Una holandesa en Jerez

Ellen, el pasado sábado en la plaza de España de Jerez. :: E.R./
Ellen, el pasado sábado en la plaza de España de Jerez. :: E.R.

Ellen G. publica una novela sobre las mafias del cerdo ibérico

J. R. ALONSO DE LA TORRE

Hace cosa de un mes, me llegó por correo una novela enviada por una escritora desconocida: Ellen Gerretzen. Se titulaba 'Heridas abiertas' y acababa de ser publicada por Tau Editores. Leyendo la contraportada, me enteré de que primero se había publicado en holandés, con cierto éxito, y de que trataba sobre un inspector de policía de Berlín que se retira y viene a Extremadura con un amigo emigrante. Aquí se ve inmerso en una trama violenta de fraude de cerdos ibéricos, todo ello en el marco de la dehesa y en el entorno de Jerez de los Caballeros, que en la novela se llama Dehesas de Aguasantas. En el libro aparecen bares de Jerez, decenas de jerezanos fácilmente reconocibles y, sobre todo, es un entretenido retrato de la Extremadura actual.

¿Quién sería esta escritora que había conseguido atrapar a los lectores holandeses con una intriga de jamones falsificados, guardias civiles, bares ruidosos y encinares? Decidido a descubrirla, el sábado pasado me acerqué a Jerez y me cité con ella en la plaza de España para que me contara qué hace una holandesa como ella en un sitio como Jerez de los Caballeros.

Ellen Gerretzen nació en Dieren, cerca de Arnhem, hace 55 años. Se licenció en Pedagogía, aunque nunca ejerció como pedagoga, sino como funcionaria de la Seguridad Social en Amsterdam. Hace 30 años, conoció a su pareja, Santi para los jerezanos, catedrático de Economía de la Universidad de Amsterdam, que tenía una casa en Almería a la que venían todos los veranos. Como les gustaba mucho España, solían buscar sitios para hacer senderismo y así llegaron un buen día a Salvatierra de los Barros. «Allí no había hoteles, pero sí un taxista que nos trajo a dormir a Jerez, nos gustó mucho la ciudad y empezamos a venir, a venir y a venir hasta que en 2002 acabamos comprando una casa con corral en el barrio de Santa Catalina», relata Ellen.

La escritora recuerda que a los 13 años leyó la primera novela de Agatha Christie. «Desde entonces, quise escribir novela negra, pero el trajín del trabajo me lo impedía, así que cuando Santi se prejubiló, le dije a mis jefes que dejaba el trabajo y me dediqué a mi vocación frustrada: escribir. Nos vinimos a nuestra casa de Jerez y aquí pasamos gran parte del año», explica la novelista mientras la saludan uno de cada tres jerezanos que pasan por la acera.

Su primera novela fue 'Heridas abiertas', ambientada en Jerez. Después ha escrito y publicado en Holanda otras tres obras, dos ambientadas en Berlín y Lisboa, donde pasa parte del año, y la última, cuya trama está relacionada con los bodegueros de manzanilla y se desarrolla en Sanlúcar de Barrameda.

La pareja es bastante inquieta. En noviembre van siempre a Cangas de Morrazo (Pontevedra), después, Berlín, Lisboa, Oporto, Amsterdam, Sanlúcar y, siempre, Jerez de los Caballeros. «En el barrio conocemos a todos los vecinos, son muy simpáticos. Nos relacionamos con todo el mundo. Yo me siento jerezana», proclama Ellen.

Hacen una vida muy española: a las siete y media, arriba, desayuno y ella se pone a escribir mientras Santi hace las compras y la comida y se va a leer el HOY a algún bar del pueblo. A la una y media, se juntan y se van de vinos. Comen a las tres y media, duermen siesta de cama hasta las siete, riegan los árboles del corral, más alterne por los bares y a medianoche, a dormir.

«Jerez es un pueblo especial que inspira mucho. La vida es idílica en la superficie, pero debajo pasan muchas cosas. Era un mundo rural, pero la siderurgia lo convirtió en industrial y la crisis ha golpeado fuerte: bares vacíos, jóvenes sin expectativas. Ha sido un choque brutal», apunta Ellen.

Asegura la escritora holandesa que se inspira mucho en las conversaciones de los bares. «Cuando eres de fuera, ves cosas que los del lugar no ven», opina. En la novela, un best seller en Jerez, hay crímenes terribles, guardias civiles corruptos, ganaderos asesinos. Pero los jerezanos han reaccionado bien. Se trata de literatura.

 

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