graves atendidos el pasado curso.

«Más allá de que los casos que atendamos sean graves o menos graves, esta conflictividad hace que un 92% de los docentes atendidos el último curso sufra ansiedad». ANPE reclama que los padres colaboren con los docentes en la educación de sus hijos, que se hagan cumplir las normas de convivencia y se trabaje por mejorar la valoración social del docente como líneas para reducir la conflictividad en las aulas.