El albañil malabarista

La Z Jazz Band acompañando a los actores Javier Rosado y Javier Uriarte. :: hoy/
La Z Jazz Band acompañando a los actores Javier Rosado y Javier Uriarte. :: hoy

Se estrena 'Workers 1929', teatro, circo, cine mudo y dixieland

J. R. ALONSO DE LA TORRE

El pasado viernes, cambié los mítines políticos por el teatro de verdad. Me fui a La Nave del Duende, un sitio distinto, junto a la charca de Casar de Cáceres, donde los cómicos viven, ensayan y estrenan. Esa tarde tocaba ensayo general de un espectáculo que me habían recomendado para relajarme tras el chute infernal de 15 días de mítines.

Así que llegué a La Nave, me senté en la grada, me relajé y, mientras comenzaba o no el ensayo, me quedé completamente dormido. Me despertaron las notas de una banda de dixieland y me quedé perplejo ante el espectáculo al que estaba asistiendo. Ya no dormí más y la mezcla de música, circo y teatro, que se desarrollaba sobre el escenario, me envolvió, me sosegó y me ayudó a recuperar la armonía perdida.

El pasado viernes descubrí 'Workers 1929', un espectáculo total y nuevo en Extremadura por mezclar por primera vez la música de jazz, dixieland y blues en directo con el circo, la estética del cine mudo y el puro teatro. Se trata de una producción de Z Teatro, compañía fundada en Coria en el año 2003, que se estrena mañana viernes en el festival 'Nosolocirco' de Navalmoral de la Mata.

«Somos una compañía humilde, pero no nos falta trabajo», reconoce Javier Rosado. Él y Javier Uriarte protagonizan 'Workers 1929'. «La actividad teatral está empezando a florecer un poco. Se ha perdido el miedo a invertir en cultura», se anima el actor. El espectáculo es un magnifico concierto de la Z Jazz Band, que interpreta 31 piezas a lo largo de la representación. La música no deja de sonar ni un momento, acompañando la representación de una fábula sobre la amistad ambientada en el 'crac del 29', un tiempo en el que la crisis y la construcción también fueron de la mano, como en el crac de 2009.

Los dos Javier, Rosado y Uriarte, un magnate y un albañil, que acaban unidos y trabajando en una obra, manipulan con destreza malabar palas, poleas, ladrillos, cubos y demás aparataje de albañilería. La música va marcando el ritmo de los actores y viceversa, en un proceso de complicado engranaje. «Los finales musicales deben ser secos, concretos. Hay que empastar todo muy bien y dominar la estructura para divertirse. Venga, a tope, que vamos a grabarlo en vídeo. El ensayo general que saldrá mal será mañana, el de hoy ha de ser perfecto», maneja la directora del espectáculo las claves de la motivación.

Carmen Galarza es la responsable de la dramaturgia y la dirección. Motiva antes del ensayo y es implacable al acabar. Llama chicos a los actores y también a Lalo González, Javier Granados, José Luis Naranjo y Jaime Naranjo, los músicos.

El espectador de 'Workers 1929' no deja de balancear sus pies, se asombra con los malabarismos, los equilibrios imposibles, los saltos y las sorpresas. Y todo sin hablar, con claves de cine mudo y resonancias de andamios neoyorkinos con obreros sentados ajenos al vacío.

La historia es sencilla: el rico se arruina con el crac y se iguala al albañil. Al final, vuelve a enriquecerse, pero ya es amigo del obrero y no se distancia de él. Una trama simple, una música que empapa y anima y una narrativa que se apoya en el gesto y en la ironía. Jesús Avís y Francisco Cordero diseñan la iluminación, Eloísa Serrano es la ayudante de producción, Cristina Fernández ayuda en la dirección y Denis Rafter presta su voz para las locuciones. Entre todos consiguen poner en pie un espectáculo para teatros, calle, festivales de jazz o salas de conciertos, o sea, 70 minutos que se pasan volando y te dejan con la sonrisa en la boca y la alegría en el resto del cuerpo.

 

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